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Archivos Mensuales: marzo 2014

Cooliflower estrella

La hora del planeta, un gesto infinito

27 de marzo de 2014

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La Hora del Planeta o Earth Hour (en inglés), es un evento mundial impulsado por el World Wide Fund for Nature (WWF) que se celebra el último sábado de marzo de cada año y consiste en un apagón eléctrico voluntario (…) Con esta acción simbólica, se pretende concienciar a la sociedad sobre la necesidad de adoptar medidas frente al cambio climático antropogénico y las emisiones contaminantes, así como ahorrar energía y aminorar la contaminación lumínica.

Wikipedia

Hay quienes lo critican por ser un simple gesto.

Cooliflower estrellaY un gesto es un movimiento, un acto, una acción que debe ser valorada, por liviana o pequeña que parezca. Juntar las manos, cruzarse de brazos, quedarse quieto, sentarse… el simbolismo grupal del gesto es la historia del pacifismo, y contrasta con su aparente falta de importancia. El significado de una sonrisa, un beso o un abrazo, en contextos cotidianos, escribe los capítulos felices de personas sinceras.

Acostumbrados no a gestos, sino a gestas, quienes critican lo simple quizá no vean que toda vida humana que se precie es un entramado de movimientos minúsculamente enormes, tan impresionantes como un bebé aferrado a un pulgar adulto.

Llega la hora del planeta 2.014, y si a las 8:30 PM del sábado apagas una hora la luz, pasarás a la historia. ¿Ves qué sencillo? Con un simple gesto. Y si lo haces, y te registras en “Apaga la luz, ilumina el planeta”, el premio será doble. Apúntate al evento en esta dirección de WWF, y recibirás el regalo de encender una estrella con tu nombre, desde la dirección donde vivas directamente hasta el cielo. 🙂

Bajo estas líneas: Lo que que defendemos. Imágenes con mucho más valor que todas las palabras del mundo.

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Cazadores ecológicos ¿¿Cazadores ecológicos??

25 de marzo de 2014

El arte de la cinegética se cultiva desde los albores de la humanidad hasta nuestros días, en los que apenas se ha visto modificado el ritual para lograr la pieza más suculenta. Los cazadores lo arriesgan todo para llevarse algo a la boca. En efecto, los grupos de homo sapiens se camuflan con raros atuendos y ejecutan danzas tribales, bebiendo néctares sagrados de a 12 euros el gin-tonic (vodka, en breve. Lo dicen los modernos).

Los cazadores siguen a un macho alfa (o hembra) dominante, un ser humano ceji-fino, pasado de rosca y pasado por cera. El humano líder prepara el ataque hinchando el pecho y emitiendo aullidos; otea la oscuridad y frota su pelvis para marcar territorio. Sus presas lo miran con sorpresa, sin saber cómo reaccionar. Es el momento de confusión en el que intentan huir al servicio; y es justo en este instante de despiste cuando el grupo de homo sapiens asalta a sus víctimas con movimientos de cadera aprisionantes. Las presas escogidas suelen ser las más débiles de la manada; abandonadas a su suerte por el clan tribal o por el chupito de la inconsciencia. Si se tambalean o caen al suelo están irremediablemente perdidas: cuando recobran el conocimiento ya es demasiado tarde… y aparece una amistad nueva en Facebook. Y quizá el ataque quede retratado en la pintura rupestre del etiquetado. No hay piedad en la sabana. Ni en la sábana.

El ritual se puede llevar a cabo en otros entornos, como bibliotecas públicas o festivales benéficos, pero el índice de éxito es muy bajo (demasiada luz, demasiadas neuronas funcionando). La caza la llevamos en los genes, ¡y pobre de los que no cacen o no se dejen atrapar! Ellos se pierden la única acción cinegética en la que, con suerte y simpatía, lo máximo que se puede perder es vergüenza y ropa interior.

Los animales son otra historia, ellos pierden mucho más. La existencia.

Y no se puede negar que hay cazadores responsables a los que les gusta la naturaleza, la disfrutan y comprenden… hasta cierto punto, porque a los profanos nos resulta desquiciante esa cosa de disfrutar de la vida matándola. A ellos, a los concienciados, les dedicamos estos consejos para que su ocio sea más ecológico.

Galgo Cooliflower Original by Jan Eduard

-Escoge las especies. En algunos países la caza es obligatoria para controlar animales que se consideran auténticas plagas, como es el caso del conejo en Australia. Si has de cazar, que sea por un buen motivo. Controlando especies depredadoras, se equilibra el ecosistema.

-¡Escoge las especies! Si te da un ataque de idiotez y te ves tentando de matar o molestar una especie protegida recuerda que en España te puede llevar dos años a prisión, y/o a pagar una multa de hasta dos millones de euros.

-Munición, más peligrosa de lo que parece. Las aves que ingieren perdigones se contaminan de plomo, y la caza que se cocina llega al estómago humano. Mientras la Real Federación Española de Caza se decide a lanzar la patente mundial de munición ecológica –un lustro,  y todavía no hay fecha de lanzamiento- controla tus disparos. Cada perdigón es una píldora venenosa.

-Cuida a tus perros. No creemos que seas de esos que ahorcan a sus galgos cuando bajan el rendimiento; si fueras de esa calaña, seguramente ni sabrías ponerte los calzoncillos del derecho, y mucho menos leer. Los perros son unos nobles animales que lo darían todo por ti: corresponde a ese amor incondicional.

-Intenta hacerte con un ejemplar del: “Manual Ecológico del cazador” (Eduardo Coca Vita), editado por la Fundación Biodiversidad.

-Por último… Dispara, mejor una cámara réflex. Prueba a cambiar la adrenalina de la muerte por la emoción de capturar vida.

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Te quedan 48 horas. Después, vendrá…

19 de marzo de 2014

Te quedan 48 horas.

Después, el cambio climático se asomará a tu ventana con ojos de depredador.

Aunque no creas en él, él si cree en ti. Vive y avanza rápidamente. Vendrá, invitado por la inacción mundial y llamará a tu puerta, una y otra vez. Hasta que la derribe.

Verás por televisión cómo el hielo del Polo Norte y los arrecifes desaparecen. Las grandes corporaciones y los gobiernos lucharán por controlar las materias primas y los recursos naturales, un gran negocio alimentado de miseria. Habrá nuevos conflictos, nuevas guerras, por viejos motivos; tan antiguos como la humanidad misma.

Lo que contemplabas con estupefacción en una pantalla saldrá de ella. Nunca fue ficción, no te engañes. Los problemas siguen vivos cuando los informativos finalizan.

Vivirás en un lugar cada vez más cálido. Llegarán nuevas especies de insectos, portadores de enfermedades que creías erradicadas. Aumentarán las tormentas, los ciclones y los huracanes, las lluvias torrenciales y las temperaturas extremas. El nivel del mar subirá, afectará a la potabilidad del agua y la desertización se extenderá. Verás casas a pie de costa bañadas por las olas. ¿Creías que la inmigración era un problema? El cambio climático afectará primero a las personas del tercer mundo, sin recursos estarán obligados a marcharse de sus países para sobrevivir. Cada vez serán más numerosas y desesperadas. Aquí vendrán, pobre gente sin tierra ni posibilidad de marcha atrás. No es ciencia-ficción, es ciencia.

Te quedan 48 horas para hacer algo. En Cooliflower te pedimos sumarte a la iniciativa de Avaaz para que en la próxima cumbre sobre cambio climático se adquieran compromisos reales y efectivos.

O puedes esperar, y seguir esperando, a que los problemas llamen a tu puerta.

Nuestros líderes se reúnen en solo 2 días. Construyamos un llamamiento gigantesco para que se pongan de acuerdo sobre un plan que salve nuestro planeta, y llevémoslo a los medios. Firma esta petición urgente, y después envía un mensaje personal instando a los gobernantes europeos a que conduzcan al mundo hacia unos objetivos fuertes que nos saquen del borde del desastre:”

http://www.avaaz.org/es/eu_2030_climate_main/?bswuyfb&v=37491

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¡El Slow Food viene rápido!

13 de marzo de 2014

La naturaleza no se apresura, y todo lo consigue.

Lao-Tsé

Carpe Diem. Vivir deprisa. Acabar con un cadáver joven y bonito y no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy.

Somos atletas de fondo exprimidos al máximo, corredores que desconocen el premio y no piensan en la meta. ¿Qué hay al final? ¿Qué se consigue, siendo el más rápido? Perderse el trayecto y olvidar el momento presente. Walter haguen, jugador de golf profesional proveniente de una familia humilde dijo: “Estás aquí sólo para una corta visita. No tengas prisa, no te preocupes. Y asegúrate de oler las flores por el camino”. La vida sin prisas es larga y placentera, el mundo cronometrado hace que pierdas todo contacto con la realidad.

slow-food recortadaLas prisas forman parte de nuestro ritmo de vida: llegar primero, conseguir lo último, correr con la mente puesta en otro objetivo. Descuidamos el presente conocido en aras de un futuro desconocido. No hay placer ni sabiduría real sin pausa.

Sin prisas, en 1986 empezó en Italia el movimiento Slow Food que se oponía a la urgencia y estandarización de la comida. Se trataba de recuperar los procesos y las tradiciones regionales, defendiendo los cultivos y productos de la tierra. Esta filosofía se ha recuperado en Cataluña a través de Slow Food Km0, una asociación de restaurantes que prioriza la agricultura cercana y ecológica, con alimentos de temporada sin transgénicos, y pescados capturados de forma sostenible.

46 restaurantes  han conseguido su certificación, y en Cooliflower nos alegramos por la recuperación de un modo de entender -sin prisa, con lógica- una parte primordial de la vida, como es la alimentación, y nos enorgullecemos porque nuestros hermanos de Fox-Fibre crearon chaquetas de algodón orgánico para algunos de los premiados.

En la foto se los distingue. ¿Cómo? En cuestiones de algodón natural, si lo llevas crudo, es que lo tienes claro. 😉

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Abuela, vamos al Everest

5 de marzo de 2014

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8.848 metros, 8.850 metros, según los GPS actuales, alcanzaron Tenzing Norgay y Edmund Hillary. Recordaréis el segundo nombre, el primero solo era el sherpa encargado de llevar de la manita a Edmund a la cima, Tenzing fue el tipo que le debió decir “vamos por aquí, te explico cómo llegar y pones la bandera”. En realidad, ni siquiera eso: la pareja llevaba un “pequeño” equipo de soporte de 750 personas. Y aunque insistieron en hablar de labor conjunta cuando lograron la proeza, los anales de la historia son más bien cortos de entendederas. Quizá por eso “anal” se aplica tanto a años como a esfínteres.

Vaya. Con lo bonito que quedaba Sir Edmund Hillary ascendiendo con gran esfuerzo y los mocos congelados. En nuestra imaginación seguirá siendo la primera persona que escaló el Everest, más bien solo, cuando lo mejor que hizo en su vida fue ayudar al pueblo nepalí. Sir Edmund fue un gran hombre, recordado por pisar una roca el primer. Desde entonces Subir el Everest se ha convertido en un caro deporte de riesgo al alcance de cualquier persona con buena condición física y mejor predisposición bancaria: pagas, y te llevan. Únicamente el 23 de mayo del 2010 llegaron a la cumbre 170 personas (sin contar sherpas, por supuesto). Otro dato: en el campamento base pueden llegar a reunirse 1.500 personas en “temporada alta”. Eso sí que es una rave de altura.

El Everest ha sido noticia estos días por dos motivos. El primero, que el gobierno nepalí ha decidido poner policías para evitar las reyertas entre alpinistas y sherpas. Los segundos son tan celosos en su trabajo que han llegado a las manos -y navajas- con los primeros, si estos no les dejan hacer su labor.

El otro motivo: será obligatorio que cada alpinista se traiga de regreso 8 kilos de basura, como mínimo, aunque se estiman cinco kilos y medio generados por persona y expedición (además de pagar la tasa de conservación de la montaña que ya existía, de aproximadamente 4.000 euros). La medida se ha adoptado porque, a pesar de los esfuerzos por mantener limpio el entorno, se acumulan más de 50 toneladas de desperdicios en la montaña, equivalentes a los de la celebración del Mundial de España de fútbol en Madrid.

¿Conclusión? Heroicidades hay pocas, tiempo libre, demasiado. Si la naturaleza se corrompe por ociosos aventureros, hasta un pacífico pueblo se vuelve mafioso.

(Estuvimos surfeando. Me gasté una pasta en Las Vegas. Ascendimos el Everest y qué risa cuando dejamos tirada la bombona de oxígeno. La próxima vez iré con mi abuela).

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