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¿Qué sabes sobre el (maligno) aceite de palma?

13 de noviembre de 2015

Habrás escuchado mucha leyenda sobre el aceite de palma… y se queda corta; los hechos objetivos son aún peores de lo que podrías imaginar. El aceite de palma está siendo responsable de la mayor tala de árboles de la historia reciente. Y eso no es todo, hay todo un entramado de intereses detrás de su comercialización.

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Un bosque, dos bosques, tres Boscos

22 de junio de 2011

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150.jpg” alt=”” width=”150″ height=”150″ />«Este carro de heno, en que va esta gloria (…); late la lujuria, avaricia, ambición, bestialidad, tiranía, sagacidad y brutalidad.»

José de Siguenza, sobre la obra de El Bosco “El carro de heno”.

Un Bosque

El de Canadá, un bosque que, por ley, difícilmente mengua. Todos los veranos las industrias madereras han de invertir en reforestar si quieren seguir cortando árboles. Los inmigrantes se benefician de este duro trabajo a destajo. Muchos jóvenes canadienses, por su lado, pagan la matrícula universitaria trabajando en la plantación de árboles.

Dos bosques

Los de Alemania e Indonesia: en Alemania la ley obliga a compensar el parque automovilístico plantando árboles. En indonesia, gravemente afectados por la deforestación por los monocultivos, mantienen una tradición en la que los recién casados regalan tres semillas que planta la persona que da el sermón (¡cuando se divorcian, son veinticinco semillas!).

Tres Boscos

– El 24 de mayo los activistas contra la deforestación del Amazonas, José Claudio Ribeiro da Silva y su mujer, María do Espíritu Santo, fueron asesinados. Más de 1.150 activistas han sido exterminados en los últimos 20 años en Brasil; por ello, únicamente 80 asesinos han sido condenados. El día en el que José y María eran disparados a bocajarro, se aprobaba una ley en el parlamento brasileño aún más permisiva con la tala de árboles. José nos dejó sus palabras “Mientras tenga fuerzas para caminar denunciaré a aquellos que dañen al bosque.”.

– Brasil abre el lamentable camino de la destrucción en América del sur. Los monocultivos (la palma aceitera es su máximo exponente) y las grandes infraestructuras siguen dañando el ecosistema. En Perú, declaró la semana pasada Hugo Che Piu, director ejecutivo de la ONG Derecho, Ambiente y Recursos Naturales, la deforestación es casi el doble de la media mundial, 150 mil hectáreas anuales.

– Greenpeace proseguía ayer su campaña contra la industria del juguete para que deje de utilizar cartón procedente de los bosques tropicales indonesios. La tala de árboles no es un juego.

Video de Greenpeace con Ken…
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¡Negocio a la vista, llegan los nuevos gangsters del CO2!

26 de enero de 2011

2008, el año que empezaba -ya lo decía Nostradamus- en 2 y acababa en 8, el banco mundial se sacó de la manga REDD (Reducción de Emisiones Provocadas por Deforestación y Degradación). Entonces algunos dijeron “Uy, no sé… a lo mejor algún espabilao se aprovecha y hace negocio…”. No les hicieron mucho caso y les regalaron un chapita de “Manu Chao por Chiapas a ritmo de chachachá”, que aburre y redunda al mismo tiempo.

The Ecologist ahora lo vuelve a dejar caer aunque lo comenta en el tono ambiguo de Gila (“alguien ha matado a alguien”). Resulta, cooliflowerenses, que las Naciones Unidas paga para que los bosques se conserven sí o sí, así que más de uno compra o expropia un bosque y gana dinero… por portarse bien. Básicamente, algunos aprendices de gangster (Shell, no queremos mirar a nadie) cobran por adueñarse de un vergel y no cargarse los árboles, el equivalente amazónico a recibir pasta por no partirle las piernas al tío Peppino.

Si Capone levantara la Cabeza (con el tamaño del almendruco -vaya melonar- tardaría un buen rato), se iría de cabeza a los bosques tropicales; allí todo queda en familia.

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El Amazonas, espejo del cambio climático

21 de septiembre de 2010

El Amazonas siempre excitó nuestra imaginación. Bordeando el único río del mundo donde un hidroavión puede amerizar sobre el ancho de su cauce, se sitúa la masa forestal más extensa del planeta, con cerca de la cuarta parte de todas las especies terrestres. Crecimos fantaseando cómo entre su frondosa vegetación, todavía se encontraban civilizaciones ocultas y singulares animales por descubrir. El amazonas era misterio, y el misterio es el catalizador de la curiosidad humana.

Menos imaginativo, tras el aparente infinito verde se escondía la respuesta al mayor misterio: la insondable medida de la avaricia. Muchos murieron buscando el fabuloso El Dorado sin saber que El Dorado ya les rodeaba. El árbol no dejaba ver el bosque porque todo, absolutamente todo en el Amazonas es riqueza. Las industrias madereras –la mayor parte de ellas, ilegales- despejan el terreno para que las empresas mineras y farmacéuticas encuentren su propio oro. También -como es el caso de Brasil, fomentado por un gobierno complaciente- la agricultura y ganadería se suman poderosamente a la esquilmación del pulmón del planeta.

El suelo del Amazonas una vez despojado de árboles y lavado por fuertes lluvias, es pobre en nutrientes y la tierra se transforma en yerma en pocos años. El inmenso Amazonas cada día es menos inmenso; sufre una grave alopecia que disminuye su frondosa cabellera a un ritmo de ocho campos de fútbol por minuto. Una extraordinaria calva que en sólo treinta años, ha alcanzado el tamaño de Francia.

El hombre ataca el ecosistema activamente, dañando colateralmente la cuenca del río Amazonas, la principal arteria y “autopista” acuática para los indígenas. En 2005 se produjo el primer aviso serio de un nuevo peligro en la supervivencia de la mayor reserva natural terrestre del mundo, la sequía. Los científicos “sospecharon” que existía una relación directa entre el calentamiento del océano Atlántico y la falta de lluvias, dedujeron -puesto que la tendencia de los mares es elevar la temperatura por efecto del cambio climático- que los periodos de sequía serían mayores y más recurrentes. 68 científicos en 12 países concluyeron que el impacto de la sequía había supuesto una emisión extra de 5 billones de toneladas de dióxido de carbono. Y ahora, la terrible sequía se repite, aún con mayor violencia, en un corto intervalo de cinco años jamás visto con anterioridad. En algunas zonas, el nivel de las aguas es tan bajo que si bien antes podía amerizar un hidroavión, ahora se puede cruzar caminando de una orilla a otra.

La deforestación es el mayor aliado de las emisiones de dióxido de carbono, el dióxido de carbono del calentamiento global y el calentamiento global genera sequía… De toda esta sinrazón encadenada, el Amazonas sólo es el inmenso y magnificado espejo de un fenómeno que está sucediendo al lado de nuestra casa, en cualquier lugar del mundo, constantemente y a escala global.

Enlaces relacionados con el Amazonas (Extraidos del grupo de Facebook Amazon Rainforest):

http://amazonwatch.org/
http://survivalinternational.org/
http://www.rainforestportal.org/
http://www.amazonia.org.br/english/
http://www.bbc.co.uk/nature/ecozones
http://rainforests.mongabay.com/amazon/
http://www.pbs.org/journeyintoamazonia/
http://www.rainforest-rescue.org/
http://www.forestdisclosure.com/
http://www.ethnobotany.org/

Majestuoso Amazonas

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El héroe del millón de árboles

30 de marzo de 2010

De regreso a su país natal, Gashaw Tahir se encontró un panorama desolador. El paisaje que recordaba, las verdes colinas de su niñez, estaban desapareciendo. Por efecto de la deforestación, la erosión (VER ENLACE) aniquilaba el ecosistema y la tierra fértil moría. Gashaw, abatido, pensó: “quizá se pueda hacer algo…” y de aquel pensamiento, como una pequeña semilla regada con cariño, terminó brotando un bosque.

 

El héroe del millón de árboles había trabajado a ritmo vegetal, con calma y persistencia clorofílica. En primer lugar, había pedido un pequeño terreno para empezar a plantar; después, había concienciado a algunos jóvenes, que pronto fueron cientos de personas. En un año, se habían plantado 500.000 semillas que debían ser distribuidas… Los milagros, cuando andan escasos de ayuda divina, suelen necesitar apoyos exteriores, a ser posible, gubernativos, y el estado etíope obró “el milagro”: impulsó a Gashaw y el pequeño terreno fue ampliado a cerca de 45 millones de metros cuadrados. Tras el trabajo conjunto, las imágenes hablan por sí solas; el millón de árboles es ahora una realidad, la hierba vuelve a crecer, la deforestación se ha frenado y las especies autóctonas viven en un hogar restaurado.

 Sobre Gashaw, se podría decir que es un Batman de nuestros tiempos. Lo que diferencia al enmascarado de Gotham de la pléyade de justicieros de aspecto excéntrico es su falta de poderes. El hombre murciélago no viene de un planeta lejano, ninguna araña radioactiva le ha picado y se puede torcer un tobillo… En el fondo, todos podemos ser un poco Batman, pero nos ha dado por otras diversiones menos arriesgadas (a ver quién es el valiente que se pone antifaz y mallas ajustadas en el centro de Barcelona a las doce de la noche). Al héroe del millón de árboles podemos imitarle todos, con convicción, como la comprometida comunidad de Nueva York con el apasionante Million Trees (VER AQUÍ) o incluso nosotros, con nuestro proyecto para compensar CO2.

Para cambiar el mundo, cooliflowerenses, el único poder mágico que se necesita es el de la superación -aunque no esté de más una capa mágica administrativa-.

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La república independiente del CO2

16 de febrero de 2010

Es fácil sucumbir a IKEA. En un ambiente pulcro y ordenado, conviven miles de muebles sencillos y bonitos de nombres impronunciables, un restaurante con albóndigas suecas y lo más importante: adictivos lapiceritos gratis.

La multinacional sueca encandila a los clientes con diseño, bajos precios y filosofía de marca buenrollista. Lejano parece el tiempo en el que fue acusada de explotación tercermundista por la televisión sueca. Según El libro negro de las marcas, el 90% de la producción de IKEA está distribuida entre 2000 proveedores en países como Vietnam, India o Tailandia. La descentralización abarata costes pero impide tener el control absoluto sobre las condiciones laborales. Otro problema añadido es que complica asegurar una producción ecológica estable.Bombeta ecologica

Precisamente sobre lo ecológico de sus productos, ha surgido un movimiento  (RELLENAR SOLICITUD AQUÍ) que solicita la retirada del aceite de palma utilizado, entre otras cosas, para fabricar velas. El uso de este tipo de aceite, el más consumido del mundo, está muy extendido en la industria química. La palma es un producto barato que destruye bosques y comunidades. Si la deforestación es la segunda causa del aumento de CO2 en la atmósfera, el cultivo de palma se lleva la ídem en destrucción forestal. Su forma de monocultivo destruye ecosistemas completos.

Con la suma de todos sus productos, IKEA consume 40.000 toneladas de aceite de palma. En la multinacional sueca se defienden con su pertenencia a Roundtable on Sustainable Palm Oil. Lo que no aclaran es que esta organización está creada por los mismos interesados en promover el monocultivo de palma aceitera. El ascenso de su cultivo da miedo. Según el diario The Independent, su presencia en el mercado británico ha pasado de meramente testimonial, a estar presente en el 43% de las marcas más conocidas.

Sólo nos queda añadir dos comentarios: Desde Cooliflower recomendamos, siempre que las circunstancias lo permitan, ejercer nuestro derecho de consumidor y no comprar productos que utilicen este aceite… Y en segundo lugar, queremos felicitarnos a nosotros mismos. Con esta entrada, alcanzamos la cifra mágica de los 100 post. 🙂

 

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La república independiente del CO2