Cumbre de Cancún: Creer para ver

13 de diciembre de 2010

La negociación de Cancún ha terminado con una rara sensación de satisfacción adulterada. Recuerda al clásico regateo de mercadillo: el vendedor, listo y curtido como él solo, ofrece productos a un precio muy superior al real; el comprador consigue una rebaja sustancial tras un largo tira y afloja y se hace con su “ganga” (¡fíjate, lo he conseguido a mitad de precio!). El vendedor sabe que aún podía haber rebajado mucho más el precio, de hecho, prácticamente ha timado al feliz consumidor. La sensación compartida es la de haber hecho un buen negocio, pero sólo uno de ellos conoce verdaderamente el coste de la transacción. Para ser timado, uno debe de ser consciente del timo.

Finalizado el regateo de Cancún deberíamos alegramos de que se hayan alcanzado ciertos acuerdos (principios, más bien), reservándonos el derecho de ver para creer. De momento, la crédula euforia parte del deseo de reconducir el fiasco de Copenhague. Tan mala fue la experiencia que ahora todo, por muy abstracto o básico que se presente, resulta un gran avance. De lo que no queda ninguna duda es de que éste, aunque quizá difuso, es un paso hacia adelante… pero hay que ser realistas: la mayor parte de los acuerdos quedan aplazados hasta el 2011 en Sudáfrica.

Si queda una lectura positiva y objetiva, al margen de acuerdos, es el creciente número de asociaciones, eventos y movilizaciones ciudadanas para combatir el cambio climático en todo el mundo. Si los acuerdos no cambian el clima, siempre podrán actuar los “combatientes” de primera línea. Y sobre este ímprobo trabajo, nuestras más sinceras felicitaciones 350.org y Greenpeace por su buen hacer en Cancún. Aquí, en la península, deseamos suerte a Equo, el proyecto política ecologista y a som energia, la cooperativa de energía renovable que ya ha conseguido el número suficiente de socios para ser una realidad.


Lo más destacado de la cumbre (consulta y descarga aquí el borrador en inglés):

Bosques:

+ Algunos países, como Brasil, recibirán ayudas para no talar bosques.

En 2011 se decide si es un acuerdo vinculante o voluntario. Sin garantías y aún en el aire, la medida puede prosperar o quedarse en papel mojado.

Kioto:

+ Se ratifica el protocolo de Kioto. China y EEUU se comprometen.

El compromiso no está totalmente cerrado, Japón no lo acepta. El acuerdo podría ser desechado unilateralmente en el futuro. Ni siquiera la firma es una garantía: en España, país firmante y una de las naciones más contaminantes de la U.E., sólo la crisis económica ha reducido las emisiones.

Emisiones:

+ Se alcanza un compromiso mundial para reducir las emisiones.

El compromiso sólo supone el 60% de la cantidad necesaria para frenar las subidas de temperaturas.

Boicot de Bolivia:

+ Bolivia buscaba vetar la cumbre y los acuerdos alcanzados, pero la eficaz gestión de México consiguió que la oposición no prosperase.

Algunos de los motivos de Bolivia para ejercer el boicot eran lógicos, como las medidas insuficientes y la falta de un tribunal internacional de justicia climática.

Tras la tempestad… un poco de relax
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