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El Amazonas, espejo del cambio climático

21 de septiembre de 2010

El Amazonas siempre excitó nuestra imaginación. Bordeando el único río del mundo donde un hidroavión puede amerizar sobre el ancho de su cauce, se sitúa la masa forestal más extensa del planeta, con cerca de la cuarta parte de todas las especies terrestres. Crecimos fantaseando cómo entre su frondosa vegetación, todavía se encontraban civilizaciones ocultas y singulares animales por descubrir. El amazonas era misterio, y el misterio es el catalizador de la curiosidad humana.

Menos imaginativo, tras el aparente infinito verde se escondía la respuesta al mayor misterio: la insondable medida de la avaricia. Muchos murieron buscando el fabuloso El Dorado sin saber que El Dorado ya les rodeaba. El árbol no dejaba ver el bosque porque todo, absolutamente todo en el Amazonas es riqueza. Las industrias madereras –la mayor parte de ellas, ilegales- despejan el terreno para que las empresas mineras y farmacéuticas encuentren su propio oro. También -como es el caso de Brasil, fomentado por un gobierno complaciente- la agricultura y ganadería se suman poderosamente a la esquilmación del pulmón del planeta.

El suelo del Amazonas una vez despojado de árboles y lavado por fuertes lluvias, es pobre en nutrientes y la tierra se transforma en yerma en pocos años. El inmenso Amazonas cada día es menos inmenso; sufre una grave alopecia que disminuye su frondosa cabellera a un ritmo de ocho campos de fútbol por minuto. Una extraordinaria calva que en sólo treinta años, ha alcanzado el tamaño de Francia.

El hombre ataca el ecosistema activamente, dañando colateralmente la cuenca del río Amazonas, la principal arteria y “autopista” acuática para los indígenas. En 2005 se produjo el primer aviso serio de un nuevo peligro en la supervivencia de la mayor reserva natural terrestre del mundo, la sequía. Los científicos “sospecharon” que existía una relación directa entre el calentamiento del océano Atlántico y la falta de lluvias, dedujeron -puesto que la tendencia de los mares es elevar la temperatura por efecto del cambio climático- que los periodos de sequía serían mayores y más recurrentes. 68 científicos en 12 países concluyeron que el impacto de la sequía había supuesto una emisión extra de 5 billones de toneladas de dióxido de carbono. Y ahora, la terrible sequía se repite, aún con mayor violencia, en un corto intervalo de cinco años jamás visto con anterioridad. En algunas zonas, el nivel de las aguas es tan bajo que si bien antes podía amerizar un hidroavión, ahora se puede cruzar caminando de una orilla a otra.

La deforestación es el mayor aliado de las emisiones de dióxido de carbono, el dióxido de carbono del calentamiento global y el calentamiento global genera sequía… De toda esta sinrazón encadenada, el Amazonas sólo es el inmenso y magnificado espejo de un fenómeno que está sucediendo al lado de nuestra casa, en cualquier lugar del mundo, constantemente y a escala global.

Enlaces relacionados con el Amazonas (Extraidos del grupo de Facebook Amazon Rainforest):

http://amazonwatch.org/
http://survivalinternational.org/
http://www.rainforestportal.org/
http://www.amazonia.org.br/english/
http://www.bbc.co.uk/nature/ecozones
http://rainforests.mongabay.com/amazon/
http://www.pbs.org/journeyintoamazonia/
http://www.rainforest-rescue.org/
http://www.forestdisclosure.com/
http://www.ethnobotany.org/

Majestuoso Amazonas

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Un brindis por el descorche

8 de enero de 2010

La mitad de los alcornoques de todo el mundo se encuentran en la península ibérica. Y no nos referimos al adjetivo calificativo, ese otro tipo de “alcornoques” de naturaleza simple, está más extendido pero menos cuantificado.

 

Quercus_suber_JPG1Deberíamos dar las gracias a estos robustos árboles. Multitud de especies animales y vegetales están asociados a ellos, generando ecosistemas estables y ricos. Los alcornoques son representativos vegetales fénix de la naturaleza; amigos que nunca fallan y perdonan nuestras faltas, siempre firmes contra fuego, viento o incompetencia. Su gruesa corteza les salva de incendios y es cedida altruistamente para uso industrial. Este majestuoso gigante está profundamente enraizado a nuestra historia. Entre España y Portugal, se abarca la mitad de los alcornocales de todo el mundo y más del 80% de la producción del corcho mundial.

La tala indiscriminada, los incendios y la especulación inmobiliaria merman nuestros bosques, pero cuando las políticas medioambientales no salvaguardan el entorno, lo puede hacer la industria, la misma que en ocasiones es responsable de la deforestación.

El corcho está siendo sustituido tristemente por materiales no sostenibles (ver AQUÍ). Cada día es más frecuente encontrar botellas de vino y cava con tapones de plástico. Si otros medios fallan -el óxigeno que liberan los árboles no se mide en euros, por lo tanto no siempre despierta interés comercial- hay que convencer a empresarios e instituciones de que la superficie forestal, además de “ornamental” es rentable. Nuestro mensaje es claro y directo: La naturaleza, salvo contadísimas excepciones, no suele ser mejorable. El corcho debe seguir siendo nuestro gran aliado, ya sea en forma de tapón o como aislante natural.

Cooliflowerenses, si queremos corresponder al alcornoque sin ser tocayos, brindemos con conocimiento. Utilicemos corcho y salvaremos bosques.

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Camino a Copenhague (IV y último)

20 de diciembre de 2009

 

Teníamos ligeras sospechas, pero ya no queda ninguna duda: No es el clima. No es el hombre. No es la falta de compromiso. Es el mal uso de la gramática el que está acabando con el mundo.

 

TierraNos toca lidiar con frases psicopáticas que sortean la moral. Sirven tanto para hacer daño de forma elegante como para planchar arrugas. Hablamos de lo Politically Correct, de la hipocresía hecha palabra, un Champagne de doscientos euros la botella reservado para altas esferas. No lo olvidéis, nunca hagáis un “ataque preventivo que provoque daños colaterales“. La maldad, amparada en la gramática, se debe hacer a escala planetaria. Dañar a un hombre rápidamente es delito, asesinar lentamente a miles se denomina política.

 Copenhague ha sido un circo romano donde se han debatido nuestros eufemismos favoritos con un sorprendente vencedor, una pequeña frase que pasará a la historia de forma vergonzosa: “Acuerdo no vinculante“. Necesitábamos mucho más que otro protocolo de Kioto y nos vamos con algo peor, una acuerdo no vinculante a revisar en un año. Es decir, podemos firmar una cosa y hacer otra. Nada representa mejor a toda una época.

 ¿Qué nos queda ahora? Bukowski decía “nos dan amables palmaditas en la espalda y dicen que es “política” nuestro veneno“, y el poeta, con su sinceridad a flote -un tapón de corcho sobre alcohol- decía la verdad. Como hace poco comentaba una amiga muy sabia; “siempre me tengo a mí misma, mi mejor amiga y consejera”. Y esto es lo que nos queda, que no es poco. Mirémonos ante un espejo y sintámonos orgullosos del reflejo, de lo que representa. Dejemos a los burócratas consumir su alma entre papeles. Demos ejemplo haciendo de nuestra vida un acuerdo vinculante, el que nos unió con la tierra cuando nacimos.

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Camino a Copenhague (III): La esperanza

7 de diciembre de 2009

Ya hemos llegado a Hopenhague, al menos virtualmente. Den lille havfrue, la sirenita, nos recibe y confiesa sus dudas entre adoptar forma humana o regresar con nereidas y tritones. Si vuelve con su familia le esperan vertidos y pesca incontrolados. Si decide permanecer en la orilla, contratará un buen seguro que cubra los efectos del agujero de la capa de ozono – y daños por explosivos; ya la dinamitaron hace tiempo-. Malos tiempo para ser sirena.

 

HopenhagueY no mucho mejores para ser ciudadano. La cumbre contra el cambio climático ha sido manipulada hábilmente por los países más contaminantes productivos, preparando el terreno para escupir medidas insuficientes. La doctrina neoliberal, la que dice que todos somos libres para enriquecernos -y para morirnos de hambre o vivir en una caja de cartón- conoce su mercado. Con la habilidad de tenderos asiáticos, la negociación previa ha sido un habilidoso regateo. Tanto, que cualquier cosa firmada ya nos parecerá hasta buena. Obama sonríe como un preso resabiado en las duchas a punto de decir “oops!”, lanzando con disimulo la pastilla de jabón. “Yes, we can!”. Claro, tú ya podrás…

Pero hay motivos para el optimismo. Internet, la diabólica red, ha conseguido movilizaciones sin precedentes. Millones de firmas, miles de eventos, protestas… Ironías de la vida, lo que en parte fue experimento militar es el elemento que nos da libertad. A través de la red y de forma paralela a la cumbre, más de diez mil activistas de ONG’s se reunirán en Copenhague.

 Crucemos los dedos. Todos nos acogemos al lema de Greenpeace “Our climate, our future, your decision ” (Nuestro clima, nuestro futuro, vuestra decisión), pero deberíamos añadir algo más: Nuestros votos. Políticos sibilinos y mercachifles millonarios, más os vale cubrir nuestras expectativas, sin nosotros no sois nadie. Con valor, alimentemos la esperanza.

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Sol Solidari y Envirofit: La revolución de lo pequeño

18 de noviembre de 2009

El principal problema de este mundo global, como ya hemos apuntado en más de un post, es que tratamos problemas locales con soluciones globales. Extrapolado al mundo de la medicina, sería como hacernos un lifting para curar la malaria. Afortunadamente, existen proyectos como Envirofit y Sol Solidari centrados en problemas muy concretos.

En Envirofit se han percatado de que cantamos las alabanzas de paneles solares y pilas Envirofitde combustible y olvidamos a los no-extintos motores de dos tiempos, que contaminan individualmente como toda una flota de automóviles modernos. Intentar convencer a un rickshaw de que es mucho mejor para el medio ambiente utilizar motores bajos en emisiones sería un chiste. La solución, en vez de mandar a los inculpados a concesionarios Mercedes-Benz, es Direct Injection, reduciendo el 76% de las emisiones de dióxido de carbono y el 35% del gasto de combustible.

Otro pequeño e inmenso avance son los infiernillos de Envirofit. Comparados con los clásicos quemadores, cocinan el doble de rápido, utilizan 60% menos combustible y emiten 80% menos gases a la atmósfera. Son bastante asequibles para países en vías de desarrollo (12 euros el más barato) y se amortizan rápidamente debido al gran ahorro energético.

Claro que si cocinar con Envirofit parece económico, imaginad las cocinas solares que promueve la ONG Sol Solidari, utilizando únicamente la energía del astro rey. Están desarrollando ambiciosos proyectos, empezando por la abandonada Etiopía, para proveer cocinas solares allí donde las poblaciones no tienen recursos, ni siquiera el combustible necesario para encender fuego. Consiguen, en un solo paso, suministrar un medio seguro y extraordinariamente económico combatiendo al mismo tiempo el cambio climático.

Estas acciones merecen nuestra atención porque no venden grandilocuencia tecnológica; sólo inventos ingeniosos para mejorar la vida de aquellos que lo necesitan. Y, cooliflowerenses, es esta suma de pequeñas cosas la que cambia el mundo sin apenas darnos cuenta.

Sol solidari

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Respirar es malo para la salud*

4 de noviembre de 2009

Nacemos. Liberados del cordón umbilical, inhalamos la primera dosis de oxigeno de nuestra vida. Recién llegados y ya formamos parte de la cadena del CO2.

Cuando vemos la televisión, afilamos un lápiz, reímos o hacemos el amor, seguimos emitiendo dióxido de carbono, más de 1000 gramos al día, el equivalente a un paseito al super en coche. Afectamos al planeta cuando respiramos. Sin hacer ningún gesto anti-ecológico, limitándonos simplemente a vivir, emitimos 4 veces más CO2 a día de hoy que hace cien años. Pero no seamos radicales, nuestro planeta ya lo había previsto todo, incluso la posibilidad de que, una vez difuntos, nuestro cuerpo se descompusiera liberando metano. Por mi parte, voy a intentar no morirme, más que nada para no contribuir al agujero en la capa de ozono… Pero no seamos alarmistas, dejar de respirar está desaconsejado por 9 de cada diez médicos (el décimo médico está perseguido por la justicia).

El auténtico problema, querido lector, son todos esos gases y el déficit de vegetación no previstos en el orden del día de Gaia, alterando el equilibrio del ecosistema. Es aquí cuando surge la maravillosa dualidad del ser humano. Somos tan capaces de aniquilar al inocente pájaro dodo como de jugarnos la vida para salvar una ballena. Cometemos errores cada día, pero tenemos la posibilidad de solucionarlos con tesón e inteligencia.

Somos, en gran medida, los responsables del cambio climático, pero si queremos, hincando los codos y aprendiendo esta dura lección, llegaremos a aprobar la reválida vital, la que dejará un planeta digno a nuestros hijos.

Cooliflower ya contribuye reforestando bosques, compensando Co2. Nosotros somos una moda paisajera ¿y vosotros?.


*Nota para quisquillosos y abogados: Evidentemente, respirar no es malo para la salud

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El poder de muchos

7 de agosto de 2009

 

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¿Y si todos los chinos saltasen a la vez? ¿cambiaría el mundo, se produciría un terremoto, la tierra variaría su órbita? ¡Qué va! Esos son cuentos chinos. Pero, ¿Y si cada uno de ellos plantase un árbol?

De acuerdo: no existe un número oficial de árboles para que sea considerado “bosque”, entonces, creemos nuestro propio mini-bosque de 50×50 unidades, lo suficientemente grande como para que ese conjunto generoso, de sombras tenues y hojas cargadas de clorofila, se reproduzca y nos oxigene.

Si multiplicamos 50×50 obtendríamos un entorno verde de 2500 árboles. Así que, si 1.330.044.605 chinos censados plantasen un árbol, se generarían más de medio millón de bosques. Por supuesto, esta divagación medioambiental no deja de ser la elucubración de un cooliflowerense a treinta grados a la sombra, pero, no discutiréis que a veces el calor tiene efectos positivos en el cerebro: Sólo con la voluntad de 2500 personas se puede fabricar un (pequeño) bosque.

Y lo mejor es que, además de poder hacerlo in situ, con pico y pala, también podemos trabajar con unos pocos clics. Ya sabéis que Cooliflower compensa el CO2 pero odiaríamos ser los únicos. Por poner algunos ejemplos, las empresas ichapter y Timberland fomentan la plantación gratuita de árboles a través de dos iniciativas en Facebook (ichapters), (earthkeepers). Otra página de gran interés es Tree-nation, en la que realizan un trabajo excelente favoreciendo la plantación a nivel global y de forma localizada.

Todas las iniciativas reales son positivas. Debemos aprovechar el verdadero poder que nos brinda internet: El poder de ser muchos.

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Un certificado que compensa compensar

6 de agosto de 2009

Somos buenos.

Buenos de los realmente buenos, de los que ceden el paso en las intersecciones, se acuerdan de los cumpleaños y sonríen al cartero. Tu también puede que seas tan bueno/a como nosotros, pero ¿a que te gustaría que te lo reconociesen con un poco más de ringorrango? Nos encantaría que recibieras galardones puntualmente con los que tapizar el salón (y un poquito, el alma). Imagina: “Premio a la mejor pareja del año”, “Medalla de oro al amigo constante”, “Diploma a la mujer que siempre llega puntual” o “Al hombre que sabe hacerse querer”. Mientras se crea la ONG que certifique tus acciones con aplausos, puedes sentirte orgulloso de pertenecer a Cooliflower, porque tenemos nuestro primer certificado (que también es tuyo) por la compensación de emisiones. Tenemos un diploma… por secuestrar.

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¡Quién lo hubiese dicho!, algunos secuestros, sobre todo si son de CO2, resultan extraordinariamente positivos. Nuestra labor obtiene su primer certificado, que no será ni mucho menos el único, así que felicidades a los felicitados, homenajes a los homenajeados y sonrisas a los asonrisados. Esto nos alegra el día, tanto como 16,600 toneladas. Un gran brindis por nosotros, por ti y por el planeta.

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Un certificado que compensa compensar