¿Obeso o vigoréxico? La tercera opción

8 de agosto de 2010

Es una niña guapa, hermosa. Muy hermosa. Demasiado hermosa.

Se bambolea de lado a lado. Con diez años aparenta catorce, toda la ropa le viene pequeña. Le encanta la pastelería industrial y las chuches. Su madre -garza aeróbica- la acompaña al endocrino. Su niña -piensa- tiene un problema; no se la ve “en forma”, brillante… no es una triunfadora como ella, un espárrago de sonrisa fluorescente tejida en alambre, pintada con aerosol marrón… Está preocupada, pero sonríe; las inyecciones de botox no la dejan aparentar mal humor.

Son madre e hija cotidianas. Niños sobrealimentados y sobreprotegidos. Adultos que pretenden prolongar el feliz tiempo del instituto. El patrón de conducta en España ha cambiado: de la sana dieta mediterránea y el consumo de productos naturales se ha pasado a una de las tasas de obesidad infantil más altas de Europa. En etapa adulta -quizá motivados por la crisis o simplemente por el culto a lo externo-, se someten a cualquier poción milagrosa o quirófano para perpetuar la juventud. España es el país número uno en operaciones de cirugía estética de la unión europea.

Y con todo: cremas milagrosas, liftings, liposucciones o complejos multivitamínicos, el aspecto se modifica sin remedio porque la química convive con nosotros. Somos, por efecto de la química, menos fértiles, menos resistentes, más propensos a las enfermedades… son los interruptores endocrinos, famosos tras la obra “Nuestro futuro robado”. Los “interruptores actúan como hormonas artificiales y están presentes en muchos productos de consumo, desde la leche hasta el maquillaje. La influencia de estas sustancias ya es palpable. En 2007, la revista médica Pediatrics situaba el inicio de la pubertad de las niñas en menos de diez años, quince años atrás la media se situaba casi en once años. El desarrollo prematuro provocado por los químicos es un indicador desfavorable de salud, como constatan estudios recientes, encontrando vínculos entre la pubertad temprana y el riesgo de sufrir diabetes y cáncer.

Cooliflowerenses ¿Qué hacer al respecto? Quizá lo primordial es pensar que salud es estar sanos, no aparentarlo. Hay que informarse sobre los productos que utilizamos a diario, vivir y dejar vivir de forma natural… Plantearse que la vejez es un proceso natural, no un delito; que los niños deben manifestarse, jugar y correr. Se pueden limitar los químicos y recuperar lo natural. Deberíamos preocuparnos por neuronas y corazón bastante más que por pectorales y nalgas. Como dice la canción de Radiohead “la gravedad siempre vence”.

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