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Archivo de etiquetas: regalos sostenibles

Eres padre, aunque no lo sepas

18 de marzo de 2010

Eres padre. ¿Cómo? ¿Aún no has dejado que tu semilla florezca? ¿O la has dejado, pero no precisamente en el lugar idóneo para que germine? Da igual, no busques excusas: sigues siendo padre.

pessebre

Hemos heredado la festividad del día 19 de marzo por san José. El buen carpintero tampoco era, por lo que sabemos, padre, pero con su sueldo de carpintero, entre sillas modelo Pilatëk y escritorios Romanïk, crió a un hijo para la posteridad que influiría más que los Beatles y los Pixies juntos. San José era (y perdón por la cacofonía), padre putativo, P.P. para los amigos, pero no dejaba de ser padre.

Y es por este motivo por el cual los José del mundo se llaman Pepe y el día del padre es, en realidad, el día del padre circunstancial (mejor que putativo); y puesto que todos dejamos legados y adoptamos personas y circunstancias, buenas y malas, todos somos bastante padres (algunos más que otros, ahora que recordamos al difunto -”Papuchi”- Dr. Iglesias).

En Cooliflower os pedimos, padres de todas las razas y colores, que cuidéis a vuestra progenie. Los que tenéis hijos (de esos que van al colegio y dan disgustos) porque el futuro sólo será posible con una educación adecuada: la eco-inteligencia debe de ser cultivada desde la infancia. A los padres circunstanciales, les recordamos que las acciones son hijas de nuestra conciencia y son mucho más longevas que cualquier persona porque perviven durante generaciones.

Y si aún no tenéis claro que regalar… podéis sacar partido a nuestro vale regalo. Cuando compres alguno de nuestros productos y tengas que rellenar tus datos de usuario, selecciona “Enviar Vale Regalo”. De este modo, cualquier “padre” recibirá en su correo una felicitación personalizada y el aviso del envío del detalle. ¡Qué fácil es quedar bien…!

¡Felicidades, padres! (o no)

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San Valentín tiene poco de santo

11 de febrero de 2010

En tres días llegará San Valentín, un santo con pose y actitud de portero de discoteca; la jornada más excluyente y comercial (y una de las menos ecológicas) de todo el santoral.

  San Valentín es excluyente porque el amor de pareja no es amor universal… Y porque el mundo está lleno de corazones rotos y canciones de desamor. No incluye esta fecha el amor por la naturaleza, los animales o el resto de la raza humana. La capacidad de amar es mucho más generosa, ilimitada. Los sentimientos no se reducen, acotan y circunscriben al número dos. San Valentín es una fiesta privada donde no están permitidos los calcetines blancos de la individualidad.

 san valentinEl 14 de febrero es comercial porque así se está estableciendo. El amor, tal y como lo explican los medios de comunicación, debe tener una sólida base económica. “Enseña a tu pareja cuanto la quieres”, “demuéstraselo”, “díselo con…”. Pendientes, viajes, colonia, flores… Bonitos presentes que no siempre respetan el medio ambiente y que pueden servir para subrayar la mutua admiración o para avivar llamas casi extinguidas los 364 días restantes. Amar se demuestra cada día, cada hora y bajo cualquier circunstancia.

Este año el amor de San Valentín anda de capa caída. La crisis (bendeciremos el día que alguien no nombre la palabra maldita) reducirá el consumismo: Cuatro de cada diez españoles no podrán permitirse el lujo de regalar nada (NOTICIA AQUÍ) En Cooliflower hemos pensado que San Valentín puede ser una fecha muy especial si extendemos el amor a todos nuestro actos. He aquí nuestras cinco propuestas para un San Valentín ecológico y alternativo:

  • Haz algo especial todo el año y reserva San Valentín para descansar. No cuesta nada decir “te quiero”, ser amable y comprensivo/a. Nadie debería dictar una fecha para reservar emociones.

     

  • Sé creativo/a. Recicla regalos, créalos con tus propias manos. Un regalo personalizado demuestra que una persona te importa de verdad.

     

  • Si compras, piensa bien qué estás regalando, de qué forma afecta al planeta. Utiliza la inteligencia ecológica.

     

  • Aprovecha el día para plantar un árbol. Es una manera de corresponder al amor incondicional del planeta.

     

  • Ante todo: Es una buena fecha para recordar a toda la gente que quieres cuanto te importa. Y no se necesitan regalos. Sólo decirlo.

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Sostenibilidad es vida

9 de febrero de 2010

Leímos en Ecoticias la nueva opción de que permitía donar parte del valor de un producto a Greenpeace. ¿Es esta una forma de sostenibilidad?

SostenibleEn Zankyou, “El Facebook de las bodas” según Ecoticias, según ellos mismos… según nosotros una página -muy buena- con listas de boda personalizadas, amplían su catálogo de regalos, se vuelven más sostenibles. No es la primera iniciativa de este tipo que llevan a cabo, y con toda seguridad, no será la última. Es otro signo de que el mercado se mueve en dos direcciones opuestas, antagónicas. Ya no se trata tanto de “donar” como de vivir conforme a una nueva ética que abarca todo lo relacionado con un producto. Algunas asociaciones solidarias tipo REAS, que engloban organizaciones “sin ánimo de lucro, no sin beneficios”, parten de una nueva generación de empresarios a los que se les puede eliminar la coletilla peyorativa “sin escrúpulos”. En REAS apuntan: “Nuestro reto es crear unas estructuras económicas solidarias no excluyentes, no especulativas, donde la persona y el entorno sean el eje, el fin y no el medio para conseguir una condiciones dignas para todas las personas”

REAS y la iniciativa de Zankyou; ética y bodas, son dispares pero contribuyen a la sostenibilidad del término “sostenibilidad”. Se suele ignorar que esta palabra ubicuiscente es aplicable en cualquier ámbito de la vida porque se trata de algo simple que “puede mantenerse por sí mismo”: Un banco sostenible ofrece acuerdos justos y ventajosos sin arruinar a sus clientes para evitar su propia ruina; las empresas sostenibles contratan trabajadores evitando la precariedad laboral y la esquilmación de recursos; las familias sostenibles consumen con eco-inteligencia y cuidan su entorno… Ser sostenible es respetar los recursos, pero también las personas, para que las nuevas generaciones continúen disfrutando de una vida plena.

Todo en esta vida debería ser sostenible.

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La estrella fluorescente de Belén

27 de noviembre de 2009

Se acercan las Navidades. Lo sabemos porque el sesenta por ciento de los anuncios son sobre colonias con voces en off hablando raro; lo más parecido a un film en versión original en televisión antes de las dos de la mañana. Por eso en España cualquier que-pasa-nen sabe que “eau” se pronuncia “o”.

Estrellas NasaHay otros indicadores claros de que se acerca la Navidad: Tu vecino, al que no te gusta dar la espalda porque guarda un picahielos en el bolsillo, sonríe de vez en cuando, e incluso saluda. Te regalan una cesta de Navidad con botellas de vino añejo sin madurar, vino joven añejo, dátiles (¿¿Por qué dátiles??) y una botella de brandy con nombre de militar que le regalas a tu padre. En todas las casas tienen una bandejita con turrón, mazapán, polvorones… Cualquier cosa que contenga su peso en azúcar. Los diabéticos se sienten tan sitiados como el reno Rudolf en una convención de cazadores. Luego están las cenas de empresa, con el aliciente de aprovechar el momento etílico para ligar con el tío/tía bueno/a de rigor, y la alegría de poder chantajear con Youtube al jefe que baila I will survive con la corbata en la cabeza.

Sí, hay cientos de indicadores pero mejor me planto aquí antes de que me fichen como monologuista cutre. Lo que más nos llama la atención en Cooliflower es la cantidad de luces que inundan las calles y cómo se suman a la contaminación lumínica diaria. Es raro, ¿quizá algunos ediles intentan paliar su falta de luces con luminosidad externa?.

Lo seguro es que el gasto energético es inmenso pero hay ejemplos no del todo negativos (leer noticia aquí). Por nuestra parte proponemos desconectar tanto ornamento artificial para volver a mirar el cielo estrellado. Así, en silencio, captaremos el espíritu original navideño a años luz de la siniestramente brillante Cortilandia.

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