Agridulce retrato del retrete

12 de octubre de 2009

 

Los chistes escatológicos tienen carácter universal. Pobres y ricos, reyes y vasallos comparten el mismo tipo de trono de porcelana una vez al día (o más, rendidos al efecto Coronado-bífidus) Lo que resulta objeto de chanza para los -y avergüenza decirlo- países civilizados, contribuye a epidemias reales en el tercer mundo. Nada que ver con el cuento nuestro de cada día de la gripe “A”. Cada año mueren más de medio millón de niños por causa de los tratamientos de residuos y aguas fecales.

Bindeswhwar Pathak, el raro heroe de nuestro post, no se reía, precisamente, cuando con sólo seis años fue castigado por su abuela a ingerir boñiga y orina de vaca por tocar a un scavenger, uno de los millones que viven en India de lo que reciclan entre los desperdicios. Con 66 años, en un país en el que el 75% del agua está contaminada, no sólo toca a los parias si no que se empecina en darles una vida mejor. Ha dignificado el acceso y la función del retrete.

Toilet

Mientras queremos colonizar Marte o rezamos a dioses muy lejanos, hay quien piensa en objetos mundanos y de visita obligatoria. A través de Bindeswhar y su ONG se han diseñado y facilitado WCs de bajo coste para los más necesitados. Estas tazas, con un precio de fabricación de aproximadamente quince dólares, sólo utilizan 1,5 litros de agua por cada uso y permite reciclar los deshechos como abono. Ahora, se está perfeccionando un sistema que utiliza el bio-gas desprendido para generar electricidad y combustible. A Obama -pongamos el dedo en la llaga aprovechando que la herida está reciente- le han dado un Nobel por prometer ser bueno, ¿Cuantos premios le deberían dar a Bindeshwar por cambiar la vida de millones de personas?

¡Saludos cooliflowerenses de principio de semana! (Y curiosidades tras el salto)

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