Honor ecológico de todo a un euro

30 de marzo de 2013

Cospedal demandará a Greenpeace: “Greenpeace apunta que de la reforma de la ley de Costas salen beneficiadas empresas constructoras en las que había participado su esposo.” La Vanguardia.

Bee_Gees_1977Si John Travolta bailaba como un monguer a cámara lenta. Si se llevaban los pantalones de pata de elefante. Si los semi-calvos Bee Gees eran tipos sexy. ¡Oh, vamos! ¡Si hasta se decía “demasié para el body” y se bailaba “Saca el güisqui, cheli”! ¡1.978 pasó hace demasiado tiempo! Mirad una foto de los Bee Gees: ¿Qué más se necesita para reformar la Constitución Española?

Nuestra decrépita carta magna garantiza algo llamado “Derecho al Honor”. Todos los ciudadanos tenemos derecho a que se nos respete. El honor (buena reputación, honestidad, “amor” al prójimo) es una cualidad garantizada, aunque se pisoteen cabezas. Se es honorable por ley.

(Exijamos un decreto para que todos hablemos cinco idiomas).

La ley asegura que somos buenas personas. Por ejemplo, si alguien decide crear leyes que apoyan construcciones ilegales en la costa. Imaginemos a ONG y periodistas que investigan el asunto y encuentran vínculos con personas, las mismas que están detrás de las leyes, beneficiadas por las medidas. Si esto sucede y se alza la voz, el “infractor” puede demandar a quien denuncia, como hará Cospedal con Greenpeace, por vulnerar el derecho al honor. María Dolores, diferida en sí misma, la mujer que persigue la privatización de montes para uso privado, la que ha inspirado el chiste “se abre el telón. Aparece Cospedal y privatiza el telón”, luchará por su honor en los tribunales. Se inaugura un nuevo capítulo en materia de honor: el derecho al honor de la madrasta persiguiendo a Blancanieves, el Coyote, que denuncia al Correcaminos y Judas, demandando a Jesús.

Por nuestro honor, que el honor está de saldo en un clima borrascoso de corrupción y ecolorisa. Se ha presentado un borrador de Ley de Montes (María Dolores de Cospedal también ha solicitado informes sobre terrenos de utilidad pública para privatizar). La sorpresa en el artículo 50 es que “con carácter excepcional las comunidades autónomas podrán acordar cambio de uso forestal cuando concurra un interés general prevalente”. La ley permitiría, por ejemplo, quemar (por descuido) un bosque y edificar una urbanización, “siempre que se trate de terrenos de titularidad pública y que se adopten las medidas compensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada”.

Acabáramos. Un monte quemado podría ser urbanización con zonas ajardinadas y campos de golf. Lo decimos con un susurro, no sea que nos demanden por decir la verdad y faltar al honor de los que desconocen la palabra. Chitón.