Yo que tú no regalaría, forastero…

4 de enero de 2011

O si regalas, ahora que vienen los Reyes Magos, hazlo de otra forma. ¡Fuera la hegemonía de colonias con asentó fgansé y video-juegos! Estas son otras opciones menos populares pero igual de válidas.

Regalo solidario: En EEUU el 30% de los regalos que se compran por Internet se devuelven. En España, si nos fiamos de la cara de circunstancias que ponen los obsequiados (Uh… Sí… es bonito… ¿Pero qué es?) lo que no se devuelve se esconde en el altillo del olvido. En casa hay cientos de regalos nunca usados a los que se les podría dar mejor vida: libros, objetos de decoración, libros de Ana Rosa Quintana (perdón, repito “objetos de decoración”), ropa (¡jamás entrarás en ese pantalón!), juguetes… en algunos lugares, como el ayuntamiento de Barcelona, encontrarás información para que la felicidad llegue allá donde no llega el dinero. ¡Sé solidario y hazte un hueco en casa, pre-Diógenes!

Regalo reciclado: Hay páginas, por ejemplo, Manualidades Plus, que ayudan a fabricar tus propios regalos. Recicla, reinventa, crea y da un toque realmente personal a tus obsequios. Y si el agraciado que debe aceptar tu obra de arte no está conforme, ¡anda y que le ondulen con la permanén, que aprenda a valorar el trabajo artesano! En el caso de que seas un/una ñapas y tu manualidad quede hecha una piltrafa, no te preocupes, siempre puedes decir que el engendro perpetrado con macarrones formaba parte del decorado de una película de Almodovar. El friquismo nos hará libres.

Regalo capullo: El nombre es la descripción precisa. Un regalo capullo le recuerda a esas personas que tanto quieres cuanto te sacan de quicio. Para los obsesos de las últimas tecnologías, un ábaco; para las que sólo salen a la calle con las últimas tendencias, unos zuecos de madera; para los que nunca regalan, como el tipejo que escribe estas palabras, un “vale por lo mismo que me regalaste el año pasado”… las risas -al menos las del obsequiante- están garantizadas.

Regalo ecológico: Para despistados recordamos que nosotros, los amigos de Cooliflower, además de escribir un blog nos ganamos la vida vendiendo productos de algodón orgánico que compensan el CO2… (sí, ya que estamos lo dejamos caer) pero no somos los únicos. Se puede comprar bueno, bonito, barato… y ecológico. En Olokuti online hay un poco de todo. Busca también en las tiendas de comercio justo. Si no conseguimos derrotar al consumismo, al menos adaptémoslo para fabricar un mundo mejor.

El no-regalo: Prueba la felicidad sin aditivos ni conservantes. Cambia obsequios exclusivos por tardes exclusivas, corazones engarzados por corazones sinceros, anillos dorados por doradas puestas de sol. Cambia situaciones que puede comprar el dinero por situaciones que conservará la memoria. El mejor obsequio es abstracto; el mejor obsequio no tiene precio: se denomina buen recuerdo.

Para raritos mañosos del mundo… Fabricando un muñeco “Android”
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