Coliflower, Cooliflower y el otoño

2 de septiembre de 2009

El otro día, dejamos un comentario en el blog “El silencio de mi escritura” (recomendado), explicando que una de las frases que más nos llama la atención era “Golpeó el balón en semi-fallo”. Este “regate” lingüístico destaca en universos en blanco y negro con un Ying y un Yang. Semi-fallo es un termino que designa lo indesignable. Equivale a una semi-alegría por un semi-acierto.

coliflowerAsí que estamos semi-alegres. Porque -¡por fin!- las grandes cadenas de supermercados con Carrefour a la cabeza empiezan a abandonar, sin vuelta de hoja, las bolsas de plástico y por lo tanto, la aternativa ecológica ya no es tal, sino el paso siguiente y lógico en la evolución de las compras, aunque todavía queden muchos comercios por convencer.

Y estamos semi–contentos porque en una de las revistas con más solera y tirada de España, “mía”, aparece un reportaje sobre las bolsas ecológicas y una de las destacadas es Cooliflower -también reflejado en su web-, pero -¡lástima!- en los 300.000 ejemplares editados, el nombre Cooliflower aparece Coliflower, y una errata en tiempos internetales equivale a la inexistencia (nómbrame despacio, que tengo prisa) o incluso a que se promocionen marcas distintas y alejadas de nuestra filosofía.

“Golpeó el balón en semi–fallo” no significa necesariamente que el balón no acabe por toparse con la red, aunque entre a trompicones en vez de hacerlo por toda la escuadra. Cooliflower sigue siendo Cooliflower por mucho que, como las hojas de los árboles al aproximarse otoño, se le caiga una “O”.

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