El coste de la ley de costas

10 de octubre de 2012

Cuando el gobierno español argumenta por qué va a acometer una reforma, las tripas se aflojan y algo nos lleva corriendo al váter. A los que peinamos calvas canas nos llena de agridulce nostalgia la cagalera; nos acordamos de las madres que decían “ven aquí… si no te voy a hacer nada”. Y sí, sí hacían algo. Los cooliflowerenses jóvenes probablemente desconozcáis lo rápida y letal que puede ser una zapatilla de andar por casa.

Soraya Saenz de Santa María, la vicepresidenta ojiplática de pelánganos combativos, anunció que la nueva ley de costas serviría para acabar con la inseguridad jurídica y mejorar la protección del litoral. Que conste que aquí sólo somos verdes, dejamos la política para la gente con dinero o vocación, pero la eventual mosca detrás de la oreja ha decidido instalarse, hasta nueva orden. La acampada del bicho no ha sido gratuita: tras subir el número de alumnos por clase para que los niños “se relacionen”, crear una amnistía fiscal para acabar con el dinero negro, subir el IVA para mejorar le economía… vivimos con la mosca porque nos damos cuenta de que Geppetto, el canalla, tuvo más de un hijo… ¡Hijos de Geppetto!

Para que os quede clara esta nueva ley (o algo) resumimos y renombramos los temas más importantes tras el salto, si queréis la versión oficialmente maquillada, ver este enlace de ABC. Otra versión, desde el punto de vista de los ecologistas, aquí.

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