Dos modos eco-raros de desplazamiento

19 de agosto de 2010

Fuera CO2, michelines, cartucheras y barriga. Y Fuera vergüenza. Dos maneras alternativas de desplazarse, tan divertidas como poco convencionales, antes de que finalice el verano.

 ElliptiGO. Un gimnasio al aire libre y a toda velocidad

 Las bicicletas -salvo contadas excepciones- permanecen fieles a su estructura clásica desde 1890… en carretera. En los gimnasios, las bicicletas de movimiento elíptico comen terreno a las estáticas convencionales. Las articulaciones sufren menos, se trabajan mejor los músculos, se queman más calorías, es más fácil adelgazar… A los locos del fitness les encanta. Es similar a caminar, pero de manera más ligera y estética, dejando una vista generosa a nuestro paso (¡la vista de nuestros propios glúteos, que trabajan de lo lindo!) ¡Si se pudiera trasladar este ejercicio a la carretera…! ¡Ah! ¿Se puede?

 Toc, toc… probando. Engolamos la voz… Modo teletienda <ON>: “¡Les presentamos ElliptiGO, el revolucionario sistema que traslada el esfuerzo de los gimnasios a la carretera! ¡Deslícese por bellos parajes… o por carreteras de mala muerte! ¡Disfrute de las miradas envidiosas de sus vecinos y póngase a punto con un sistema muy veloz, seguro y divertido por sólo… (¿qué? ¡Jo, vaya pasta!) perdón… ¡Por sólo 1716 euros! …Y si vives fuera de EEUU, te buscas la vida”. Salimos del modo teletienda y comentamos: Aceptamos que aprovecha mucho mejor la energía de nuestro cuerpo; admitimos que ha sido difícil de desarrollar… pero, hoy por hoy y con ese precio, es como para pensárselo dos veces.

 

 

¿Te gusta saltar, el mar… eres un poco friqui? ¡Aquaskipper!

 El invento original ya lleva bastante años con nosotros, seguido de una pléyade de cacharros chinos “inspirados” en este vehículo acuático de pedales sin pedales. Buscando un poco, se puede encontrar en España en torno a los 200 – 350 euros. El redactor que escribe estas líneas lo pudo probar hace casi un lustro y sacó las siguientes conclusiones:

  • Se monta en un plisplás.
  • Pegar saltitos es muy divertido.
  • Pegar saltitos llama mucho la atención.
  • Pegar saltitos es obligatorio si no quieres hundirte.
  • Pegar saltitos cansa lo indecible.
  • Pegar saltitos es menos fácil de lo que parece.

De lo que no hay duda es de que el trabajo físico es muy bueno y completo. Las piernas se ponen como troncos, por los fuertes y robustas y porque se te quedan rígidas por las agujetas. Si estás dispuesto a caminar como Chiquito un par de días… ¡Aquaskipper!

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