Crash Course, el curso gratuito más caro del mundo

10 de agosto de 2010

  

Chris Martenson: el boca-Facebook funciona

A veces Facebook -patio de vecinas virtual- es útil de verdad. Entre mensajes colgados de muros -usualmente, muros de lamentaciones o transparentes escaparates narcisistas- “descubrimos” Crash Course, una joya de sabiduría sin adoctrinamientos ciegos donde aplicar la frase del autor: “me reservo el derecho a cambiar mis opiniones en el caso de que surjan nuevos datos que lo permitan”. Es una garantía: en un par de horas, la vida de aquellos que lo escuchan cambia. Crash Course es un curso rápido de economía que resetea neuronas y depura registros vitales. Muchos conceptos que consideramos aprendidos, como el del dinero, terminan siendo papel mojado. 

Intentar resumir el asequible, sencillo, pero por ello no menos completo curso en una entrada no haría justicia al trabajo del científico norteamericano Chris Martenson. Para explicarlo de forma somera: sobre la base de los cambios mundiales actuales (“los próximos veinte años serán totalmente diferentes a todo lo que conocemos”), Martenson construye ideas que forman un todo de lógica difícilmente cuestionable. La base es lo exponencial: el dinero y la población crecen exponenciales, pero los recursos, las materias primas, son finitos… un crecimiento brutal que no significa necesariamente prosperidad. Los comparaciones utilizadas siempre son claras, meridianas y duras, casi abofeteantes; gritan al oído “¡despierta!”. Por ejemplo, en el curso se explica que el gasto energético de una casa americana es igual a 50 personas pedaleando sin descanso, o se lanza la apabullante frase “toda la historia de la humanidad necesitó llegar hasta 1960 para alcanzar los 3.000 millones de habitantes pero, ahora, en sólo 40 años habremos añadido 3.000 millones más.”. Duro, muy duro, pero realista. 

Saber reaccionar a tiempo de forma individual y despojarnos de lo superfluo es la mejor opción: “estamos desperdiciando un tiempo precioso más la energía que todavía tenemos a nuestra disposición, en un intento desesperado, insensato y, a fin de cuentas, sombrío con tal de preservar el statu quo.”. Reservar una tarde para un curso que influirá en los conceptos básicos de nuestras vidas sí es aprovechar el tiempo. 

Nota importante: Aunque algunos conceptos ecológicos estén poco elaborados, sigue mereciendo la pena. 

La imagen enlaza al curso completo (en castellano)    

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