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Actualiza, o piérdete

19 de febrero de 2014

“Es inmensa, sí, tu huella de carbono (que se mide en unidades de masa de CO2), y también es inmensa la mía y la de casi todos los habitantes de este planeta. Aunque es mucho más pequeña la huella de los habitantes de zonas rurales, especialmente si tienen acceso limitado a productos y servicios modernos.”.

Blog La Ecocosmopolita

“Hay que asumir la propia fragilidad, y para eso hay que ser fuerte”.

Ángel Gabilondo

Original Video The National I Need my GirlHoy, señoros y caballeras, tenemos previstas varias actualizaciones en el ordenador; una de ellas, la de itunes, es mágica, cura el acné y tu biblioteca músical -hasta la pésima- suena como el mejor Mozart. Y te crece una camisa de cuadros hipster… ¿Algo tendrá, no? ¡Con toda esa cantidad de megas! Si pesa tanto es por algo grandioso; ellos sabrán, que llevan cuello Mao.

Otras de las actualizaciones, clásica por insistente, se lleva el premio touchingballs: ¡Java! Y mira que son poca cosa, hasta parecen de broma. Raro es el encendido sin un letrerín incitando a ponerte al día. Por lo visto es super-importante; Java es una cosa que llevan no sé cuántos millones de dispositivos, karaokes y abuelitas con marcapasos. Qué miedo da negarse. Conocí a una chica muy valiente, una muchacha suicida… que decidió renunciar al “Aceptar”. Sigue viva, y hasta su ordenador funciona, aunque temo que un programador Java junior llamará a un gordo Java senior, y la obligarán a jugar al Candy Crush con la lengua.

Porque de eso se trata ahora, de actualizar, de tener la última versión de lo que sea (persona, animal o cosa). La contaminación de apdeizarse soluciona, como los antiguos jarabes milagrosos, todo tipo de dolencias invisibles. Y con las últimas actualizaciones llegarán las mejoras, los parches de seguridad, la seguridad de lo intangible. Visualizad un mundo, no tan remoto, en el que un profesor no pueda dar clase porque la página esté cargando el servidor; un abuelo que deje de relatar a sus nietos hasta que llegue el update de la inspiración. Una pareja que formatee una relación, todo porque los módulos de compatibilidad se retrasan. Quizá ya estamos casi en ello; vivimos tan al día que ya no sabemos si nos estamos actualizando, o simplemente borrando la memoria.

Bella propina musical por The National 🙂

 

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Diseñados para estropearse

11 de enero de 2011

¿Cuanto puede durar una bombilla? Cuatro meses, un año… o ciento diez. La bombilla operativa más antigua del mundo lleva encendida en California desde 1901. Sigue funcionando porque no fue programada para ser defectuosa.

En 1924 todos los fabricantes firmaron un pacto para limitar la vida de las bombillas a 1000 horas. ¿El motivo? Ganar más dinero diseñando artículos con fecha de extremaunción. El interesante documental Comprar, tirar, comprar de RTVE, emitido el 9 de enero, explica con detalle la obsolescencia programada. Los cimientos de la sociedad de consumo se basan en renovar continuamente lo que nos rodea, desde un simple pantalón hasta el ordenador. El tiempo que marca la renovación está estudiado: si cualquier producto de consumo no se estropea lo hará la moda, esa costumbre cambiante inventada para forzar la muerte de productos perfectamente útiles.

El impacto medioambiental de la obsolescencia programada es enorme. En primer lugar, porque la capacidad de regeneración de la Tierra es finita y con la renovación continua agotamos los recursos. En segundo lugar, porque los desechos tecnológicos del primer mundo terminan creando grandes vertederos tóxicos en el tercer mundo: según datos de la UNESCO, en el 2008 se reemplazaron 180 millones de ordenadores. En España, desde 2006, hay más teléfonos móviles que habitantes.

Para combatir la obsolescencia programada, recuerda:

Alargar la vida útil de los productos beneficia los recursos del planeta pero también ayuda al cerebro; reduce la fiebre consumista de insatisfacción constante. Sé verdaderamente consciente de lo que necesitas: cambiar de vestuario, teléfono móvil o MP3 cada poco tiempo no sólo supone un alto coste para tu economía, también es un gran perjuicio para el planeta. En el Congo, país que poseé el 80% de las minas de coltán (necesario para fabricar baterías de última generación), la lucha por su distribución ha asesinado a millones de personas. Si de verdad quieres llevar una vida sostenible, no cometas la incongruencia de hablar de ecología y contribuir abiertamente a la cadena de obsolescencia programada. Reciclar es bueno, no tener que reciclar, mejor.

Comprar, tirar, comprar

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Diseñados para estropearse