El Príncipe CO2

2 de julio de 2009

CO2 ciclo ceroco2 Cooliflower

Hijo, apaga la tele que te voy a contar un cuento… Erase una vez dos átomos de carbono y uno de oxígeno. Unos señores con bata blanca y microscopios bautizaron la unión con nombre y apellido de príncipe intergaláctico: Dióxido de Carbono, aunque fue más conocido por CO2. Hubo un tiempo en el que era respetado y querido, porque se sabía que el ciclo de la vida sólo era posible con su existencia.

Los seres autótrofos eran los grandes beneficiarios de sus propiedades. Aunque no estaban contentos con su nombre, porque, ¿a quién le gusta que le digan “eres un ser autótrofo”? (¿A ti sí?. Hijo, eres muy raro…) eh… A lo que iba; no se quejaban porque no podían hablar, y porque, además, eran muy educados. De hecho, eran tan sumamente correctos que no necesitaban a otros seres vivos para alimentarse, se contentaban únicamente con elementos como el CO2 o la luz del sol que, encima, transformaban en oxígeno. A estos primos verdes los llamamos “vegetación” y “fotosíntesis” a su alimentación, que permitía a nuestros pulmones funcionar.

Pero un día la humanidad comenzó a producir más CO2 de lo que la vegetación podía absorber, y entonces se manchó su nombre (no hijo, no he terminado, deja el mando de la tele).

Ahora bien, un ser humano coherente pensó, ¿podemos reducir las emisiones?, y así se intentó, pero la codicia humana (sí, lo que llaman desarrollo económico) parecía arrastrar un pesado lastre del que era difícil escapar, así que, para lograr más efectividad, alguien pensó en plantar más árboles; absorberían el exceso de CO2 y el mundo volvería a ser más equilibrado. Y entonces nació Cooliflower y se asoció a las buenas personas de http://www.ceroco2.org/ …y la tierra volvió a respirar.

-y los organismos autótrofos siguieron estando hasta el gorro de su nombre, pero esa, hijo, es otra historia. , ya puedes encender la tele…-.

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