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Tous, Dios y otros asuntos

17 de diciembre de 2014

El árbol de Tous es particular

En Barcelona, bajando desde Plaza Catalunya, grupos de turistas y curiosos se detienen delante del árbol de navidad patrocinado por Tous. Agradables mensajes trepan hacia su copa, iluminando los leds de color con buenas intenciones. Figuran “felices fiestas”, “te quieros” y saludos inquietantemente melifluos en catalán, castellano o inglés. Al pie del árbol hay instrucciones concisas para que los viandantes puedan enviar su propia frase. Solo hay que escribir el hashtag apropiado y un mensaje desde una cuenta de Twitter.

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La certeza de la duda

16 de mayo de 2014

“El cambio climático, que una vez se consideró un problema propio de un futuro distante, se ha mudado firmemente al presente”, sentencia el informe, elaborado durante cuatro años por más de 300 científicos del país y supervisado por el Gobierno de Barack Obama.

Agencia EFE

La contracción de los glaciares en la Antártida occidental ha cruzado un umbral y es ahora “irreversible” e “imparable”, según afirmaron el lunes 12 de mayo científicos que han estudiado los datos recogidos durante cuatro décadas por la NASA.

El Mundo

PolarEntre la duda, nos movemos como un barco a la deriva, en busca del faro de la certeza.

“Si no lo veo, no lo creo”. Y si lo veo, me reservo el derecho a permanecer ciego porque lo cómodo, lo sencillo, es vivir engañado. Si todo fueran certezas, viviríamos demasiado estresados. Ignorar no duele, hasta que duele.

La inseguridad es adictiva; en la falta de equilibrio la libertad de escaqueo es absoluta. Nos permite levantarnos por la mañana sin dejarnos la piel en nuestra propia piel, caminando con desgana por el motivo que nos plazca. El amor es un invento de marketing, la familia nos ha tocado en suerte, el trabajo no compensa, todos los políticos son iguales, la verdad es un término ambiguo, la mentira es piadosa… No creemos en nada, ni nadie, porque fabricamos diez rebuscadas dudas por cada incipiente brote de certeza.

Incluso -¡cómo somos!- cuando son portada noticias estremecedoras, como el reconocimiento del cambio climático por el gobierno estadounidense, con cifras y datos concretos; o cuando se anuncia que el deshielo de los glaciares es irreversible, con la consiguiente subida del mar, aun se escuchan esas voces pro-duda de los solo creen en aquello que les besa, o patea, el culo. “Seguro que hay intereses americanos”, “ahora a Obama le da por salvar el planeta”, “¿glaciares? ¿Y? Mañana dirán otra chorrada”, “yo no me creo estos cuentos”.

Y algunos saldremos a la calle a buscar excusas para buscar otras excusas, pasando con desidia por la vida, jodidos con nuestra bonita existencia como si fuera una tarde de domingo, y ya solo pensáramos en el lunes. Melancólicos, porque lo mismo la vida se nos acaba antes de tiempo, como si desconociéramos que la vida siempre, siempre se acaba antes de tiempo.

Entonces leemos textos como este, y decimos, unidos por el miedo: “Nadie puede asegurarme nada”. Y lo peor de todo es que albergamos la certeza de mentirnos como auténticos bellacos, con tantas dudas sin fundamento.

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Te quedan 48 horas. Después, vendrá…

19 de marzo de 2014

Te quedan 48 horas.

Después, el cambio climático se asomará a tu ventana con ojos de depredador.

Aunque no creas en él, él si cree en ti. Vive y avanza rápidamente. Vendrá, invitado por la inacción mundial y llamará a tu puerta, una y otra vez. Hasta que la derribe.

Verás por televisión cómo el hielo del Polo Norte y los arrecifes desaparecen. Las grandes corporaciones y los gobiernos lucharán por controlar las materias primas y los recursos naturales, un gran negocio alimentado de miseria. Habrá nuevos conflictos, nuevas guerras, por viejos motivos; tan antiguos como la humanidad misma.

Lo que contemplabas con estupefacción en una pantalla saldrá de ella. Nunca fue ficción, no te engañes. Los problemas siguen vivos cuando los informativos finalizan.

Vivirás en un lugar cada vez más cálido. Llegarán nuevas especies de insectos, portadores de enfermedades que creías erradicadas. Aumentarán las tormentas, los ciclones y los huracanes, las lluvias torrenciales y las temperaturas extremas. El nivel del mar subirá, afectará a la potabilidad del agua y la desertización se extenderá. Verás casas a pie de costa bañadas por las olas. ¿Creías que la inmigración era un problema? El cambio climático afectará primero a las personas del tercer mundo, sin recursos estarán obligados a marcharse de sus países para sobrevivir. Cada vez serán más numerosas y desesperadas. Aquí vendrán, pobre gente sin tierra ni posibilidad de marcha atrás. No es ciencia-ficción, es ciencia.

Te quedan 48 horas para hacer algo. En Cooliflower te pedimos sumarte a la iniciativa de Avaaz para que en la próxima cumbre sobre cambio climático se adquieran compromisos reales y efectivos.

O puedes esperar, y seguir esperando, a que los problemas llamen a tu puerta.

Nuestros líderes se reúnen en solo 2 días. Construyamos un llamamiento gigantesco para que se pongan de acuerdo sobre un plan que salve nuestro planeta, y llevémoslo a los medios. Firma esta petición urgente, y después envía un mensaje personal instando a los gobernantes europeos a que conduzcan al mundo hacia unos objetivos fuertes que nos saquen del borde del desastre:”

http://www.avaaz.org/es/eu_2030_climate_main/?bswuyfb&v=37491

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Camino a Copenhague (IV y último)

20 de diciembre de 2009

 

Teníamos ligeras sospechas, pero ya no queda ninguna duda: No es el clima. No es el hombre. No es la falta de compromiso. Es el mal uso de la gramática el que está acabando con el mundo.

 

TierraNos toca lidiar con frases psicopáticas que sortean la moral. Sirven tanto para hacer daño de forma elegante como para planchar arrugas. Hablamos de lo Politically Correct, de la hipocresía hecha palabra, un Champagne de doscientos euros la botella reservado para altas esferas. No lo olvidéis, nunca hagáis un “ataque preventivo que provoque daños colaterales“. La maldad, amparada en la gramática, se debe hacer a escala planetaria. Dañar a un hombre rápidamente es delito, asesinar lentamente a miles se denomina política.

 Copenhague ha sido un circo romano donde se han debatido nuestros eufemismos favoritos con un sorprendente vencedor, una pequeña frase que pasará a la historia de forma vergonzosa: “Acuerdo no vinculante“. Necesitábamos mucho más que otro protocolo de Kioto y nos vamos con algo peor, una acuerdo no vinculante a revisar en un año. Es decir, podemos firmar una cosa y hacer otra. Nada representa mejor a toda una época.

 ¿Qué nos queda ahora? Bukowski decía “nos dan amables palmaditas en la espalda y dicen que es “política” nuestro veneno“, y el poeta, con su sinceridad a flote -un tapón de corcho sobre alcohol- decía la verdad. Como hace poco comentaba una amiga muy sabia; “siempre me tengo a mí misma, mi mejor amiga y consejera”. Y esto es lo que nos queda, que no es poco. Mirémonos ante un espejo y sintámonos orgullosos del reflejo, de lo que representa. Dejemos a los burócratas consumir su alma entre papeles. Demos ejemplo haciendo de nuestra vida un acuerdo vinculante, el que nos unió con la tierra cuando nacimos.

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Ser Humano Professional Edition

10 de septiembre de 2009

¿Cuantas actualizaciones de software vital necesitamos? Nos entregaron el equipo básico y la función “lloro”. La 2.0 (Social wireless) incorporaba “sonrisa” en el acceso directo. Aprendimos a ir al WC en la 3.4 y a montar en bicicleta en la 4.5. La 5.2 incluía acné y el primer beso. Tras el agujero de seguridad vía calimocho, la 6.1 tuvo que ser revisada. La 7.0 suministró oficio y partido político (algunos no actualizan jamás este versión, dicen tener todo lo que se necesita).

En Cooliflower hemos perdido la cuenta entre tanta revisión. Hace no demasiado decidimos formatear y reinstalar todos los conceptos sobre ecología, entonces aprendimos, entre otras cosas, que “esquimal” era un termino peyorativo (lo correcto es Inuit).

Los Inuit están sufriendo el cambio climático hasta el extremo de tener que abandonar poblaciones -o plantearse reubicar a sus muertos que el desaparecido permafrost deja al descubierto-. En Reznet (noticias de pueblos nativos americanos) se centran en la población canadiense de Tuktoyaktuk. El mundo (su mundo, las vivencias no son extrapolables) se desmorona y ellos, como reinventados Quijotes de ojos rasgados, han actualizado el software vital construyendo molinos de viento para frenar su propia desaparición. Lo puedes leer (en inglés) aquí.

…Y con el fin de semana a la vuelta de la esquina, y para regresar de las heladas llanuras árticas a la realidad ibérica, sólo nos queda recordar que aún estáis a tiempo de ganar nuestro concurso actualizándote al modo Algodón orgánico Cooliflower (¡Nunca lo tendrás más sencillo! Haz Clic y participa)

Video: Algo común para un Inuit, auroras boreales

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Permafrost: ¡Uh!, ten miedo…

4 de septiembre de 2009

¡Llega el cuento de terror para el finde! Realmente “El terror no tiene forma”, pero la amenaza que llega del hielo no es “La cosa”, ni en su versión original ni en la multiforme de John Carpenter. Por efectos del calentamiento global, el mundo helado se derrite, los glaciares se resquebrajan y los pingüinos buscan vivienda. Se habla del aumento del nivel del mar y de movimientos migratorios. El nobelado Al Gore tiene la agenda tan repleta que imparte conferencias mientras se ducha y come un cruasán.

Sign

Con el cambio climático, además de los efectos visibles vía satélite mostrando que el único hielo que quedará será el de las jarras de sangría, los científicos -señores con bata blanca que se mesan la barbilla- hablan de permafrost.

¿Qué ocurre con este nombre de villano de serie B? El permafrost ocupa el 20% de la tierra y lo forma la superficie -no necesariamente visible- que se mantiene congelada durante al menos un año. Cuando se deshiela, libera a la atmósfera CO2 y metano de organismos en descomposición. Es un cementerio de dióxido de carbono; poniéndonos en modo dramático, una bomba de relojería bajo la superficie helada.

Las cifras bailan y aumentan con cada nueva noticia. El círculo polar ártico contiene el doble (¿ahora el triple?) de dióxido de carbono de lo que se pensaba. El hielo se derrite, y los espíritus gaseosos de los mamuts dicen “¡Y somos nosotros los que nos extinguimos!”. Aquí os dejamos el cuento de terror Cooliflower. (Y buen fin de semana) 😉

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Emisiones de CO2: todo se reduce a esto

26 de agosto de 2009

Sí, somos la primera marca de eco-tendencia que lucha contra el exceso de CO2. Cuando nacimos, decidimos que una de nuestras camisetas compensaría las emisiones de un automóvil durante un mes, pero la lucha no sería completa si no atajábamos el problema de raíz. <Modo sermón OFF>

Los problemas se cuantifican para crear estadísticas. Las hay positivas, negativas, inútiles y otras incomprensibles. Sobre estas últimas, se estima que el 80% de los contaminantes emitidos a la atmósfera proceden del transporte y, según una encuesta de Hogares y Medio Ambiente 2008 que ha publicado el INE este mes, el 76,9% de la población está muy preocupada por el medio ambiente. Aún así, sólo el 4,4% de los hogares tienen en cuenta las emisiones en la compra de un automóvil. (puedes descargar el informe AQUÍ.)

Está bien. Quizá un automóvil eléctrico, híbrido o de bajas emisiones sea caro, o quizá lo que preocupa y lo que nos ocupa sean cosas diferentes.

amapolas Cooliflower CO2Entonces, deberíamos apelar a la lírica. Hablaríamos de vida pausada y contemplativa, de nuestro querido Thoreau, de “lo importante del viaje que es el viaje en sí mismo”, de prados arbolados convertidos en toscos bocetos vistos desde una ventanilla, de las miles de personas y lugares que escapan a toda velocidad y de todo lo perdido en el camino de la premura.

Podríamos hablar de detener el tiempo, olvidar nuestro ombligo y mirar afuera. De las sonrisas que -deteniéndonos; sólo deteniéndonos- quizá volvamos a ver. Hablaríamos de tantas cosas… pero en realidad la lírica comprimida en 250 palabras de un post se reduce a esto:

Aparca el coche, respira (¡y vive!)

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