Recicla sabiduría

9 de enero de 2013

Persona, ¿y quién eres, sin palabras? Estás hecha de ellas y sobre ellas, desde tu nacimiento. Respondes a un nombre, asientes a su nombre, resientes de otros nombres. Te crían entre sílabas y te comprometes entre balbuceos, que intentan significarse. Sin identificación (palabras con número y foto), serías simplemente alguien. Otra más.

Aprendiste con chirriantes palabras en pizarra, transcritas a retorcidas letras sobre cuaderno. Tu vida quedó marcado por síes y noes, sinónimos y antónimos, aciertos y errores. Te expresas con morfemas y fonemas, te creces a voz en grito. Das tu palabra y te pierde la misma. Sin palabras, seguirías virgen (si sigues virgen, aprende nuevas palabras).

Tu cerebro digiere este texto, procesado por credulidad y regurgitado por corazón. Leer para creer. Si estuviera impreso, habrías gastado diez litros de agua en una sola hoja de DIN A4… una tonelada de papel son quince árboles. Y si te conviertes en instigador de palabras (escritor) cada veinticinco libros habrás fulminado un árbol; es el poder oscuro de la palabra impresa.

Y como ya estás concienciado, puedes reciclar sabiduría. Hay miles de libros de segunda mano que guardan entre sus páginas momentos pasados, y aguardan en sus líneas instantes futuros. Novelas, teatro, poesía, cuentos y ensayos creados por bosques que fueron y quizá no sean, con un tacto único y aroma de otras décadas. Visita librerías, mercadillos o prueba con tiendas online, como IberLibro. Echa un vistazo en las bibliotecas locales e intercambia libros usados. Descubre a autores maravillosos, que realmente supieron manejar el lenguaje a su antojo -más conocimiento, por menos dinero-. Y todo, siendo ecológico, porque cada año, el mundo pierde una superficie tan grande como Portugal debido, en gran parte, a la industria papelera.

Y sí, la opción del ebook es muy vistosa y práctica, pero no me discutirás, persona, que pierde bastante encanto y todo el espíritu de lo añejo. 🙂