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Mira a Cuenca, y toma una antena

8 de mayo de 2014

El derecho de pernada fue una ley (escrita o no) que permitía a los señores feudales, o señoritos terratenientes, disponer de la esposa de uno de sus vasallos durante la noche de bodas. Si bien este hecho, para la Europa feudal, tiene más de leyenda que de realidad, en Sudamérica hubo, y aun persisten, casos reales documentados. La “Marca España” de siglos pasados dejó cicatrices y señas. Cuando alguien, con malas intenciones, adquiere la potestad de decidir sin ser juzgado ni rebatido, el resultado es bestial. Querer no es poder, no, como dice el oscuro personaje Cersei, en una antológica escena de Juego de Tronos: “Power is power”.

Antena_gsm I, Leopupy - Modified by CooliflowerLos señoritos actuales pasan bastante de buscar vírgenes, ¿quién las necesita? Les basta con modificar leyes por el bien común público, que es una forma de doctrina absolutista en el que unos pocos deciden por la mayoría, para garantizar -al señorito- una jubilación rutilante en cargo privado. Pueden ser tasas judiciales, o chiringuitos en la costa; se redacta sobre una papel, se aprueba, y todos contentos… todos los que importan. Tú no.

El derecho de pernada del mes de mayo es la nueva Ley de Telecomunicaciones, con la que se podrá expropiar una azotea si deciden colocar una antena de telefonía… porque sí. Lo quieras o no, y sin ver ni un euro, allí estará. Lo dice la ley. Y a quien le preocupen las radiaciones, que se aprenda el discurso oficial de “son totalmente seguras, hasta que se demuestre lo contrario”.

¿Se puede afirmar que las antenas de telefonía provocan afecciones, o generan cáncer? No, no a día de hoy, mientras falte consenso, a pesar de que algunos estudios que no están pagados directamente por las empresas de telecomunicaciones o gobiernos, arrojan cifras en las que se pueden hasta triplicar los casos de cáncer. Como afirmó Javier Egea en 2002, de Ecologistas en Acción: “No podemos asegurar rotundamente que los cánceres que aparecen sean consecuencia directa de las radiaciones de las antenas, pero nadie puede negarlo tampoco. Como los efectos de estas radiaciones aparecerán a medio y largo plazo, no nos parece decente seguir como estamos para, dentro de quince años, lamentarnos por lo que deberíamos de haber hecho. “.

Mientras los estudios se alargan, los casos de SQM y electrosensibilidad se disparan, y los enfermos agravan su estado, la antena irá, gratis, donde decida la corporación. Y si quieres, podrás demandar a aquel señorito de cincuenta y cinco años, dentro de treinta. Si sigue aquí.

“Power is power”.

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¿Conoces el suelo que pisas…?

19 de marzo de 2012

También había enfermedades extrañas en la antigüedad, sin nombre ni apellido; los científicos se llamaban alquimistas y se movían en la difusa frontera de la brujería. Hubo un momento en el que Galileo pronunció su famoso “Y sin embargo, se mueve”, con un enfado de tres pares de copérnicos por tener que abjurar de su teoría sobre la rotación de la Tierra. Se tuvo que comer las ideas con patate y fue premiado por la inquisición con arresto domiciliario de por vida. ¡Oh destino cruel!, el astrónomo encerrado en casa con Facebook y las películas de sobremesa por inventar.

Tras la estela de Galileo, siempre ha habido personas denostadas por defender ideas revolucionarias; es el consuelo de todo incomprendido Leonardo (Da Vinci, Messi o Dantés). Aunque el tiempo pueda dar razón y suele dar más canas que entendimiento, la gente es poco proclive a los cambios aún sacrificando “la verdad”. Para muestra, un dial: Se sigue publicitando en libros de texto a Marconi como inventor de la radio pero Tesla, el gran genio, fue el verdadero creador, ¿qué os parece? Cuesta cambiar, ya que la misma raíz del problema está enquistada en la comunidad científica con envidias, rencillas e intereses, como en cualquier patio de vecinos. En un sorprendente sondeo reciente, el colectivo de científicos ingleses admitió que el 6% hacía trampas en los experimentos. Hay que ganarse pan y oscilómetro… Vaya… ¿Y quién los vigila a ellos, los expertos? Who watches the watchmen?

La geobiología, geopatías, la intolerancia a las ondas electromagnéticas… con toda su novedad y desconcierto sesudo, han llegado arropados de teorías científicas muy serias, poco serias y algunas pasadas por vodka. Como todo lo relativamente nuevo, el conocimiento arrastra expertos, neófitos y simples enteradillos; opiniones reales y mitología urbana. Nosotros, ante la duda, buscamos fuentes decentes ¿Quieres saber de qué estamos hablando? Visita este enlace y echa un vistazo al interesantísimo vídeo que colgamos a continuación. ¿Conoces el suelo que pisas, el aire que respiras…? (Nosotros tampoco, pero pedimos más CLARIDAD, por favor).

After all, feliz comienzo de semana. 🙂

 

 

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¿Conoces el suelo que pisas…?