El coche que plantaba árboles

6 de febrero de 2013

Desde el principio de los tiempos, en busca de explicaciones, el ser humano inventó historias para razonar aquello que escapaba a su comprensión. Con el desarrollo llegó la urbanización, y con los urbanitas los cuentos de viejas se hicieron cuentos de jóvenes, de difusión rápida y apócrifa. La ecología arrastra sus propias leyendas urbanas, especialmente con medios de transporte.

¿Cuán verde ha de ser un coche para ser verde? ¿Pueden ser los automóviles eléctricos malos para el medioambiente? ¿Y los deportivos plantar árboles? La respuesta a todo, a continuación.

¿Cuán verde ha de ser un coche para ser verde?

La huella antiecológica empieza en la cadena de producción de un vehículo, partiendo del suministro eléctrico de la fábrica; puede provenir de una planta de energía solar… o de una central térmica. Quizá desde una central nuclear, que genera vapor de agua, pero residuos radioactivos. La única forma de saberlo es a través de la transparencia radical de Goleman (acceso total a la información completa del proceso de fabricación y distribución de los productos). ¿Para cuándo una normativa en este sentido?

El impacto de los gases efecto invernadero lo determinará el tipo de materiales utilizados y la laboriosidad en el proceso de producción. En este artículo del 2010 se ve la gran diferencia entre el CO2 producido durante la fabricación de distintos modelos (Citroen C1: 6 toneladas, Ford Mondeo: 17 toneladas o Land Rover Discovery: ¡35!). Si un coche puede generar al año 4-5 toneladas de CO2 en carretera, el conductor de un C1 contamina menos en carretera —durante años—, que un comprador de Land Rover Discovery… ¡antes incluso de estrenarlo!

¿Pueden ser los automóviles eléctricos malos para el entorno?

En general, siempre serán más beneficiosos para el medioambiente, aunque hay que considerar el proceso de fabricación comentado anteriormente. ¿Cuál es el problema, Os preguntaréis? Baterías. Se fabrican con materiales como litio, cobre o silicio. Sumando el obligatorio cambio de baterías cada cierto tiempo, algunos coches eléctricos pueden duplicar en su fabricación la emisión de gases de un automóvil de gasolina. Según un estudio del gobierno del Reino Unido, habría que recorrer 129.000 Km para empezar a ahorrar dióxido de carbono.

El futuro, de momento, parece reservado a los coches híbridos o eléctricos con asistencia, como el Chevrolet Volt, coche del año. Un fantástico vehículo… tan fantástico que cuesta como cuatro de gasolina.

Queridos fabricantes de coches ecológicos para gente con pasta: el equipo de Cooliflower admite regalos. Somos muy verdes.

¿Pueden los deportivos plantar árboles?

No literalmente, aunque sería increíble ver a Fernando Alonso por el monte, con una pala. Sueños idiotas aparte, hay iniciativas que compensan mucho CO2. Bosques Sostenibles ha plantado 18.000 árboles en la zona de Valdeolea (Cantabria) que fue afectada por un incendio. La plantación forma parte de una campaña de Volkswagen de compensación de gases de efecto invernadero con reforestación. ¡La marca alemana hasta cuenta con dos bosques corporativos!: “En el monte de Cos, en el municipio de Mazcuerras (Cantabria), han sido plantados ya 20.000 abedules, hayas, castaños y avellanos, mientras que en Herrera de Pisuerga (Palencia), la llegada de casi 35.000 árboles han dado vida a lo que fuera un viejo vertedero.”.

A falta de automóviles ecológicos, buenas son las medidas corporativas. (Psssh… Señores políticos. ¿Qué tal medidas tipo “100 votos, un árbol? De nada. Mejor que sobre, que no que falte).

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