El feroz ratón (y el hombre débil)

14 de agosto de 2009

El 6 y 9 de Agosto se rememoraba el trágico lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Quizá, recordando, deberíamos reflexionar sobre nuestro papel en la Tierra. Hace mucho tiempo que los seres humanos decidimos mejorar nuestras vidas a toda costa. Como primates listos que somos, supimos adaptarnos a los ecosistemas con inteligencia; a cambio, perdimos por el camino resistencia -y bastante sentido común-.

ratón Cooliflower
Coolimouse, el resistente

En torno a Chernóbil, donde se recibió 500 veces la radiación de Hiroshima, la naturaleza nos ha vetado. Nuestra fisiología no se adapta al alto nivel de radiación. Mientras tanto, la querida Gaia decide seguir su curso. La zona de Chernóbil -sin hormigas gigantes, ni desiertos fluorescentes, como temíamos los forofos del Sci-Fi- se ha convertido en una parque natural, una reserva de animales en libertad sobrepuestos a nuestros desmanes. Es la noticia positiva: Pese a todo, la vida siempre se abre paso.

Fuera orgullo. Con nuestra blanda piel, afecciones y desprovistos de tecnología, somos el eslabón más débil de la cadena; cualquier ratoncillo podría ser más resistente a un desastre medioambiental. Nosotros -los debiluchos- disponemos de redes neuronales complejas y sensibilidad para formar sociedades y gestionar recursos. Así que somos débiles, pero podemos hacer un mundo mejor. En Cooliflower creemos en ello y trabajamos cuidando del mismo planeta que nos da cobijo. No sólo es un precepto de marca, es una meta existencial.

Recuerda: Todos nacemos con el título oficioso de administrador de la Tierra. ¿Qué tal si aceptamos nuestro puesto?.

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