Todo lo que siempre quiso saber sobre biocombustibles

26 de julio de 2010

(Y le hubiera gustado preguntar, pero no tenía ni idea de por dónde empezar)

 Desarrollo al modo de la antigua escuela -según nos han contado; somos maduritos, pero no tanto-.

P – ¿Qué es el biocomustible?

R – Ejém… Biocombustible es todo aquel combustible producido o metabolizado por organismos vivientes (lo que se denomina “biomasa”). Para que se considere “bio”, debe tener al menos un 80% realmente “bio”…

P – ¿Cómo? ¿qué es eso del 80%?

R – Esto… quiero decir que no vale con mezclar gasolina en gran proporción con algún aditivo “verde” para vender que es un producto más “ecológico”.

P – Muy bien… ¿qué tipos de biocombustibles hay?

R – Uf… Mogollón…

P – ¿Perdone?

R – Sí… Disculpe, es que soy de fuenla. Me refiero a que hay muchos y para todos los gustos: basados en cereales, aceite de colza, de palma, de cacahuete… el primer motor diesel ya apuntaba hacia un modelo más sostenible.

P – Interesante. Pero, ¿realmente los biocombustibles ofrecen alguna ventaja sobre los combustibles ya conocidos?

R – Lo idóneo sería utilizar energías renovables no contaminantes… ¿Ventajas? Sí, aunque también tienen muchas y grandes desventajas.

P – ¿Sobre las ventajas…?

R – Son menos contaminantes, reavivan áreas de cultivo que de otro modo permanecerían abandonadas, soportan menos impuestos… y lo principal: consiguen eliminar la dependencia del petróleo.

P – ¿Y las desventajas?

R – Las grandes corporaciones intentan obtener el control de los recursos explotándolos al máximo, creando dañinos monocultivos y deforestando. Digamos que terminan destruyendo comunidades y generando más CO2 que el se pretendía eliminar.

P – ¡Entonces los biocombustibles son más un problema que una solución!

R – No necesariamente. Fíjese: en Oslo muchos autobuses se mueven con biometano gracias a las generosas donaciones de sus habitantes -¡cada vez que estos van al servicio!-.

P – ¿Y por qué no se extiende este modelo?

R – Por el dinero, el maldito dinero… ni los gobiernos ni las empresas petroleras están dispuestas a renunciar a su pastel. De hecho -ya lo contamos en Cooliflower hace algunos meses– muchos agricultores llevan años utilizando aceite de colza en sus tractores y les va estupendamente… pero es algo ilegal.

P – ¿Ilegal?

R – Claro. Más del 50% del precio del gasóleo y la gasolina son impuestos. El día que los economistas entiendan que no hay mayor beneficio que nuestra propia supervivencia, gran parte de nuestros problemas dejarán de existir.

Video: La peor cara de los biocombustibles.

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