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Cooliflower camiseta chunga

El top 6 de tejidos que no deberías usar ¡Y su porqué!

16 de abril de 2015

Tanto de día como de noche estamos rodeados por diferentes telas; de la ropa matutina pasamos a las sábanas en la cama. Incluso la tapicería en muebles o en los asientos de los automóviles. Son tejidos que están en continuo rozamiento con nuestra piel durante toda nuestra vida. Pero… ¿Sabías que el material escogido podría ayudarte en tu salud o perjudicarla?

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Mandamientos moda sostenible Cooliflower low

Los 10 mandamientos de la moda sostenible

7 de abril de 2015

Inspirados por este gran artículo de Slow Fashion Spain sobre el algodón orgánico hemos pensado que faltaba un listado de pasos concisos sobre moda sostenible. Diez. Ni nueve, ni once… Quizá porque tenemos diez dedos visibles, o porque los diez mandamientos eran tal cual, y no treinta y ocho, los decálogos son más sencillos de recordar.

En diez pasos, en solo diez pasos (o “mandamientos”, que suena contundente, a la par que bíblico) harás de la moda pasajera un modo paisajero, sostenible, Cooliflower total.

 

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La moda y el modo en la ecología

10 de mayo de 2012

Budapest, 1932. Cielo gris, gente caminando, algunos muy felices (los Buda) y otros menos (los Pest). Un repostero fabrica los típicos dulces de la ciudad, que saben a repollo caducado, y su mujer compra una cabeza jíbara en el mercado. En la ciudad, los gatos ladran y los perros maúllan. Llueve absenta. Aquel fue un año extraño, sí. Budapest, 1932. Era una buena manera de empezar un post, aunque nunca he estado en Budapest y no sé de qué estoy hablando. ¡Oh, Budapest! ¡Budapest! ¡Si al menos te supiera situar en el mapa!

¿Qué importancia tiene? Podría decir que Budapest está en Ohio (ojayo) y que en 1885 tres docenas de mujeres se manifestaron en top-less, por la subida del precio del tocino. Alguien lo leería, lo publicaría en otro blog y en unos meses algún lumbreras, al que pagan, y bien, por farfullar desde asuntos del corazón, hasta filosofía hermética, lo comentaría en televisión (cinco años jugando al mus en la facultad, ergo soy omnisciente). La nueva realidad estaría servida, al lado del perrito juguetón y la “dulce” muchacha con Ricky Martin en el armario.

El mundo de la ecología funciona así, como nuestro irreal Budapest. Yo te cuento lo que soñé ayer tumbado bajo una higuera, y si te gusta, lo aceptas como cierto, que el Greenwashing sienta muy bien. Se ha alcanzado tal punto de marketing buenrollista que cualquier producto sin relación con enfermedades incurables, sin niños en su producción, o manufacturado por campesinos sin zapatos, es “verde”. En la etiqueta deberían añadir “contiene un 50% de ingenuidad”.

Fox Fibre y su hermana Cooliflower (por cuya gentileza existe este blog) son marcas que creen en lo que hacen e intentan hacer lo que creen. Ambas estuvieron presentes en Biocultura y en la feria Show Me Your Green Talent de Barcelona, donde coincidieron con las dos jóvenes emprendedoras de Ecoology, una marca on-line de moda ecológica real y sostenible, algo muy escaso en la actualidad. Y este es el motivo de este post, recordar que en un mundo ficticio y prefabricado, donde la desinformación es dogma de fe, aún hay personas que buscan el lado ético de la producción ecológica, prestando importancia a la moda, sí, pero también al modo. Porque es el modo, no la moda, lo que marca las marcas.

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Los pequeños detalles marcan la gran diferencia

29 de abril de 2010
En Cooliflower, desde nuestro origen, queríamos ser diferentes demostrando que un espíritu joven y dinámico no está reñido con el compromiso. ¡El trabajo, cuando es honesto, es duro pero merece la pena!

Las diferencias las establecimos en cada uno de los aspectos ligados a la marca: diseño, uso de algodón orgánico… y nuestro granito de arena para limpiar la atmósfera con el proyecto de reforestación de Sierra Gorda. También -¡qué os vamos a contar, lo estáis leyendo!- está este blog, que mimamos y actualizamos para que sea nuestra y vuestra voz verde, activa y viva… pero necesitábamos más, mejorar todos los aspectos para aspirar a la transparencia radical que propugna el ilustre Daniel Goleman. De este modo, a la hora de realizar envíos, decidimos encontrar en el mercado logístico nuevos valores que cuadrasen con nuestra visión de la ecología. Cooliflower compensa CO2, pero la nueva pregunta era ¿Y si pudiésemos compensar también el CO2 del transporte de nuestros productos?

redyserRedyser ha sido la respuesta. Nuestra conciencia está tranquila porque trabajamos con una joven empresa de transportes que coincide con nosotros, y no por casualidad, en el tono verde exterior e interior: todo el CO2 emitido por la flota de vehículos de Redyser es compensado con proyectos de reforestación. Nos aproximamos, más que nunca, al sueño de obtener productos que realmente marquen ecotendencia y no sólo minimicen el impacto producido en la atmósfera, sino que ayuden a mejorar el medioambiente.

Por todo ello, por una dura labor que va dando sus frutos, formamos parte de un libro editado por el área de desarrollo económico de la diputación de Barcelona sobre buenas prácticas empresariales en la industria textil (el documento se puede descargar, íntegro y en catalán, aquí). ¡Cooliflowerenses, estamos encantados de que se valore nuestro trabajo, porque en ecología -más que en ningún otro lado- cada pequeño detalle cuenta!

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Unos cardan la lana…

4 de marzo de 2010

lana ecologicaLa moda de “lo ecológico” no es sólo una costumbre pasajera. Cierto es que las grandes corporaciones se apuntan a “lo verde”, pero no está en nosotros criticar si sus motivos son altruistas o puramente económicos. Como pequeños maquiavelos positivos, creemos que, siempre que el fin y los medios son éticos, y por descontado, los grandes beneficiados son los consumidores y la madre tierra, deberíamos celebrar las iniciativas populares… e incluso populistas.

Lo que ya gusta menos es la falta de transparencia de ciertos productos y la alegría en regalar la vista: “Beneficioso para…”, “Respetuoso con el medio ambiente”, “Algodón orgánico…”. No es verde todo lo que reluce; a nuestro juicio, se está infringiendo la norma de la transparencia radical que tanto nos gustaría aplicar.

El laboratorio lmpetus destapó el escándalo de H&M, demostrando que el 30% de las muestras de algodón orgánico contenía algodón modificado genéticamente. Esta investigación puso de manifiesto la falta de rigor en algunos productos baratos que se venden bajo supuesta etiqueta ecológica. En el momento en el que se permite la entrada de semillas modificadas genéticamente y no se establecen los controles adecuados, la contaminación de los cultivos tiende a ser un hecho. Y en Cooliflower nos duele. Nos duele porque el esfuerzo realizado por una compañía joven es mayúsculo, aplicando toda la ética y los estándares reales para lograr productos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Finalmente, a pesar de los esfuerzos, la opinión general termina incluyendo a todas las compañías en el mismo saco, para bien y para mal. Competir con multinacionales internacionales ya es suficientemente duro como para luchar contra semi-verdades: O es algodón orgánico o no lo es. O se compensa CO2 o se genera.

Muchas empresas “verdes” consiguen precios muy ajustados, el “cómo” es el misterio. La diseñadora de la marca de tendencia ecológica Bodkin explica sensatamente por qué los precios se incrementan en relación directa con la calidad (VER AQUÍ): “Por la misma razón que un tomate heirloom cuesta mucho más que una caja de McNuggets”.

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Desobediencia vegetal

22 de febrero de 2010

El pacífico Josep Pámies, agricultor leridano, es un “peligroso anarquista” que combate a brazo partido con delicadas semillas y brotes de Stevia Rebaudiana. Be careful!: las grandes industrias ya han oído hablar de su Dulce Revolución.

La Stevia Rebaudiana es una planta poco conocida que ha inspirado el nombre de su asociación “por su sano dulzor y por sus propiedades medicinales, ocultas por intereses económicos vergonzosos”. Es un modo de llamar la atención pública, de conseguir que todas las personas puedan disfrutar de las terapias naturales sin más intermediarios que tierra, luz y agua. En la entrevista que Josep Pámies realizó para la revista Athanor (www.Athanor.es) no tuvo reparos en admitir su abierta lucha contra la administración, representada con la stevia, “el mejor sustituto del azúcar (…) tan nocivo por la manipulación a la que somete la industria (…) Puedo dar o vender la planta con maceta, pero me prohíben vender las hojas e indicar sus propiedades en una etiqueta. Yo no les hago caso: vendo las hojas y las etiqueto.

Miles de diabéticos ya conocen las propiedades de esta planta sin los efectos secundarios de edulcorantes químicos como el aspartame. Pero hay muchos más vegetales, miles y de contrastada eficacia, esperando su oportunidad para demostrar cómo sus componentes activos son menos peligrosos que sus equivalentes farmacéuticos. Algunos países como Alemania han ido introduciendo, poco a poco, esas terapias “alternativas”… pero el poder de la industria farmaceutica es demasiado grande. No es casualidad que Josep Pámies coincida con el ganador del premio nobel de medicina Richard J. Roberts, un valiente estadounidense que no se muerde la lengua: Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo “. “En nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales”. “(…) las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación (…) es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento”, Todas estas perlas y muchas más están disponibles AQUÍ.

margaritaEl peligroso Josep Pámies, de momento, ya ha conseguido llevar al parlamento la propuesta para que Cataluña sea un territorio libre de transgénicos pero sigue dando pacífica guerra. Un mundo mejor espera a la vuelta de la esquina, labrado a simples golpes de azadón.

No dejéis de visitar su blog: http://joseppamies.wordpress.com/

¡Nos apuntamos a la desobediencia vegetal!

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La república independiente del CO2

16 de febrero de 2010

Es fácil sucumbir a IKEA. En un ambiente pulcro y ordenado, conviven miles de muebles sencillos y bonitos de nombres impronunciables, un restaurante con albóndigas suecas y lo más importante: adictivos lapiceritos gratis.

La multinacional sueca encandila a los clientes con diseño, bajos precios y filosofía de marca buenrollista. Lejano parece el tiempo en el que fue acusada de explotación tercermundista por la televisión sueca. Según El libro negro de las marcas, el 90% de la producción de IKEA está distribuida entre 2000 proveedores en países como Vietnam, India o Tailandia. La descentralización abarata costes pero impide tener el control absoluto sobre las condiciones laborales. Otro problema añadido es que complica asegurar una producción ecológica estable.Bombeta ecologica

Precisamente sobre lo ecológico de sus productos, ha surgido un movimiento  (RELLENAR SOLICITUD AQUÍ) que solicita la retirada del aceite de palma utilizado, entre otras cosas, para fabricar velas. El uso de este tipo de aceite, el más consumido del mundo, está muy extendido en la industria química. La palma es un producto barato que destruye bosques y comunidades. Si la deforestación es la segunda causa del aumento de CO2 en la atmósfera, el cultivo de palma se lleva la ídem en destrucción forestal. Su forma de monocultivo destruye ecosistemas completos.

Con la suma de todos sus productos, IKEA consume 40.000 toneladas de aceite de palma. En la multinacional sueca se defienden con su pertenencia a Roundtable on Sustainable Palm Oil. Lo que no aclaran es que esta organización está creada por los mismos interesados en promover el monocultivo de palma aceitera. El ascenso de su cultivo da miedo. Según el diario The Independent, su presencia en el mercado británico ha pasado de meramente testimonial, a estar presente en el 43% de las marcas más conocidas.

Sólo nos queda añadir dos comentarios: Desde Cooliflower recomendamos, siempre que las circunstancias lo permitan, ejercer nuestro derecho de consumidor y no comprar productos que utilicen este aceite… Y en segundo lugar, queremos felicitarnos a nosotros mismos. Con esta entrada, alcanzamos la cifra mágica de los 100 post. 🙂

 

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