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Los pormenores de Durban

12 de diciembre de 2011

 

La cumbre de Durban ha finalizado. A continuación, explicamos de forma detallada los avances alcanzados para mejorar el planeta:

 

 

 

 

 

 

 

Esto…

 

 

Qué difícil. ¿No prefieres que te explique la teoría de cuerdas? ¿No?…

 

Mpfffhhh…

 

 

Espera…

 

Venga, ponemos un video explicativo de la cumbre mientras lo pensamos:

 

 

 

¿Ya estamos de vuelta?

 

 

…Vaya, ¿de qué estaba hablando? ¿Durban?

 

 

Sí… ehhhh… Los pingüinos pasarán menos frío y… en el 2020 se intentará llegar a un acuerdo sobre el desacuerdo… No, esto no funciona. ¿Y una parábola ejemplarizante?

Una pareja de cazadores se encuentra en el bosque y uno de ellos cae fulminado al suelo. El compañero se asusta y llama al servicio de emergencias: “¡Oiga! Mi amigo está inmóvil, parece muerto”. La operadora responde “Le ayudaré. Mantenga la calma y asegúrese antes de darle más instrucciones”. Se escucha un disparo y el cazador comenta “vale, ya estoy seguro. ¿Ahora qué hago?”.

 

Ya está resumido el acuerdo. ¿No te parece suficiente? A nosotros tampoco.

 

Para los/las que se han quedado con ganas de pormenores, resumen de política financiera-medioambiental tras el salto…

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ROAD TO COPENHAGEN (II): THE BROKEN MIRROR

14 de diciembre de 2009

For lack of two weeks for the summit of Copenhagen the Denying Current amuses itself. A few “compromising” e-mails appeared strategically to partly deny the existence of the climatic change.

espejo rotoIn ecological terms what does it mean to be part of the Denying Current? We will try to unravel the complex psyche of this urban species: The Denying Current deforms reality according to consumer, finds reliable sources in strange media and the information is not always easy to decipher. Besides adoring salmon pages of newspapers, sees the future in George Washington’s printed face and rules by the fluctuating morality of the values of the Nasdaq. Also trusts in anonymous hackers “demonstrating” the climatic change is not that bad. This kind of skeptic to convenience affirms the thaw in the poles, after fifteen million years, is as fortuitous as productive.

The Denying Current is a conjurer of the reality, a magician of space and time that laughs at palpable facts. They do not hide; they write newspapers, they live to your side, they take a coffee and probably even are considered good persons living in their own and unremovable parallel universe. They are the major allies of COUNTRIES who choose the blindness to make the economy grow, though obviating a detail: Without humanity there is no economy.

Living in a world where 2+2=5 the fact that the greenhouse gases have reached its major concentration in 250 years already does not have importance.

(…) and the mirror had such excess of laugh that fell of her hands to the Earth, where it get broken in hundred millions, in trillions of fragments and more. And then it caused more disorders than before. Some of the pieces, of the size of a grain of sand, gave the round-the-world trip, stopping in places where people have been seened, where they reflected in a completely deformed way only the irregular part of a thing.

The Snow Queen, Hans Christian Andersen.

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Camino a Copenhague (I): El anzuelo

11 de noviembre de 2009

Como un pez que ha mordido el anzuelo. Las branquias se expanden buscando agua y el pescador observa su pieza. Con las escamas relucientes manchadas de arena, es devuelto al agua. Su corta memoria le arrastrará en poco tiempo, de nuevo, a sentir el aguijón del acero y asfixiarse sobre la orilla.

Copenhague CO2

Los anzuelos para humanos son otros: Palabras, palabras, palabras… Palabras para olvidar, para adormilar nuestra memoria de pez. Prometer es gratis; así se ganan horas, corazones, elecciones o un premio Nobel. Quizá sea nuestra educación, o tal vez un mal endémico asociado al siglo XXI, donde los problemas se ignoran a golpe de zapping y nos ahogamos en mares de retórica.

Manifestaciones, pancartas… sociedades que no desean vivir de fantasmas dialécticos. “Mientras vosotros decidís, nuestra gente muere”, dijeron en Barcelona los representantes africanos, y se plantaron, y utilizaron el único derecho que les dejaron ejercer, el del enfado. El hartazgo ha devenido en rebelión porque en África, el continente trazado por niños con escuadra y cartabón, ya han mordido muchas veces el anzuelo. Acostumbran a caer sobre la arena de la orilla una y otra vez y dicen no querer asistir a otro sepelio climático sin firmar un acta de defunción apropiada. No olvidan que, si se refrenda el fracaso, el diez por ciento del mundo decidirá, cual parcas con trajes de 9000 dólares, quién y cómo debe morir.

Y mientras tanto, aquí se utiliza el cebo más poderoso e hipócrita, el económico: España compra 25 millones de euros en derechos de emisión a Polonia. ¿Dinero? Ego te absolvo.

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