El largo y cálido verano II (Stop CO2)

21 de julio de 2009

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Se aproxima agosto y -otra vez- no hay quien duerma. Por la ventana abierta oímos a las Jennis y Vanessas locales pidiendo un fiti al Toni de turno, que acaba de instalar un subwoofer a su carro tuneado (Tatúntantún, tatúntantún…) Nos levantamos con ojeras.En la radio hablan de incendios forestales y de hectáreas quemadas. Otra vez. Todo se repite, como el verano pasado, y el anterior… Claro; es la época de quemar montes.

Y nos quedamos tan panchos, como si formara parte del ciclo de la vida. En realidad, apenas existen incendios de gravedad por causas no humanas. Vidrios, cigarros, quema de rastrojos… y la leyenda urbana –amparada en estadísticas– que destaca cómo los mayores incendios suelen coincidir con el apogeo de los “boom” urbanísticos. Curioso y lamentable. Y lo malo no es sólo la pérdida de fauna, flora o las víctimas humanas; el fuego libera toneladas de CO2 y ese mismo dióxido de carbono no puede ser absorbido por la vegetación carbonizada. Sumemos el calentamiento global y… Sí; pinta muy mal.

Vale, ¿Y cómo actuar?: En 2007 fue absuelto un incendiario que llevaba litros de gasolina, disolventes, mecheros, cerillas, mechas, piñas secas, bengalas y mapas de las zonas a quemar, además de ser reconocido por testigos… Así que, compañeros de Cooliflower, nos toca actuar a nosotros metiendo caña a la administración, siguiendo normas básicas y compensando CO2.

¡Juntos podemos lograrlo!

Actualización: Muy triste lo ocurrido en Els Ports. Las vidas humanas valen más que todo el oro del mundo, máxime cuando se arriesgaban por los demás. Lo lamentamos profundamente.

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