Y no olviden supervitaminarse, y correr al WC

8 de octubre de 2015

Si lo decía Super Ratón, había de ser bueno. “Supervitaminarse y mineralizarse”… Lo que el vigoréxico roedor nunca dijo es que las vitaminas y los minerales también tenían efectos secundarios. ¿De qué forma afectan a tu cuerpo?

La mayor parte de los médicos (serios, o no pagados por multinacionales) coinciden: una alimentación variada cubre con creces el aporte de nutrientes. En materia de suplementos alimenticios más es peor, o completamente inútil. Repasemos la lista de los sospechosos más conocidos:

-Vitamina C. Es el comodín del fabricante. Se coloca un letrero tipo “con vitamina C” y el producto parece otra cosa, más saludable. Se usa indiscriminadamente porque es barata, hidrosoluble (se elimina fácilmente) y sirve como conservante: un zumo con extra de ácido ascórbico (vitamina C) dura más en la estantería. Si te excedes con la reina de las vitaminas, te dolerá el estómago y serás muy fan de Juego de Tronos. Vivirás sentado en la taza del váter.

-Hierro. El segundo comodín favorito de todo fabricante de bollería industrial. El hierro es fundamental para tener una salud de… eh… hierro. Lo recetan los médicos para la falta de vitalidad, el cansancio, la pérdida de apetito… curiosamente, los síntomas de su carencia son prácticamente los mismos que los efectos de su exceso. Si se junta con la vitamina C, el Juego de Tronos del WC se puede ampliar varias temporadas.

-Vitamina B12. La conocimos como cura milagrosa para borracheras. Las salas de urgencias de los hospitales estaban habitadas por jóvenes muy perjudicados, acompañando a jóvenes aún más perjudicados, reclamando una dosis “para pasar el pedo”. La B12, amiga del alto rendimiento, se ha vuelto a poner de moda en las bebidas energéticas. La sobredosis genera palpitaciones, erupciones cutáneas, insomnio e incluso parálisis facial.

-Vitamina B6. Aunque hay que tomar mucha, pero que mucha dosis de esta vitamina para que aparezcan efectos secundarios, la moda de los complejos ricos en vitaminas B, sumada al enaltecimiento del “me niego a envejecer”, está creando abuelitos a los que les falla la coordinación y se les entumecen las extremidades. Nota: las vitaminas no quitan años, pero los pueden sumar.

-Calcio y vitamina D. La super-leche con vitaminas, oligonosecuántos y calcio NO ayuda a prevenir la osteoporosis ni mejora la leche natural. Es cierto que la vitamina D ayuda a la absorción del calcio; también es verdad que el calcio consigue unos huesos más fuertes y sanos. Su unión es positiva, aunque en un grado mucho menor del que se vende, y en personas con problemas reales. La combinación puede incrementar el riesgo cardiovascular, así como los cálculos en los riñones.

Esto es todo, amigos. (Y no olviden supercompartir este post, y retroalimentarlo) 😉