La democratización del agua

28 de agosto de 2009

Creer o no creer, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma, soportar las flechas de los baners y las pedradas del spam o armarse contra un mar de webs y no clicar oponiendo resistencia? Hibernar, apagar… poco más… Y hasta aquí la broma internet-existencial, antes de que Shakespeare regrese y nos tire de las orejas.

Navegando por la red de redes, encontramos un proyecto tan bueno que no sabíamos si creerlo. La diversidad de contenidos y la rapidez con la que se crean y destruyen páginas nos han vuelto cyber-escépticos. ¿Qué es lo real? ¿Dónde está la trampa? ¿Creer o no creer?. En ocasiones, aun sin conocer todos los datos, la ilusión nos mueve: ¡Deseamos que nos convenzan!. La realidad se cimienta sobre sueños como “Nadie tendría que hacer negocio sobre elementos que nos ayudan a sobrevivir, las personas que lo hacen no merecen el calificativo de personas”

En Cooliflower queremos creer a Marc Olivé, un inventor catalán que ha diseñado numerosos molinos de viento que aprovechan eficientemente la energía eólica. Su ambición, además de revolucionar las energías renovables, va mucho más allá. Marc está detrás de una titánica y maravillosa idea: Eliminar la falta de agua potable en el mundo.

Su impresionante proyecto (Ver aquí) está abierto para que cualquiera pueda copiar cómo se construye la planta potabilizadora “más económica del mundo”, sin química, electricidad ni CO2. ¿Cuánto de todo esto llegará a ser real? No estamos seguros, pero merece la pena arriesgarse y difundir el mensaje. De momento, Creamos.

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