Montse Foix necesita tu ayuda

14 de junio de 2013

NOTA INICIAL: Antes de que descartes esta entrada, por una vez te pedimos que la leas hasta el final. Una vida puede depender de ello.

Bienvenido, mister Chance (Being there, título original) es una película a revisar. Sin destripar totalmente el argumento, el film trata sobre un hombre criado entre cuatro paredes con una televisión por niñera, afrontando repentinamente el mundo real. Disperso, con lenguaje mezcla de “caja tonta” y jardinería (la botánica es el único conocimiento en el que sí está versado), sube posiciones en la escala social y política. Todo lo que hace o dice parece cargado de buen juicio; su ignorancia es interpretada como fina ironía o curtida sabiduría. Cuando le preguntan, por ejemplo, por una noticia que aparece en los periódicos él responde, inocentemente, que “no lee”. Mr. Chance, de hecho, no lee la prensa, como tampoco una sencilla etiqueta: es analfabeto.
Peter Sellers bordó un personaje entrañable, un hombre simple que se gana a la gente por maneras, traje caro y metáforas que no lo son. Aún así, él no pretende engañar a nadie; es idiota, pero honrado. La traducción de su comportamiento corresponde al lelo entorno que lo rodea, tan estúpidos que crean personajes cuando sólo hay personas.
Hay muchos idiotas de los que saben leer, e incluso tienen varias carreras, que viven del espíritu de mister Chance. Un buen corte de pelo, un traje a medida y cara de “sé lo que me digo” bastan para arrimarse y hacer manada con otros individuos de su misma e inútil especie (la gilipollez ilustrada también es endogámica). Cuando llegan a la cúspide de la cadena mercantilicia deciden sobre economía, educación o sanidad. Así de fácil. Estamos en manos de un atajo de idiotas con poder casi infinito.
Y bien, todo el circunloquio anterior ha servido para introducir una terrible situación que sólo ocurre con excedente de majaderos, catetos, bobos, cretinos, torpes, mentecatos y zopencos de la peor ralea, la que se jacta de su soberbia y contamina con su estulticia al resto. Montse Foix, en Lleida, es una mujer enferma de SQM y enfisema pulmonar que ha terminado en la calle, durmiendo en un coche, porque sus dolencias, según algún ilustre mamarracho, no alcanzan la gravedad suficiente como para recibir ayuda. La historia completa está en el blog que más ha hecho por dar a conocer la durísima situación de los afectados por SQM, Mi Estrella de mar.
Sin más rodeos, te rogaríamos seguir el caso en este enlace, difundir la noticia y ayudar a Montse. Lo decíamos al principio y lo subrayamos al final: Una vida puede depender de ello. Y disculpa los insultos, el rico vocabulario castellano se queda corto para tanto inútil sin alma al que han hecho creerse listo.

Lee el informe e indígnate :

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