Menos valium, Bella Durmiente

14 de marzo de 2013

La vida es sueño. Lo escribió Calderón de la Barca y lo dice cualquiera que escuche el despertador a las seis de la mañana. Dame tristeza, un motivo de melancólica queja, y te daré poesía.

 Princesa Bella Durmiente CooliflowerEl sueño, el de estar en las nubes, en la luna de Valencia, en Babia, en tu mundo y pensando en musarañas, se parece bastante al que el cerebro inventa cuando duermes, ambos preparan tu realidad. Cada especialista mantiene su propia teoría sobre la utilidad de soñar; en este blog, expertos en hablar por hablar (como buenos especialistas) concluimos que soñar (dormidos) es la forma que tu cuerpo usa para hacer limpieza de registro y desfragmentar el disco duro del cerebro. Prueba a aprender-comprender cualquier materia un par de horas antes de acostarte. Verás como, abracadabra, cuando despiertes por la mañana lo verás todo mucho más claro.

 Cada persona necesita diferentes horas de sueño, lo más importante no son tantos los minutos sino el aprovechamiento. Casi la mitad de las horas de descanso son “superficiales”, el resto (fase REM y sueño profundo) es lo que  de verdad nos hace descansar. Por eso hay personas que, más que dormir, caen en coma y se levantan como una rosa a las seis horas; y otras, después de nueve horas de sueño superficial, despiertan con cara de actor expresionista alemán.

 En Cooliflower hemos pensado, ahora que se acerca el estúpido cambio de horario, que quizá te gustaría conocer métodos naturales para dormir mejor, a la espera de que las ojeras se pongan de moda.

Duérmete, viejo niño

  • Intenta mantener una rutina de sueño. Quizá duermas mejor de madrugada, o sigas el ciclo natural del sol. Lo importante es no variar tus biorritmos.
  • Sigue tus propios ritos antes de dormir, los que mejor te funcionan a ti. No hay dos personas iguales. Hay quien se duerme con música clásica y otros necesitan ver Teletienda.
  • Acaba tus tareas. El dejar para mañana lo que puedas hacer hoy inquieta, produce desasosiego. Llévate a la cama la conciencia aseadita.
  • Si el espacio te lo permite, intenta situar la cama con el cabecero hacia el norte. No es hechicería. Somos sensibles a los campos magnéticos y se descansa mejor.
  • Intenta evitar aparatos y cables que emitan radiaciones en el lugar de descanso. Los teléfonos fijos inalámbricos emiten una cantidad de radiación enorme.
  • No comas en exceso y prueba a tomar alimentos que ayudan a fabricar serotonina de modo natural, como la miel y la leche.
  • Si necesitas ayuda farmacológica, prueba a consultar en tu herbolario. Hay remedios naturales eficaces, baratos y con muchos menos efectos secundarios. Por ejemplo cuece unas hojas de lechuga y bebe una taza de esa “sopa”. Funciona muy bien… y cuesta muy poco.