Tus gambas, su destrucción

2 de octubre de 2011

Local App Broker For Local Marketersnt/uploads/2011/10/Gambas_al_ajillo_Javier-Lastras_Wikipedia.jpg” alt=”” width=”300″ height=”200″ />Sin remontarnos en exceso en el tiempo, antes de que gambas y langostinos se convirtieran en armas de destrucción masiva, fueron sabrosas joyas en banquetes. Valiosas viandas, se reservaban para ocasiones especiales. El mercado era bastante menos global, por lo que el marisco autóctono y de alta calidad (como las gambas de Palamós) era -y es- un lujo escaso tanto por sobrepesca como por misteriosos ciclos de reproducción. En efecto, más que de productos de temporada, se podría hablar de productos de añada (por favor, que nadie consuma una gamba “cosecha del 85”).

En EEUU todavía les tienen un “poco de cosa”. Algo bueno dejó el cine de terror serie “C”: a los estadounidenses, en general, les produce repulsión tanta pata y antena junta. En contraste, el furor por este crustáceo en Europa crece. Las dietas “milagrosas” proteínicas, la adopción del sushi como trendy y, porque no decirlo, la tontería de comer asequibles langostinos tigre ha disparado la demanda. Repentinamente, el congelador de los supermercados se llena de cajas de gambas a precios de calcetín de mercadillo. ¿Y quién quiere saber la procedencia, con lo barato y rico que está? Se acaban las bromas tras el salto…

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