Los osos no vuelan

3 de diciembre de 2009

“Un vuelo medio europeo genera 400 kgs de emisiones de efecto invernadero por cada pasajero. Ese es el peso de un oso polar”. Este es el mensaje del impresionante y duro (¡ojo!) vídeo que ha captado la atención de medio planeta y que ha provocado que más de un internauta -me incluyo- tuviera que apartar la vista. Las imágenes son claras y concisas: El excesivo número de vuelos domésticos es una de las principales causas del cambio climático.

La página web de donde proviene esta campaña es http://www.planestupid.com/ Esta asociación sin ánimo de lucro -ni oficinas, confiesan- busca ayuda a través de donativos o voluntarios que se quieran involucrar en acciones directas y no violentas. El objetivo: llamar la atención sobre el grave problema en el que se ha convertido la aviación y conseguir que miles de especies, entre ellas el oso polar y la especie humana, se beneficien con su propia supervivencia.

Polar Bear By by Ansgar Walk, WikipediaCon el talento de originales publicistas y la varita mágica de la navidad hemos visto al solitario oso polar haciendo castells con sus amigos, brindar con su merienda la foca y beber con pingüinos que viven a 11.000 kilómetros. Para hacerlo más popular si cabe, una compañía de seguros nos ablandó el corazón con las travesuras de cachorritos polares y la bondad de mamá osa.

Así, el fiero, individualista y sufrido oso polar mutó en peluche alegre y amante de las fiestas, las auroras boreales y la coke. Una especie de Pocholo del Polo Norte. Así nos gusta, nos conmueve un bicho de cuatro quintales interpretando el rol de hombre. Es una realidad divertida y acaramelada, de fácil digestión. Las imágenes que arrullan los dulces sueños de no-mire-usted-la-letra-pequeña y las bebidas con gas. No nos extraña que haya habido personas tan convencidas que se dejaran parte del trasero “jugando” en el zoo.


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Nota para curiosos: No es perdáis este enlace de 2008 sobre CO2 y transporte. Resulta muy interesante

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