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Cada cosa en su sitio

24 de julio de 2012

 

Perdóneme señor, pero su atrevimiento se me antoja mayúsculo, aún debemos ser presentados formalmente y ya me pide sacrificios y sumisión. Sí, es cierto que padecí alguna relación rayando el masoquismo ¿y quién no?, pero al menos me encapriché de sensualidad, amabilidad o inteligencia… Sinceramente: he escuchado ciertos rumores acerca de sus devaneos e inconstancia. ¿Cuáles son realmente sus intenciones? ¿Puedo confiar en usted?

Lamento poner en duda su palabra, pero sigo esperando buenos modales, gestos de cariño, algún pequeño detalle… o al menos que se comporte cívicamente y no destroce mi jardín. Permítame que dude de este matrimonio de conveniencia; lo cierto es que por más que busco los beneficios de este vínculo de por vida, sólo veo inconvenientes, muy a mi pesar. Han llegado mensajes de malas lenguas diciendo que, además, usted (que nunca da la cara) necesita “creer en mí”, algo que, como humano de carne y hueso, me ofende profundamente. Ha tenido la oportunidad de preocuparse por mi vida cientos de veces, de ponerme rostro y averiguar qué persona se encontraba tras el DNI. Además de convertir mi realidad en mitología, últimamente destroza vidas, humanas o no, y me abandona antes de conocerme. “Son cosas de números”, dice usted, con malicia.

Señor, sepa la verdad sin más dilación: no le amo, de hecho, le detesto. Es usted el que carece de cuerpo y cara, el que toma las de Villadiego a conveniencia. Ha desaparecido cuando más le necesitaba, y me ha presionado para arrebatarme la felicidad. Debo decirle, disculpe mi atrevimiento, que es la peor relación que he tenido en mi vida, por eso le digo que me olvide, señor Mercado. Tengo que aceptarle por imposición político-divina, pero haré todo lo posible para ignorarle y que no me arruine la existencia en su búsqueda de beneficio. Usted quédese en su casa y yo en la mía; cada cosa en su sitio.

 

Greenpeace: “En este momento, un puñado de compañías petroleras están tratando de repartirse el Ártico, pero un movimiento mundial creciente se ha levantado para detenerlos. Firma ya y únete a la causa en:

 

http://www.savethearctic.org/

 

Intentemos que nuestro mundo no sufra mas nuestros errores…

El objetivo es conseguir un millón de firmas de personas de todo el mundo para solicitar a la Organización de las Naciones Unidas que declare el Ártico patrimonio de la Humanidad libre de la explotación industrial.”

 

 

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La teoría de Anaïs

1 de septiembre de 2011

Bordeando el camino de tierra se alzaba una llamarada verde de infinitos tonos. Toda clase de arbustos y hierbas se mecían plácidamente al compás de una tenue brisa. Era una agradable tarde de primavera. Caminábamos.

Anaïs observaba los cambios, imperceptibles para un eco-urbanita, que indicaban la posición de los espárragos silvestres. En pocos minutos yo, con el orgullo baldío de los ignorantes, había recogido unos cuantos ejemplares de delgados espárragos… tan esmirriados que resultaron ser hierbajos, sin valor gastronómico. Anaïs flexionaba las rodillas lentamente y miraba, volvía a mirar; bajaba y subía la cabeza como si realizase un extraño ritual de apareamiento entre aves. El sinuoso baile daba sus frutos: los espárragos silvestres aparecían allá donde mi vista se perdía en el intrincado laberinto esmeralda. Anaïs era sabia entre savia y yo, tonto entre tomateras.

-No sabes mirar -me comentaba mi paciente amiga –no puedes ver a los espárragos porque debes de ponerte a su altura, tienes que mirar “a los ojos”-. Yo escuchaba con la inocente soberbia de los listillos vocacionales. Me preguntaba cuánta hierba de aquel precioso entorno era fumable… y la cantidad que había probado Anaïs hasta dotar a un vegetal de visión propia.

Me reí y prosiguió:

-Si buscas un espárrago desde arriba, pasará desapercibido, es demasiado pequeño; su estrecho perfil se confundirá con el resto, si te agachas demasiado los tallos se harán grandes, inescrutables. Para encontrar primero necesitas ponerte a su altura.

Mientras caía la tarde, aparcaba el orgullo y recogía mis primeros manojos, pensaba en los espárragos que había perdido por falta de miras, así como en todo lo que dejaba escapar entre maleza víctima de perspectivas, humildad o soberbia.

¡Qué complicado es saber mirar a los ojos de un espárrago!

 

(Encuentra dos formas de cambiar el punto de vista aquí y aquí).

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Tóxicos: ¡Vaya tela (s)!

26 de agosto de 2011

Nombrar a Greenpeace en el mundo ecológico es el equivalente a cerrar un frase con “porque yo lo valgo”. Habrá quién tenga información de calidad, surgirán medios con datos fiables, pero, desde luego, prácticamente nadie comparte su tirón mediático.

(Momento envidia).

El nuevo informe de Greenpeace revela algo… que era un secreto a voces, porque la industria textil es una de las más contaminantes del planeta: “la presencia de sustancias peligrosas, como nonilfenol etoxilatos, en prendas de ropa de 14 marcas internacionales, entre las que se encuentran Adidas, H&M y Lacoste”.

Lo más preocupante (para los preocupantes despreocupados) es que el peligro no está sólo en los países donde se vierten los químicos, la química nos la llevamos a casa: “La contaminación se dispersa por toda la cadena de suministro. A través del lavado de las prendas contaminadas se liberan estas sustancias a los ríos de todo el mundo.”. Dice Sara del Río (“del Río”, ¡Cómo son los de Greenpeace, hasta los apellidos son ecológicos y casan con las notas de prensa!).

Ahora que ya pica la curiosidad, ¿cuántos tipos de compuestos químicos textiles encuentras a diario, y qué daños causan? Os presentamos una muestra después del salto y damos un consejo con voz tenebrosa: desconfía de las telas que no se arrugan… ¡Cooliflower se arruga, claro! (Otro día os hablaremos de tejidos sintéticos).

¡Hop! 😉

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Un bosque, dos bosques, tres Boscos

22 de junio de 2011

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150.jpg” alt=”” width=”150″ height=”150″ />«Este carro de heno, en que va esta gloria (…); late la lujuria, avaricia, ambición, bestialidad, tiranía, sagacidad y brutalidad.»

José de Siguenza, sobre la obra de El Bosco “El carro de heno”.

Un Bosque

El de Canadá, un bosque que, por ley, difícilmente mengua. Todos los veranos las industrias madereras han de invertir en reforestar si quieren seguir cortando árboles. Los inmigrantes se benefician de este duro trabajo a destajo. Muchos jóvenes canadienses, por su lado, pagan la matrícula universitaria trabajando en la plantación de árboles.

Dos bosques

Los de Alemania e Indonesia: en Alemania la ley obliga a compensar el parque automovilístico plantando árboles. En indonesia, gravemente afectados por la deforestación por los monocultivos, mantienen una tradición en la que los recién casados regalan tres semillas que planta la persona que da el sermón (¡cuando se divorcian, son veinticinco semillas!).

Tres Boscos

– El 24 de mayo los activistas contra la deforestación del Amazonas, José Claudio Ribeiro da Silva y su mujer, María do Espíritu Santo, fueron asesinados. Más de 1.150 activistas han sido exterminados en los últimos 20 años en Brasil; por ello, únicamente 80 asesinos han sido condenados. El día en el que José y María eran disparados a bocajarro, se aprobaba una ley en el parlamento brasileño aún más permisiva con la tala de árboles. José nos dejó sus palabras “Mientras tenga fuerzas para caminar denunciaré a aquellos que dañen al bosque.”.

– Brasil abre el lamentable camino de la destrucción en América del sur. Los monocultivos (la palma aceitera es su máximo exponente) y las grandes infraestructuras siguen dañando el ecosistema. En Perú, declaró la semana pasada Hugo Che Piu, director ejecutivo de la ONG Derecho, Ambiente y Recursos Naturales, la deforestación es casi el doble de la media mundial, 150 mil hectáreas anuales.

– Greenpeace proseguía ayer su campaña contra la industria del juguete para que deje de utilizar cartón procedente de los bosques tropicales indonesios. La tala de árboles no es un juego.

Video de Greenpeace con Ken…
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Cumbre de Cancún: Creer para ver

13 de diciembre de 2010

La negociación de Cancún ha terminado con una rara sensación de satisfacción adulterada. Recuerda al clásico regateo de mercadillo: el vendedor, listo y curtido como él solo, ofrece productos a un precio muy superior al real; el comprador consigue una rebaja sustancial tras un largo tira y afloja y se hace con su “ganga” (¡fíjate, lo he conseguido a mitad de precio!). El vendedor sabe que aún podía haber rebajado mucho más el precio, de hecho, prácticamente ha timado al feliz consumidor. La sensación compartida es la de haber hecho un buen negocio, pero sólo uno de ellos conoce verdaderamente el coste de la transacción. Para ser timado, uno debe de ser consciente del timo.

Finalizado el regateo de Cancún deberíamos alegramos de que se hayan alcanzado ciertos acuerdos (principios, más bien), reservándonos el derecho de ver para creer. De momento, la crédula euforia parte del deseo de reconducir el fiasco de Copenhague. Tan mala fue la experiencia que ahora todo, por muy abstracto o básico que se presente, resulta un gran avance. De lo que no queda ninguna duda es de que éste, aunque quizá difuso, es un paso hacia adelante… pero hay que ser realistas: la mayor parte de los acuerdos quedan aplazados hasta el 2011 en Sudáfrica.

Si queda una lectura positiva y objetiva, al margen de acuerdos, es el creciente número de asociaciones, eventos y movilizaciones ciudadanas para combatir el cambio climático en todo el mundo. Si los acuerdos no cambian el clima, siempre podrán actuar los “combatientes” de primera línea. Y sobre este ímprobo trabajo, nuestras más sinceras felicitaciones 350.org y Greenpeace por su buen hacer en Cancún. Aquí, en la península, deseamos suerte a Equo, el proyecto política ecologista y a som energia, la cooperativa de energía renovable que ya ha conseguido el número suficiente de socios para ser una realidad.


Lo más destacado de la cumbre (consulta y descarga aquí el borrador en inglés):

Bosques:

+ Algunos países, como Brasil, recibirán ayudas para no talar bosques.

En 2011 se decide si es un acuerdo vinculante o voluntario. Sin garantías y aún en el aire, la medida puede prosperar o quedarse en papel mojado.

Kioto:

+ Se ratifica el protocolo de Kioto. China y EEUU se comprometen.

El compromiso no está totalmente cerrado, Japón no lo acepta. El acuerdo podría ser desechado unilateralmente en el futuro. Ni siquiera la firma es una garantía: en España, país firmante y una de las naciones más contaminantes de la U.E., sólo la crisis económica ha reducido las emisiones.

Emisiones:

+ Se alcanza un compromiso mundial para reducir las emisiones.

El compromiso sólo supone el 60% de la cantidad necesaria para frenar las subidas de temperaturas.

Boicot de Bolivia:

+ Bolivia buscaba vetar la cumbre y los acuerdos alcanzados, pero la eficaz gestión de México consiguió que la oposición no prosperase.

Algunos de los motivos de Bolivia para ejercer el boicot eran lógicos, como las medidas insuficientes y la falta de un tribunal internacional de justicia climática.

Tras la tempestad… un poco de relax
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Renacimiento verde

10 de noviembre de 2010

«Por una humanidad más justa en una Tierra habitable en vez de un inmenso rebaño de atontados en un ruidoso estercolero químico, farmacéutico y radiactivo.»

Manuel Sacristán


Juan López de Uralde nació en diciembre de 2009. Antes de esa fecha, por supuesto, ya había nacido físicamente, pero aún le esperaba el parto mediático. Juantxo (así le conocen sus allegados) había acumulado una extensa trayectoria profesional, primero como secretario general de CODA (Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental) y más tarde al frente de Greenpeace España. Como vivimos en la era de la información, el valiente gesto de la cumbre de Copenhague, infiltrándose junto a otros dos activistas entre los dirigentes mundiales con pancartas reivindicativas, supuso la primera contracción mediática. El alumbramiento llegó con el posterior encarcelamiento que agigantó su figura, magnificada a nivel popular.

Desde entonces, su vida, si bien no cambió radicalmente, puesto que siempre ha luchado por el medioambiente, sí que ha avanzado hacia metas más ambiciosas. Juantxo abandonó Greenpeace en julio de este año para impulsar Equo, un muy interesante proyecto de partido político que despunta como alternativa verde y real en el escenario de la política española. Hoy es otro fecha significativa; se presenta la obra “El planeta de los estúpidos”. Este libro, según explica Juan López de Uralde en su blog, no nació como una manual sobre ecología: “Como suele ocurrir cuando empiezas a escribir, las ideas te van fluyendo de manera libre, y lo que iba a ser una historia sobre la Cumbre de Copenhague se acabó convirtiendo en un repaso a las razones que me llevaron desde muy joven al activismo ambiental”.

En Cooliflower estamos a la espera de recibir un ejemplar que será comentado con profusión (¡la “profusión” que impone la entrada en un blog!), mientras tanto, aún sin haber tenido tiempo de hojearlo, os recomendamos su lectura. Leer, puesto que implica reflexionar, siempre, siempre enriquece.

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Enlaces:

Página web de Equo

Equo en Facebook

Blog de Juan López de Uralde

Información sobre “El planeta de los estúpidos” y pedidos.

Juan López de Uralde

Propuestas para salir del estercolero

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