No lo puedo evitar, yo soy así

31 de marzo de 2015

“No lo puedo evitar, yo soy así”, y con esa frase  hacemos lo que queremos sin propósito de enmienda. Evitamos evitar, y si es posible recurrimos hasta a teorías químicas-conspiratorias para justificar lo injustificable.

Cuando en 1990 se empezó a estudiar el mapa genético humano, se pensaba que era mucho más complejo, más rico… de hecho, muchos científicos creían que las claves de nuestros actos se encontraban programadas. La buena noticia, para el mundo de la medicina, fue que el mapa se finalizó antes de lo previsto y gracias a él muchas enfermedades encuentran cura; la noticia no tan buena para la sicología era que si bien heredamos características físicas y enfermedades genéticas (la roñosa herencia de los pobres), nacemos más cerca de un lienzo en blanco de lo que pensábamos. El ser más o menos gruñón, tacaño, divertido o incluso depresivo, está más relacionado con los hábitos aprendidos, que con los genes. Digamos que, por regla general, nadie nace geranio, pero puede florecer capullo integral.

Como los comportamientos, también hay enfermedades que si bien pueden tener una base genética, conllevan un aprendizaje. Si tu bisabuelo fue obeso, tu abuelo obeso, tu madre obesa y tú has decidido ser un/una deportista, probablemente hayas conseguido tu propósito: Felicidades. También, posiblemente, hayas tenido que luchar contra la costumbre familiar de comer ingentes cantidades de fritura y un buen postre, el atiborramiento hereditario que nos gusta llamar “genética”.

Así, sin darnos cuenta, mal-decidimos en la vida. Engrasamos las arterias, machacamos al prójimo porque “tenemos un mal día” y compramos compulsivamente. Porque “no lo puedo evitar” llenamos los armarios de prendas que terminarán recicladas, en el mejor de los casos; en un estudio realizado en el Reino Unido encontraron que más de la mitad de la ropa comprada en las rebajas nunca se utiliza.

Muchas veces nos planteamos cómo llevar una vida más sostenible, más ecológica… Bien, una de las respuestas es tan sencilla como invertir dinero en prendas de origen controlado, que sean resistentes y puedan combinarse durante largos meses. Es tan fácil como guardar la excusa de “no lo puedo evitar, yo soy así” y reprogramar las neuronas a conveniencia. Ni estamos fabricados en serie, ni pensamos en serie.

A continuación, una gran propina para echarse una risas… ¿Cuántas veces habremos escuchado, o pronunciado, frases para justificar lo injustificable o ser políticamente correctos? No te pierdas en exclusiva cooliflowerense…

25 FRASES TRADUCIDAS QUE TE AHORRARÁN AÑOS DE TERAPIA

“Siento si te ha molestado, pero yo soy así”

Me importa tanto que yo te moleste como el precio del berberecho en Afganistán.

“Te lo digo porque soy una persona sincera”

Risto Mejide es mi amo y señor. ¡Oh, Gloria a las puñaladas con la excusa de la verdad absoluta!

“Yo siempre voy por delante”

MUAHAHAHA… ¡La crítica destructiva, a la cara, es más divertida!

“A ti lo que te sienta mal es que te digan la verdad”

¡Ingrato/a! ¿Cómo puedes molestarte porque NUNCA te diga nada positivo? ¡Eres un puñetero desastre, y no lo sabes!

“Es la última vez que te lo digo”

(Es la última hasta la próxima vez que te diga “es la última vez que te lo digo”, y van 3.247).

“Me gusta la gente sincera”

Me gustan las personas cuyas mentiras me agrada creer.

“A mí no me alces la voz”

¡Eeeeh! ¡No se te ocurra intentar chillar más que yo!

“Nunca me escuchas”

¿Por qué me hablas sobre ti, si lo que me gusta es hablar de MÍ?

“Las personas nunca cambian”

A mí no me da la gana cambiar, no sé el resto.

“Ya me conociste así”

Cariño, haber leído la letra pequeña donde ponía “la amabilidad se reducirá un 2% por semana hasta alcanzar el desagrado absoluto”.

“Soy muy arisca/o”

Eres tan irritante que sacas el Hulk que llevo dentro.

“Soy muy amigo de mis amigos”

Nadie me soporta, salvo unas pocas personas con más paciencia que el Papa.

“Tengo pocos amigos, pero son para toda la vida”

Colega, si quieres mi amistad mejor espera sentado, porque te será más fácil opositar a rey.

“Estoy en una relación abierta…”

Me gustaría ser promiscuo/a, pero no me como un rosco.

“Sí, es una persona maja”

Es una persona inocente, neutra, tirando a sosa de pelotas.

“No me interesa la política”

Voy a votar a algo tan profundamente chungo o raruno que mejor me callo para evitar linchamientos.

“¿Ves? Lo barato sale caro”

¡JAJAJAJA… yo tengo pasta para comprar cosas de calidad y tú no puedes, mindundi!

“No veo programas basura”

(¿Ver la tele por Internet no cuenta, verdad?)

gandhi cooliflower“Navidad/San Valentín es puro consumismo. ¿Por qué me tienen que decir cuándo regalar?”

Tengo pasta pero soy un rata/En este momento estoy peladísimo y bastante tengo con alimentarme de sopa de pelusas.

“Yo no soy racista, pero…”

Yo también soy un racista, y sin peros.

“Es un conjunto/peinado muy original”

Fucking hell. ¿Cómo puedes salir así a la calle?

“Como sigas portándote así, al final voy a tener que hablar con tu padre”

Si un día de estos se levanta del sofá y te dice algo me muero del susto.

“No entiendo cómo puedes disfrutar viendo a once millonarios en pantalón corto corriendo detrás de una pelotita”

Puedo malgastar cinco horas seguidas hablando sobre banalidades, pero que tú veas hora y medio de fútbol inexplicablemente me enferma.

“Soy <católico, protestante, etc.> no practicante”

Como no estoy seguro de si dios existe, escojo el comodín del “acepto religión por si los infiernos”.

 “El arroz te ha quedado muy enterito”

Podría exfoliarme la espalda con estos granos. Me lo como porque te quiero.