Las tradiciones no deberían ser enfermedades hereditarias

17 de septiembre de 2013

forges Toro de la Vega

Las tradiciones, como los ojos bellos, se transmiten de una generación a otra. Son formas de venerar la cultura de los ancestros y dar sentido pretérito al presente. Con las grandes celebraciones grupales (o pequeños ritos familiares) creamos vínculos atemporales; la memoria viva persiste, sobrevive a nuestro cuerpo. El individualismo egoísta se vuelve sociedad eterna.

Las tradiciones son la manera realista y generosa de vivir para siempre, compartiendo un legado sin fin.

O…

Las tradiciones, como las enfermedades, se transmiten de una generación a otra. Son la perpetuación, por estúpida imitación, de antiguos actos irracionales. Con los festejos bárbaros repetimos errores y demostramos cuán poco hemos evolucionado. Rompemos todo vínculo con el raciocinio reduciendo la sociedad a masa vociferante y aborregada.

Las tradiciones son la manera más absurda y egoísta de morir eternamente, compartiendo irracionalidad sin fin.

Cientos de personas armadas van a perseguir a un asustado animal para clavarle lanzas hasta que muera. El “Torneo” del Toro de la Vega es Fiesta de interés turístico desde 1980. Es una vergüenza nacional.

Las tradiciones no deberían ser enfermedades hereditarias.

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