Nigeria: La huida de los dioses

19 de julio de 2010

Antes oraban a sus dioses en plena naturaleza. Solían pasear, meditar en el bosque, ahora, explica una de las participantes en el documental Poisoned Fire, “la explotación de gas y petróleo se ha llevado a estos dioses muy lejos”.

En 1956 Shell comenzó a trabajar en Nigeria, el país africano más poblado, la octava nación con más petróleo del mundo. Desde entonces, apenas ha levantado cabeza: seis golpes de estado, guerras intestinas, miles de fallecidos y pobreza extrema. Nigeria es el paradigma de nación reducida a la miseria por la corrupción y las multinacionales. Alrededor de sus ricos pozos de petróleo, su población vive con menos de un dólar al día. Escasean las escuelas, los hospitales, la comida… hay carestía de todo tipo de servicios, algunos tan básicos como la electricidad. Lo que sí abunda es la contaminación: un millón y medio de toneladas de crudo se vierten sobre sus tierras: “es como el desastre del Exxon Valdez cada año, durante 50 años”.

La vida lucha por abrirse paso, pero el crudo y, sobre todo, la quema de gas -sale más rentable prender fuego al gas natural que transportarlo- lo infecta todo. El fuego, “libera tantos gases de efecto invernadero como 18 millones de coches”. Enfermos, con los ojos inyectados en sangre y sempiternos picores, los habitantes de las zonas rurales luchan por su subsistencia respirando sustancias cancerígenas en un lugar donde “mueren hasta los caracoles. El petróleo está matando todo, los niños pequeños están muriendo”.

Cada vez son más las voces que se alzan en contra de Shell. La población quiere recuperar sus tierras y acabar con la contaminación aunque, por supuesto, no todos se atrevan a hablar; el temor se ha extendido tanto como el crudo enfanga las tierras. El miedo es palpable. Se desconoce hasta donde alcanza el poder de la multinacional holandesa y los sucesivos gobiernos corruptos. Shell fue condenada en el 2009 a pagar 11 millones tras un juicio relacionado con la ejecución de nueve personas.

Es una pena: Tanto sufrimiento y todo, absolutamente todo, por llenar el depósito. Shall Shell be ashamed.

Poisoned Fire: Duro documental, fuente principal de este post al que ha resultado imposible, por más que se ha intentado, imprimir buen rollo. Iréis a la gasolinera con otra cara.

 

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