El poder del pedo

18 de abril de 2014

Dark Fart Cooliflower

Toledo (no Ohio), 25 años atrás. Dos jóvenes charlan sobre temas trascendentales: chicas, juerga, chicas, fútbol, chicas, música… y pedos.

Por supuesto, son temas trascendentales para la edad. Aunque las conversaciones no evolucionan mucho con los años: solo hay que añadir política.

Acorde con las costumbres de la zona castellana, tanto la comida como la cena han sido abundantes, persistentes, bajas en bajas en calorías. Lo más ligero de la pitanza ha sido medio kilo de torreznos. Los intestinos rugen el proceso digestivo. Los dos jóvenes bien cebados comentan el poder de un pedo, apuntando maneras de futuros científicos. ¿Qué hay de cierto? ¿Las flatulencias encierran tanta energía cómo se dice?  ¿Las chicas también lo hacen? ¿Sí? ¿CUÁNDO? ¿Por qué lo disimulan? Como no hay ninguna persona de género femenino en las proximidades para preguntar, deciden realizar la prueba empírica del encendido de una ventosidad (material necesario: 1 Mechero). El experimento resultante es un éxito, con daños colaterales; produce quemaduras superficiales en las posaderas del culo ejecutor y la mano encendedora. Una llama de medio metro se ha elevado hacia el cielo. El color era azul, lo que señalaba un alto contenido en metano. También podía haber sido amarillo, o naranja, un indicativo de mayor presencia de hidrógeno. En el suceso que nos atañe, lo importante fueron las risas. La ciencia puede ser muy divertida.

(NIÑOS, NO REPITÁIS EL EXPERIMENTO MENCIONADO SALVO QUE HAYA UN ADULTO LO SUFICIENTEMENTE LOCO COMO PARA SUPERVISAROS. EN ESE CASO… ¡TAMPOCO LO HAGÁIS!).

Nuestros gases se componen de Oxígeno, hidrógeno, metano, dióxido de carbono y nitrógeno en proporciones variables. Y las digestiones humanas son bastante “ligeras”, en comparación con otras especies. Una vaca puede expulsar hasta 100 kilos de metano al año, el 6% de los gases contaminantes en España son… pedos. La energía derivada de la descomposición es muy grande. Y está totalmente desaprovechada.

Uno de los grandes problemas mundiales, que no satura precisamente las noticias (lo escatológico es abono de risas), es el correcto tratamiento de los purines animales. Son muy variados e interesantes los proyectos llevados a cabo que muestran tanto la posibilidad de reciclar los desechos, como de aprovecharlos energéticamente. Lejos de rentabilizar “el poder” de las heces, la retirada de las ayudas a las renovables está provocando el cierre de plantas de tratamiento, con el consiguiente vertido que contamina el agua que bebemos.

España es el segundo país del mundo en producción porcina, y si el gobierno no pone freno a los vertidos, la peste de un grave problema seguirá extendiéndose. Algo huele a podrido en La Moncloa…

“Lo cierto es que en estos momentos existe una gran sensibilidad por el problema de los purines, debido a que las balsas en las que se depositan los excrementos de los cerdos están a rebosar porque las seis plantas de tratamiento de estos residuos con cogeneración llevan cerradas desde hace dos meses.”.

“En Toledo hay dos plantas de tratamiento de purines, excrementos de la ganadería porcina, que gestionan al día unas 600 toneladas de este residuo. Desde el pasado mes de febrero están cerradas y algunos ya han empezado a notar las consecuencias.”.

Banda sonora… 😉