Consulte con su médico o electricista

17 de julio de 2013

No necesitábamos ser químicos para saber que era malo. El cielo plomizo amenaza mal tiempo. Si nos dormimos a mitad de una proyección, es que el film era un plomazo. Y si un día de lluvia se ve una mala película en compañía de un plomo, la jornada se hace tan larga por acumulación de (metales) pesados que más que hablar de un elemento de la tabla periódica, hacemos apología de un elemento del periodo, pero de los días sanguinarios tamponizados. XX o XY, la menstruación del aburrimiento es hermafrodita.

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El plomo es malo en sentido figurado, y maligno en lenguaje literal. La apreciada “Etapa Negra” de Goya estuvo influenciada por el envenenamiento por plomo del genio. Sus pinturas contenían este material que utilizaba profusa y generosamente, lo que degeneró, por contaminación, en sordera y un estado próximo a la locura… que fue vanguardia de la vanguardia. Aquelarres, brujas y espectros bailaron en su cerebro dañado. Hoy día sabemos que incluso una mínima cantidad de plomo es nociva, especialmente para los niños cuyo organismo absorbe el doble que un adulto.

Los graves envenenamientos siguieron bien entrado el siglo XX, hasta que las normas se endurecieron y pinturas, juguetes, cosméticos o herramientas contaminadas fueron desapareciendo, excepto un nuevo objeto, practicamente impuesto por decreto. En todos los hogares empezamos a contar con pequeñas cápsulas de vidrio, las bombillas de bajo consumo, que contienen tanto plomo como para que las organizaciones sanitarias recomienden, en caso de rotura, salir echando vatios de la habitación. Y en las cajas, mira qué gracia, se pueden leer palabras como “green” o “eco”.

Si los gobiernos impusieran al mercado distinguir entre “bio”, “natural” o “eco”, o en las instrucciones de uso se incluyera un “si se le rompe la bombilla, consulte con su médico o electricista”, quizá nos hubiéramos pensando dos veces si el riesgo para la salud compensaba el ahorro.

Más información:

Cómo afecta el plomo al organismo, el curioso caso de Francisco de Goya.

Toxicidad de otros metales, artículo de la OCU.

Fantástico documental doblado al castellano sobre los inconvenientes de las bombillas de bajo consumo.

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