La hora del planeta, tu yo espontáneo

16 de marzo de 2016

(…) Resistid mucho, obedeced poco,

cuando la obediencia es incuestionable, cuando la servidumbre

  es completa,

ninguna nación, estado o ciudad de este mundo, recobran jamás

  su libertad.

A los estados. Incluido en Hojas de hierba (Walt Whitman, 1855).

En 2007 comenzó La hora del planeta, un gran movimiento de resistencia pacífica en Australia -resistir no es tanto luchar a brazo partido, como atreverse a nadar a contracorriente-. Impulsada por WWF y la agencia de publicidad Leo Burnett, el gesto simbólico de apagar la luz se fue extendiendo año tras año, sobrepasando todas las fronteras.

Lo que fue una gran campaña de publicidad, hoy es una fiesta por la vida… Sí, pura vida, como dirían nuestros amigos costarricenses ¿No es, pues, lo que defendemos? ¿No es lo que buscamos, a veces demasiado lejos? Esta semana los humanos, algo miopes, hemos partido rumbo a Marte a la caza de vida bajo su superficie, como si aquí careciésemos de organismos a defender.

La hora del planeta es la apropiada para manifestarte por éste, tu hogar. Es el tiempo de celebración de cada pequeño ser vivo, en cada gran ecosistema. El 19 de marzo será para quien crea en él, pero también pertenecerá, sin duda, al canto de las ballenas o al griterío de las plantas (ellas se manifiestan floreciendo). La hora del planeta reivindica el derecho a sentirnos uno/a con la biodiversidad. Festejamos, apagando la luz, un verdadero acto de comunión para unir religiones, ateísmos, colores, especies y trapos al viento, llamados banderas.

Empezábamos con el gran Walt (¡no Disney, el otro!), y finalizamos con él recordando, en una porción de sus palabras, quienes somos:

“Mi yo espontáneo, la Naturaleza, (…)

los poemas verdaderos (los que llamamos poemas no son sino imágenes)“.

Encuentra la vida aquí, aquí y muy cerca (¡no hace falta irse a Marte!). Pon en tu buscador “La hora del planeta” y únete en cualquier lugar de este maravilloso lugar, La Tierra. 🙂

¡A festejar!