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El cambio climático no existe.

31 de agosto de 2010

Me gusta mi vida. Tengo un buen trabajo, una esposa devota, un Audi todoterreno y un apartamento en la playa. Soy feliz y me siento orgulloso de decir esto bien alto: no creo en el cambio climático. Es un puñetero cuento, un negocio para quitarnos dinero. Antes creería en San Valentín o en Papá Noel bajando por una chimenea. Si hay cambio climático, ¿por qué estos días tenemos la temperatura de siempre? ¿Por qué hay más lluvia que de costumbre en el mundo?. Mira a tu alrededor y utiliza el sentido común; está claro: el cambio climático no existe. Y punto.

Tengo un hermano al que quiero pero yo diría que es adoptado, el muy desgraciado. Parece una mezcla entre el Che Guevara y Eduardo Punset. Siempre está dale que dale con el efecto invernadero, los osos polares y los gases. Bastantes gases sufro tras las comidas. El pobre iluso dice que no contrasto información, que lo mio es “onanismo mental”. No se lo tengan en cuenta; es un cumbayá sin oficio ni beneficio. Tiene cosas ridículas; se pone de los nervios cuando alguien tira un cigarro al suelo. No compra atún porque dice que se extingue y “afecta a los delfines” ¿Acaso ha visto algún delfín triste? ¿Extinguirse? ¿Pero es que no ve los estantes del super llenos de atún? Atún al natural, en aceite, con tomate… ¡Hay tantas cosas que desconoce! El muy apátrida se alegró cuando prohibieron las corridas de toros en Cataluña. Todos sabemos que los toros no sienten: han nacido para morir y son un símbolo patrio. Y punto.

Es cómo lo de los extranjeros, que vienen aquí a quitarnos el trabajo y se llevan todas las ayudas del gobierno. Mi hermano dice “¿pero tú conoces a algún extranjero que tenga ayudas?”. Y yo le contesto que directamente no, pero que tengo un amigo que conoce a alguien que conoce a un vigilante del ministerio del interior… Y además el otro día recibí un email que lo explicaba muy claro, con fotos y todo. También recibí otro email que decía que Elvis vivía en Torrelodones y que si no lo reenviaba veinte veces me iba a salir un herpes, pero esto no viene al caso. A mí que no me coman la cabeza: los extranjeros vienen aquí a robar, las chicas con tanga son unas busconas y el cambio climático no existe. Y punto.

Y además… ¡Claro que contrasto la información! El otro día escuché un debate plural en Interconomía en el que todos los invitados estaban de acuerdo: esta estupidez del exceso de CO2 es un invento de los verdes y los jipis emporrados para acabar con el mercado. No nos quieren dejar fumar tabaco, nos quitan el alcohol, matan a los niños antes de nacer y encima quieren que ahorremos energía, con lo que cuesta ganar el sueldo. ¡Y yo me gasto mi dinero en lo que me da la gana, faltaría más! ¿Para qué he comprado cuatro aparatos de aire acondicionado… para pasar calor? ¿Qué será lo próximo, prohibir los carajillos y el fútbol los domingos?

Los restaurantes chinos cocinan gatos, los rumanos son mafiosos, los marroquíes terroristas y el cambio climático no existe. Lo sé de buena tinta. Y punto.

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Si desaparecieran las abejas…

25 de mayo de 2010

Muy llamativo, con formas hexagonales, como si fueran celdillas de un panal y un par de alas translúcidas adornando las cubiertas -amenaza con echar a volar de la estantería-, la Fundación Biodiversidad nos envió el curioso libro de título extenso que contrasta con su contenido haiku-publicitario: “Si desaparecieran las abejas, la vida se haría casi imposible”.

Louise_Docker_-_Lift_Off-_Best_Viewed_LargeEscrito para dar que pensar más que abrumar con datos inútiles, el resumen de todos los capítulos aparece en la página 2: “Treinta y pico curiosísimos temas de conversación con la biodiversidad como protagonista”. En estas páginas, con frases concisas, nos enteramos de la importancia del vuelo de los murciélagos, descubrimos que España es el primer productor europeo de agricultura ecológica o exclamamos “¡vaya!” al leer, ahora que llega el verano por sorpresa aplastando cual apisonadora una primavera ausente, que “la evaporación de un solo árbol puede refrescar tanto como diez aparatos de aire acondicionado”.

El libro nos ha entusiasmado; es una pequeña joya llena de vida, exactamente y como se explica en el prólogo, porque vida es la mejor palabra que define la biodiversidad. Todo cuenta. Cada especie forma un eslabón que une y prolonga la cadena que da forma a nuestro planeta. Sería, por tanto, nuestra labor ayudar a preservar todas las formas de vida y sus hábitats correspondientes, de otro modo, las consecuencias podrían ser desastrosas.

Sobre la falta de respeto de la biodiversidad, es bien conocida la historia del dodo, el gordito y simpático pájaro de la isla Mauricio que fue extinguido en menos de cincuenta años por la mano del hombre. La parte menos conocida es la hipótesis paralela que surgió con su desaparición. De algún modo, los árboles de tambalocoque, hoy casi extintos, coincidieron en su declive con la muerte del último dodo. Algunos científicos aún sostienen que las duras semillas de este árbol necesitaban el tracto digestivo de la torpe ave para facilitar su germinación… sea como fuere, el dodo desapareció y el ecosistema entero fue modificado. La biodiversidad, como resume esta frase del desconocido Aticus Xip en la página 94 (no hace falta llamarse Aristóteles para escribir ideas geniales) “es la esperanzadora respuesta ante el terror de creernos SOLOS en el universo”. Efectivamente, esa es la vida: aceptar que no estamos solos.

Si no consigues un ejemplar, puedes leerlo aquí:

(Agradecimientos a la Fundación Biodiversidad por el excelente libro)

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Salvar selvas chequera en mano

20 de mayo de 2010

¿Cómo convencer a un campesino de que puede obtener beneficios con sus tierras sin cultivar ni deforestar? Con la verdad por delante y una única respuesta: dinero. La ecología de despacho -estadísticas, porcentajes y gráficas- a veces es ligeramente amnésica y olvida que todos necesitamos un medio de subsistencia; que la sostenibilidad humana empieza por no pasar hambre, vaya. Dorjee Sun, australiano de ascendencia tibetana y creador de Carbon Conservation, captó el sutil matiz: “Amo a las ONG, pero no creo que la gente por sí sola pueda salvar al mundo, tienes que convertirlo en negocio”. Dorjee Sun creó un programa que beneficia a los campesinos que mantienen sus tierras vírgenes; la suya es ecología pragmática -y un tanto maquiavélica- que salva ecosistemas en Indonesia.

Carbon Conservation PapuaEl lema de Carbon Conservation es “Usar el mercado del carbono para financiar la conservación”. El principio es sencillo: en 2008, Dorjee consiguió que el grupo financiero Merrill Lynch pagase 770.000 hectáreas de jungla en la provincia de Aceh, con el único beneficio de la propia conservación… que genera beneficios en un mundo que quiere contrarrestar CO2. Nadie da duros a cuatro pesetas, que decía mi abuelo, y menos un banco; Dorjee Sun conoce el mercado del carbono y es consciente de que muchos países necesitan compensar su exceso de industrialización y malos humos, lo que ha convertido el CO2 en una materia valiosa, un producto cuya compensación se puede intercambiar por dinero… Efectivamente, la Unión Europea paga 27 dólares por cada tonelada que no es emitida a la atmósfera. Simplificando la labor -nada fácil- de Carbon Conservation: se encargan de comprar la supervivencia de la vegetación, aunque tengan que usar, como en la provincia de Aceh, grupos de ex-rebeldes de la guerra civil para evitar la tala furtiva.

El ejemplo de Papúa, que figura en su web, es muy gráfico, ya que es una de las zonas más deforestadas del planeta por culpa del monocultivo de aceite de palma. Allí, muchos bosques se están salvando, calculadora en ristre, invirtiendo en evitar el perjuicio que supondría eliminar árboles por el viejo método KKK de la antorcha, ya que, aunque sorprenda, los incendios suponen el 20% del CO2 mundial cada año… Quién hace la ley hace la trampa, en esta ocasión, positiva. El dinero que deben invertir las empresas para compensar sus desmanes a miles de kilómetros, mantiene ecosistemas. Las fábricas -fijaos que paradoja- están salvando selvas que jamás pisarán para seguir contaminando.

 

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Agua embotellada para el mar de plástico

18 de mayo de 2010

Situado en el océano Pacífico, con un tamaño equiparable, como mínimo, al triple de la superficie de España, se encuentra una de las mayores construcciones humanas no visibles desde el espacio. Con las generosas aportaciones involuntarias de millones de consumidores, las especiales características del lugar, en el que confluyen importantes corrientes marinas, lo han convertido en el mayor vertedero de plástico del mundo.

Marine Debris Poster (4) AI9En 1988, se planteó por primera vez la posibilidad de la existencia de un vertedero “natural” en la zona, pero hubo que esperar hasta 1997 para demostrar que su hipotética existencia era real. Charles J. Moore, marinero y oceanógrafo, navegaba de regreso a casa tras competir en una regata; cuando contemplaba el océano, comenzó a divisar pequeñas partículas de plástico. Tras los primeros fragmentos que se confundían con el plancton, llegaron botellas, tapones, envoltorios… durante una semana, desde la salida a la puesta de sol, apenas veía agua: el paisaje marino que le rodeaba estaba formado por basura que se extendía hasta donde alcanzaba su vista. Alertado por la situación, contactó con su colega Curtis Ebbesmeyer, que bautizó el fenómeno como Eastern Garbage Patch, una inmensa zona donde el agua está formada, actualmente, por seis partes de basura y una de vida marina.

 

El Eastern Garbage Patch es el ejemplo más llamativo, que no único, de toda la basura que enviamos al mar. Los océanos contienen el 97% del agua en la Tierra y son nuestro principal suministro de oxígeno. Los mayores pulmones del planeta se han convertido en basureros gigantescos; sirva de dato que, de manera global, el nivel de plástico de las aguas se ha triplicado en los últimos diez años. Paradójicamente, aunque las garrafas y botellas que flotan en la superficie marina hagan daño a la vista, son menos problemáticas que la contaminación invisible, ya que ni las aves ni los peces de pequeño tamaño pueden ingerir grandes envases. La luz solar descompone lentamente el plástico, y es esta sopa tóxica ya disuelta, es este “krill” venenoso del que se alimenta la fauna marina, lo que destruye los ecosistemas de los que nos alimentaremos… Sí, aunque no lo veamos, nosotros también comemos plástico. Si aceptáis un consejo para reducir este ciclo de contaminación, ahorrar dinero y CO2, apuntad el secreto: sólo hay que beber agua del grifo (aun comprando filtros -de ser necesario-, saldrá mucho más rentable y beneficiosa para el medio ambiente que embotellada).

Si quieres saber más:

Excelente post crítico con el nuevo envase de Font Vella.

Si crees que en Europa somos mejores: Nuestro propio “garbage patch” en el océano Atlántico.

Datos relacionados con el Eastern Garbage Patch y las botellas de plástico en EEUU (visita la fuente original):

  • Cada 5 minutos, se utilizan cerca de dos millones de botellas de plástico, de las cuales sólo se recicla el 10%.

  • Más de 173 millones de botellas no recicladas terminan cada día en los basureros y mares estadounidenses.

  • 100 millones de Tortugas y mamíferos marinos mueren cada año en el Pacífico norte por efecto del plástico

  • Entre el 70 – 100% de las aves marinas del Pacífico norte están afectadas por el consumo de plástico.

¿No es escalofriante?  ¡Digamos BASTA YA!

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Créetelo: Aviones solares

12 de mayo de 2010

Apuntad el dato para vuestros hijos: 7 de abril de 2010. Casi un mes después de la gesta conseguida por Bertrand Piccard, nieto del inventor del batiscafo, la repercusión mediática en España ha sido inversamente proporcional a la importancia de su hazaña.

Aviones Solares

Primer vuelo de los hermanos Wright (Wikipedia)

Porque el 7 de abril de 2010 -el tiempo lo dirá-, puede estar a la altura del 17 de diciembre de 1903, fecha en las que los hermanos Wright hicieron volar su Kitty Hawk. Bertrand, aventurero por afición, genética y estética, se atrevió a realizar un vuelo de hora y media a 1.200 metros de altitud; lo singular de la experiencia fue que el aeroplano, preparado para volar tanto de día como de noche, estaba impulsado únicamente con energía solar: 12.000 células fotovoltaicas y 400 kgs. de baterías de litio, alas de gran envergadura y el peso de un automóvil.

Este es un primer paso (aleteo, más bien) que puede abrir el camino hacia transportes aéreos híbridos y bajos en emisiones. “La más grande aventura de nuestro siglo no está en regresar a la luna, sino en dejar de depender de las energías fósiles”, afirmaba Bertrand con coherencia en la presentación previa al vuelo, en la que explicaba junto a su socio el proyecto para dar la vuelta al mundo con cero emisiones por las -siendo muy eficientes- más de cuatro toneladas que generaría una sola persona en un vuelo convencional… ¡una cantidad nada desdeñable; el peso de un elefante asiático! En cuanto a lo que los aviones convencionales se refiere, no solo se trataría de “los elefantes” de CO2… habría que sumar otros gases como el dióxido de nitrógeno, el óxido nítrico y las aparentemente inofensivas estelas de vapor, que son liberadas a gran altura y están estrechamente vinculadas con el efecto invernadero y el oscurecimiento global (ver interesantísimo e inquietante documental de la BBC).

Los hermanos Wright, entre dudas y sonrisas coetáneas, elevaron al hombre hacia el cielo. Si salvamos el esceptisimo y apostamos claramente por un futuro ecológico, las energías renovables nos ayudarán a contrarrestar el impacto climático -el efecto Ícaro de nuestra era-.

Si quieres saber más sobre la contaminación de los vuelos: Excelente (como casi siempre) artículo de Consumer Eroski.

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Happy Mais construye

6 de mayo de 2010

   El producto que os presentamos, fabricado con mater-bi (básicamente, almidón de maíz orgánico) es totalmente biodegradable (podría servir incluso como abono), es inofensivo y además, con su venta, se protegen zonas forestales… pero lo mejor de todo es que  es constructivo. Constructivo de verdad.

Barco-HappymaisHappy Mais, moldeable y divertido, gusta especialmente a algunos cooliflowerenses maduritos que siempre hemos sido adictos a los juegos de construcción, aunque ahora ser constructor, vía cultura del ladrillo, sea casi peyorativo. Pieza sobre pieza, aprendimos a desarrollar nuestra imaginación, a ser pacientes, a crear… Era una bonita metáfora sobre el mundo: cada mini-ladrillo, por separado, no significaba nada, pero con paciencia e ingenio, se desarrollaban universos alternativos. Tan entretenidos como estábamos, clasificando y ordenando piezas, apenas prestábamos atención a la radio:

It’s build a house where we can stay,
Add a new bit everyday.
It’s build a road for us to cross,
Build us lots and lots and lots and lots”

 

Y, aunque no entendiéramos la letra, de algún modo el mensaje calaba. Algunos, nunca dejamos de querer seguir construyendo, ya fuera con palabras o hechos, mundos multicolores, mejores… aunque las piezas no siempre encajasen o la construcción se desmoronase. Nos dimos cuenta de que siempre había tiempo para rehacer los sueños y volver a empezar. Happy Mais, ecológico y asequible, con piezas moldeables y adaptables, es pura construcción constructiva para niños consecuentes no consentidos -y quizá consecutivos-. ¿Enseñamos -jugando- a las nuevas generaciones a ser constructores… pero otro tipo de constructores?

Para más información e ideas sobre su utilización, visitad su blog AQUÍ.

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Las bicicletas (no) son para el verano

28 de octubre de 2009

Partí el sillín de la bicicleta el primer día que la estrené. Me lancé cuesta abajo, volé algunos metros y aterricé bruscamente sobre el mullido cojín de mi “cross”. Unas semana más tarde me dejé media rodilla sobre el campo (estuve coleccionando granitos de arena extraidos de la herida todo un mes). Más inexplicable fue cuando caí en una zanja en medio de una zona desértica. Después comenzaron a pincharse ambas ruedas bajo cualquier circunstancia a los quince minutos de empezar a rodar. Como colofón, frené de golpe con la única ayuda de una puerta de hierro forjado y mi nariz.

BicicletaCooliflowerenses, hay poca gente como yo, que lance agua bendita cuando ve uno de esos artefactos de dos ruedas. Algo insiste en decirme, no muy sutilmente, que no debo montar en bicicleta, pero para los demás es más que una alternativa; es el futuro del transporte.

Nuestros amigos holandeses utilizan la bicicleta el 27% de las ocasiones que deben desplazarse. Alcanzar esa estadística es difícil, porque la orografía peninsular no es precisamente llana, pero en ciudades como Barcelona, con grandes avenidas y pendientes no demasiado acusadas, está siendo un gran éxito. Pasarse a los vehículos sin motor aporta grandes ventajas. Sobre el medioambiente, porque el único CO2 que expulsamos a la atmósfera es el de nuestra propia respiración, sobre nuestro cuerpo, porque escapamos del sedentarismo, nos mantiene en forma y liberamos endorfinas. No hay excusas, la mitad de los trayectos en automóvil que realizamos sirven para cubrir distancias de menos de 5 kms.

 

En la web “Mejor con Bici” lo explican estupendamente: “La bicicleta transforma las ciudades en lugares más habitables y más humanos: no emite CO2, ni ruidos y es parte de la solución a los problemas de movilidad. Además, la bicicleta es económica y saludable”. 

Hagamos un esfuerzo y cambiemos el clima a pedaladas (yo haré lo propio previo exorcismo).

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Blog Action Day 2009

14 de octubre de 2009

Mañana, 15 de octubre de 2009, tendrá lugar el “Blog Action Day”,  un evento anual que une a los bloggers del mundo para que hablen sobre el mismo problema en el mismo día en sus blogs con el objetivo de provocar discusión sobre un tema de importancia global. Blog Action Day 2009 será el evento de cambio social más grande que se haya hecho hasta ahora en web. Un sólo día, un sólo tema. Miles de voces. Y por supuesto, Cooliflower va a ser una de ellas.

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Blog Action Day 2009