Semana fantástica de la muerte

2 de mayo de 2013
"La duración de su vida adulta es exactamente 8 horas. No estará el tiempo suficiente para necesitar beneficios"

“La duración de su vida adulta es exactamente 8 horas. No estará el tiempo suficiente para necesitar beneficios”

Los trabajadores estaban asustados por el estado del edificio. Profundas y profusas grietas anticipaban el derrumbe, se lo hicieron saber a sus encargados y estos los mandaron a freír coser botones. El edificio se colapsó al día siguiente. Las cifras oficiales hablan de 433 muertos y 149 desaparecidos. Las extraoficiales dicen que serían más de 1.000 personas fallecidas. Las autoridades del país podrían estar maquillando los números para impedir una revolución social.

La parte contratada son muertos secundarios, zombis morenos de páginas interiores. Ah, el tercer mundo, con sus accidentes del tercer mundo… ¿Y esos logos tan conocidos? Entre los escombros de segunda división había etiquetas de primera: Benetton, Primark, El Corte Inglés, Bon Marche… Los talleres textiles producían para ti, para tu primo el pijo, para mí, para los que vemos documentales de explotación laboral en pantallas LED.

Parte de las supuestas empresas involucradas han dado la callada por respuesta, salvo las que han respondido sin hacerlo. John R. Howe, director financiero de Cato Fashions reconoce que era una fábrica de uno de sus proveedores “sin embargo, nosotros no tenemos ninguna producción en curso en el momento del incidente”. Bien por ellos, salvados por el timing. La multirracial Benetton también se desmarcó apuntando que, efectivamente, hicieron un pedido, pero hace tiempo, y que el subcontratista ya no trabajaba para ellos. (Seguro que el de ahora produce en Mataró y respeta las infraestructuras). Primark se ha puesto una increíble medalla a la prevención fallida —uno de sus proveedores ocupaba la segunda planta del edificio—: “Primark se ha dedicado durante varios años, con las ONG y otros minoristas, a revisar el enfoque de la industria de Bangladesh a las normas de fábrica”.

Siguen apareciendo cadáveres, y ya hay un culpable (¡Cu-cu!): ¡El señor Rana! Mohammed Sohel Rana, dueño del edificio. El señor Rana es el malvado empresario que explotaba a los trabajadores. El señor Rana es el ser despreciable que construyó donde no debía. El señor Rana es el batracio infame que dejó a un edificio caerse, con todo nuestro prêt-à-porter a medio hacer ¡y ahora qué me pongo, jopeta! El señor Rana va a cargar con el muerto en el quinto pino, y si te visto no me acuerdo. En la semana fantástica del trabajador, habemus lema: El beneficio es corporativo, la responsabilidad se subcontrata (la etiqueta etiqueta. Hay marcas que marcan).

“(…) ERC exige al Gobierno una auditoría independiente sobre las empresas nacionales que puedan estar implicadas en la fabricación de productos en países que no respetan los derechos laborales de los trabajadores. Los independentistas catalanes proponen dar un plazo máximo de seis meses al Gobierno para que pongan en marcha las nuevas normativas y obligue a cumplir los derechos laborales reconocidos internacionalmente.”.