Lleno, por favor. Invita el pueblo

23 de noviembre de 2009

barril de petroleo

(…) Muchos conductores han comenzado a emplear aceite de colza como carburante para sus vehículos diésel de última generación (…) este tipo de aceite puede proporcionar un buen rendimiento (…), además no daña los motores y reduce la contaminación hasta en un 90%. Por añadidura, resulta considerablemente más barato que utilizar un carburante convencional.

En 2005 surgió esta sorpresiva noticia desde Italia (completa en éste link) esfumándose tan rápidamente que quizá ni siquiera la recordéis. El gobierno amenazó con acusar a los “malhechores” de fraude fiscal. Para ser realistas, la revolución no era una novedad, más de un agricultor llevaba años utilizando este sistema para hacer funcionar el tractor -según ellos- sin ningún problema mecánico. ¿Por qué el gobierno italiano “se puso de los nervios” y el rumor desapareció tan rápidamente como se había propagado?.

La respuesta es sencilla: El aceite de colza era barato, sobre todo, porque los usuarios no pagaban al estado y desmontaban un complejo entramado económico basado en el petróleo. Para que nos entendamos, más de la mitad de lo que apoquinamos cuando llenamos el depósito son impuestos. Y da igual que sea petróleo, bio-etanol, bio-combustible o vodka de garrafón. La vida es respiración y movimiento, y lo más parecido a un impuesto por respirar es otro que grave el desplazamiento. Claro, a todos los gobiernos les gusta hacernos pasar por caja buscando cualquier excusa.

¡Qué duro es luchar contra el CO2 cuando nuestros cerebros pensantes nos torpedean! ¡En Cooliflower lo seguiremos intentando!. 😉

Nota: Otro día hablaremos de los bio-combustibles. Prometemos que saltarán chispas.

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