¡El Slow Food viene rápido!

13 de marzo de 2014

La naturaleza no se apresura, y todo lo consigue.

Lao-Tsé

Carpe Diem. Vivir deprisa. Acabar con un cadáver joven y bonito y no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy.

Somos atletas de fondo exprimidos al máximo, corredores que desconocen el premio y no piensan en la meta. ¿Qué hay al final? ¿Qué se consigue, siendo el más rápido? Perderse el trayecto y olvidar el momento presente. Walter haguen, jugador de golf profesional proveniente de una familia humilde dijo: “Estás aquí sólo para una corta visita. No tengas prisa, no te preocupes. Y asegúrate de oler las flores por el camino”. La vida sin prisas es larga y placentera, el mundo cronometrado hace que pierdas todo contacto con la realidad.

slow-food recortadaLas prisas forman parte de nuestro ritmo de vida: llegar primero, conseguir lo último, correr con la mente puesta en otro objetivo. Descuidamos el presente conocido en aras de un futuro desconocido. No hay placer ni sabiduría real sin pausa.

Sin prisas, en 1986 empezó en Italia el movimiento Slow Food que se oponía a la urgencia y estandarización de la comida. Se trataba de recuperar los procesos y las tradiciones regionales, defendiendo los cultivos y productos de la tierra. Esta filosofía se ha recuperado en Cataluña a través de Slow Food Km0, una asociación de restaurantes que prioriza la agricultura cercana y ecológica, con alimentos de temporada sin transgénicos, y pescados capturados de forma sostenible.

46 restaurantes  han conseguido su certificación, y en Cooliflower nos alegramos por la recuperación de un modo de entender -sin prisa, con lógica- una parte primordial de la vida, como es la alimentación, y nos enorgullecemos porque nuestros hermanos de Fox-Fibre crearon chaquetas de algodón orgánico para algunos de los premiados.

En la foto se los distingue. ¿Cómo? En cuestiones de algodón natural, si lo llevas crudo, es que lo tienes claro. 😉