Idea x Personas = X

6 de abril de 2010

Preparas una tarde de asueto. Pagas con tu último billete el kit anti-estrés/anti-desengaño: cerveza, bolsa de patatas fritas, chocolate y cualquier cosa que lleve mucho vinagre. Recoges las vueltas y a la salida del supermercado, casi te tropiezas con un pequeño tenderete atendido por algún imberbe sonriente que colecciona firmas. Las reivindicaciones son variadas: aumento de salario, cadena perpetua para fontaneros sin escrúpulos, partidos “patrióticos” que desean expulsar a personas de pantone oscuro… De todo y para todos los gustos. Sólo hay que poner una firmita aquí, el DNI… y ya está. Perfecto. A lo mejor conseguimos cadena perpetua para fontaneros abusivos.

2007_Myanmar_protests_11_(M-cropped) by racoles - WikipediaChistes aparte, la recogida de firmas y las reivindicaciones reales (algunos friki-grupos de Facebook no cuentan) sí son útiles. La presión popular es una avalancha que arrastra todo a su paso, porque cualquier producto o político (tentados hemos estado de incluir político en la categoría producto) vive del pueblo. En uno de nuestros blogs favoritos, ecologiablog.com, explicaban cómo la gigantesca Nestlé había tenido que plegarse ante las acusaciones iniciadas por Greenpeace; la multinacional, no había tenido otra salida que cambiar de proveedor de aceite de palma. Como sabéis, el cultivo de palma se ha convertido en un peligroso aliado del CO2 y de la destrucción de ecosistemas. A la vista del efecto, el trabajo de comunicación de Greenpeace ha sido impecable… y la presión popular, excelente.

Cualquier colectivo puede posicionarse y cambiar el rumbo de la historia. La diferencia la marca un sencilla ecuación: una buena idea por miles de personas es igual a… mucho dinero. Sí, en realidad esa es la base, no nos engañemos. La clientela y los votantes son muy valiosos, hay que conservarlos a toda costa: cuantos más mejor. La incógnita de la operación, el dinero, representa tanto los aportes voluntarios de los protestones, como las cantidades que ganan o pierden las marcas. Por tanto, recuerda que puedes invertir reivindicando. Tu opinión, sí que va a alguna parte… y si no sabes por donde empezar, existen organizaciones especializadas como la fantástica Avaaz.org, que desde 2007 acumula casi diecisiete millones y medio de acciones. Tú despejas la incógnita.

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