Respirar es malo para la salud*

4 de noviembre de 2009

Nacemos. Liberados del cordón umbilical, inhalamos la primera dosis de oxigeno de nuestra vida. Recién llegados y ya formamos parte de la cadena del CO2.

Cuando vemos la televisión, afilamos un lápiz, reímos o hacemos el amor, seguimos emitiendo dióxido de carbono, más de 1000 gramos al día, el equivalente a un paseito al super en coche. Afectamos al planeta cuando respiramos. Sin hacer ningún gesto anti-ecológico, limitándonos simplemente a vivir, emitimos 4 veces más CO2 a día de hoy que hace cien años. Pero no seamos radicales, nuestro planeta ya lo había previsto todo, incluso la posibilidad de que, una vez difuntos, nuestro cuerpo se descompusiera liberando metano. Por mi parte, voy a intentar no morirme, más que nada para no contribuir al agujero en la capa de ozono… Pero no seamos alarmistas, dejar de respirar está desaconsejado por 9 de cada diez médicos (el décimo médico está perseguido por la justicia).

El auténtico problema, querido lector, son todos esos gases y el déficit de vegetación no previstos en el orden del día de Gaia, alterando el equilibrio del ecosistema. Es aquí cuando surge la maravillosa dualidad del ser humano. Somos tan capaces de aniquilar al inocente pájaro dodo como de jugarnos la vida para salvar una ballena. Cometemos errores cada día, pero tenemos la posibilidad de solucionarlos con tesón e inteligencia.

Somos, en gran medida, los responsables del cambio climático, pero si queremos, hincando los codos y aprendiendo esta dura lección, llegaremos a aprobar la reválida vital, la que dejará un planeta digno a nuestros hijos.

Cooliflower ya contribuye reforestando bosques, compensando Co2. Nosotros somos una moda paisajera ¿y vosotros?.


*Nota para quisquillosos y abogados: Evidentemente, respirar no es malo para la salud

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