Curso rápido de ética desde la selva

1 de abril de 2010

Los simios vivimos en comunidades. Nuestro jefe es el macho dominante que protege y fortalece al grupo. No es fácil ser líder, los pobres viven con el constante temor de enfrentarse a un primate más preparado. Nosotros -en esto, hermanos, nos parecemos poco- somos muy exigentes.

Cebus_albifrons_-wikipedia-Photo by Whaldener EndoVosotros, humanos globalizados, habéis evolucionado hacia un nuevo tipo de simio, más orgulloso y avieso, capaz de empolvar la falta de pelo con una gruesa capa de maquillaje moral, preparado para ocultar emociones y exterminar a su raza. Vuestro caso, es una evolución hacia la pura apariencia. Los machos/hembras dominantes os engañan. Debajo de cada una de las enormes fachadas corporativas y gubernamentales se oculta el rostro cansado del espalda plateada, temeroso en su interior y altanero en sus propósitos: tan cegado por su propio orgullo que olvida la función por la que fue escogido. ¡Incautos, que un mono como yo os lo tenga que decir! Son guapos simios huérfanos de ética que no reconocen su origen, con inteligencia suficiente para justificar mentiras; capacitados para imponerse sobre el resto de seres vivos y acabar con nuestro hábitat, como si el simple hecho de plasmar una idea justificase la injusticia.

Hermanos, si queréis vivir libres como nosotros, debéis recuperar la cordura. La globalización, esa palabra comodín que tanto os gusta y justifica miserias, recorta puestos de trabajo, sube precios y tala nuestros árboles, os trae un nuevo tipo de analfabetismo digital. La digestión pesada y continua de información, cargada de conservantes y aditivos, os intoxica el estómago neuronal. ¡Ay…! Sois analfabetos porque mezcláis anuncios de detergentes con promesas de sexo barato, videoclips musicales con decenas de fallecidos en algún lugar remoto, concursos que prometen rescataros de la condición de parias tecnológicos y lágrimas en 3D. La lluvia de ideas os incapacita para decidir, dubitativos entre promesas fáciles e inmunizados contra dolores ajenos. El exceso de datos consigue que, lejos de alcanzar una visión global sobre el mundo, desenfoquéis vuestra mirada, perdida entre imágenes inconexas. Hoy, que me ha dado por hablar un poco, os digo que si por mí fuera, me desvinculaba de la teoría evolutiva: “No merecéis ser simios” -os diría- “porque habéis corrompido las leyes más básicas de la naturaleza. Sólo sois hombres.”. Y ahora, me voy a echar la siesta. Me encanta ser un simio.

Feliz semana santa a tod@s.

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