*ESPECIAL* Bienvenido, 2013. Que te den, 2012

31 de diciembre de 2012

 

Habrá quien eche de menos el 2012. Hay mucho degenerado suelto. En Cooliflower os deseamos un excelente 2013 repasando este año que pasará a la historia por ser tonto, tirando a absurdo. Mejor nos reímos un poco…

Rescates y naufragios (vacaciones en el mar)

Apenas comenzado el 2012, el año en el que el Titanic cumplía 100 años haciendo de submarino permanente, se hundió el Costa Concordia con los pasajeros abandonados y el capitán mirando, bien seco y protegido, desde una barca. Si fue una performance dedicada al Titanic, el evento se les fue de las manos.

Como curiosidad: Schettino, el apellido italiano del autor del patinazo, significa… patín. En la secuencia de hechos todo indica que el desastre empezó por un encuentro del capitán con una joven Moldava, que pasaba por la Toscana para disfrutar de una cena privada con el sujeto patinador. La muchacha negó ser su rollo Love Boat “porque él siempre muestra las fotos de sus hijas. Un hombre que hace eso no puede tener un amante” (como todo el mundo sabe, los infieles enseñan/enseñamos fotos de Bin Laden). Y bien, mientras el capitán se amoldaba (o amolaba) a la moldava, el barco encalló y 32 personas fallecieron. El capitán dijo que tropezó y cayó en una barca y por ahí anda, de juicios. La culpa es de alguien, ya veremos, hice lo que tenía que hacer, blablablá.

El naufragio del Costa Concordia fue un compendio de política anticipada, una alegoría-resumen de lo que nos esperaba durante el año. El capitán, por vividor, estrelló el barco. La tripulación disponía de chalecos salvavidas, no así los pasajeros, que fueron rescatados desordenadamente. La tripulación huyó, priorizando el rescate de la recaudación.

España fue embarrancada lentamente y poca explicación necesita, conociendo la historia del Costa Concordia. Entre recortes, hemos sufrido un año de terroríficos incendios y reformas para que la costa siga siendo pasto de la especulación. Sólo hay que sustituir “capitán” por “bancos” y “tripulación” por “políticos”. El estado (llamémosle “armador”), ofreció un viaje “gratis” a los supervivientes de la experiencia, por si no habían tenido bastante con el primer naufragio.

Y tú, persona que pagas el billete, eres pasajero sin capacidad de decisión, salvo que no te dejes embarcar-embaucar. Eres pasajero de pasaje y temporalidad. Cuentas una vez por naufragio, o por elección. Para el 2013 y años sucesivos: deberíamos cambiar capitanes, ruta y barco. O mejor no salir de puerto y gobernar nuestras propias vidas.

¡Continúa tras el salto!

Leer más