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Archivos Mensuales: noviembre 2013

Uniform Project

Reto 365 Sin Ropa

28 de noviembre de 2013

El lunes te calzas un par de zapatos de paciencia; el martes la corbata del compañerismo. Miércoles es un buen día para ajustarse el cinturón de la media semana. De frío saturación va el jueves, el día perfecto para una bufanda y unos guantes de comprensión. El viernes (¡por fin es viernes!), festejas la llegada del fin de semana con un escote de sinceridad. Para el sábado qué mejor que algo elegante… un sombrero de palabras sabias. Los domingos apetece comodidad, calor, y por eso te abrigas con un buen libro.

¿Y qué ropa has vestido, durante los siete días? Lo mismo. No has variado un ápice lo que llevabas. Da igual que vayas a comprar al súper o a una boda. Siempre con un modelo, o uniforme, auto-impuesto. ¿Imaginas? Vivir no solo una semana, sino todo un año, vistiendo exactamente la misma ropa, fuera de tiempo, moda y convenciones. Con ese pensamiento se iniciaba en 2009 The Uniform Project: Sheena Matheiken decidió vestir lo mismo doce meses al año, con pequeñas variaciones de accesorios reciclados, o prendas que ya formaban parte de su guardarropa. El resultado lo podéis ver vosotros mismos; la muchacha lució bonita cada día. Combatió esos anuncios -los conocía bien, trabajaba en publicidad- que  hacen a las personas desear “cosas que realmente no necesitan en sus vidas”.

A través de su proyecto consiguió fondos para Akanksha Foundation (ayudan a educar a niños en la India), y aprendió valiosas lecciones, como a modificar el modelo de sociedad “que da”, por otro donde se comparte trabajando desde una rutina diaria. La aventura, además, reafirmó su propio yo: el estilo es personalidad, no moda

En Colliflower recordamos The Uniform Projet para presentar el RETO 365 SIN ROPA: ¿Serías capaz de vivir un año sin añadir nada nuevo a tu guardarropa? Te animamos a intentarlo cuanto antes e invertir el dinero ahorrado en tu propio proyecto. Dentro de un año, pasa por aquí y cuéntanos, valiente. Cambiemos el mundo sin cambiar de ropa. 🙂

Uniform Project

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Miss you, baby. So much.

25 de noviembre de 2013

Nature miss you Cooliflower

Te hemos echado de menos, y no sabes cuánto.

A veces te apoyas en árboles; dólmenes vivos, espíritus de bosque vigilados por una jaula de acera. Y Pisas las hojas secas en otoño, los almanaques apergaminados de verano, cuando el viento invernal sopla toque de queda.

Te hacemos señales; te hablamos con el código silbado de los pájaros “¡Mira aquí arriba! ¡Recuérdanos!”, y escuchas unos trinos, que piensas no van contigo. Tu perro te ladra, ladra alto para hablarte y decirte “¡Amo miope, amo torpe! El asfalto no te deja ver el bosque”.

Llevas en el teléfono móvil la imagen de una selva, cientos de miles de píxeles iluminando una foto verde, verde absurdo, retocada por ordenador (origen no es originalidad). Dices que te gusta pasear y viajar, aunque cada vez pasees y viajes menos (¿a dónde? Todos los centros comerciales son iguales). Compras plantas que duran vivas un par meses, porque nadie se olvida de cargar el móvil, pero todos de regar una maceta. Por la noche buscas las estrellas que no puedes ver, pero imaginas esos astros brillando en otro lugar, grandes y desparramados, bailando al ritmo de los grillos, que esperan gotas de rocío.

Reconócelo, tú también nos has echado de menos; te recompensamos con el mundo limpio y seguro que añoras. Sólo tienes que cuidarnos, volver a nuestro plural singular o singular pluralizado.

Te echamos de menos, ¿dónde has estado?

A continuación el video que ha inspirado todo el texto del post. Merece la pena.

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The desPrestige

17 de noviembre de 2013

El desastre del Prestige se produjo cuando un buque petrolero monocasco resultó accidentado el 13 de noviembre de 2002, mientras transitaba cargado con 77.000 toneladas de petróleo, frente a la costa de la Muerte, en el noroeste de España (…) La marea negra provocada por el vertido resultante causó una de las catástrofes medioambientales más grandes de la historia de la navegación (…).

El derrame de petróleo del Prestige ha sido considerado el tercer accidente más costoso de la historia; la limpieza del vertido y el sellado del buque tuvieron un coste de 12.000 millones de dólares.

 Prestige Cooliflower

Christopher Nolan dirigió en 2006 The Prestige (El Prestigio. En España El truco final). El film trata sobre dos magos con una rivalidad enfermiza. La cinta es intensa, retorcida, con giros argumentales que incluyen la aparición de un señorial David Bowie, dando vida al mítico Tesla. En la película también figura Michael Caine; de él, como actor, se puede esperar cualquier cosa, desde la mediocridad más absoluta a la actuación más memorable; no en vano declaró en una ocasión que los malos papeles sirven “para pagar las facturas”. Este no fue el caso, su personaje (John Cutter), aporta coherencia a la trama y nombre al título.

El prestigio, según  Michael Caine en la película, es lo que convierte algo ordinario en extraordinario. La diferencia entre un truco mediocre y un gran espectáculo es lo que logra que el público se maraville, y salga del teatro con la sensación de haber presenciado un acto verdaderamente mágico. El trabajo de los grandes magos es hacer de lo imposible un hecho palpable; convertir una mentira increíble en realidad sin mácula.

De grandes magos y Prestige, de esto queríamos hablar. Estas líneas están escritas como agradecimiento al gobierno español por impregnar el ambiente de lucidez (prestige) en escritores, actores, cineastas, pintores… artistas y pensadores en general. El espíritu creativo reverdece ante las adversidades. Tenemos un gobierno (tras otro) que maltrata con estilo y constancia. Berlanga hizo maravillas sorteando la censura franquista con guiones de doble lectura; las generaciones que luchan por la supervivencia de una sociedad responsable y ecológica agradecerán el aluvión de ideas a esta, u otras dictaduras disfrazadas.

Hemos empezado esta entrada haciendo referencia a la película de Nolan, queríamos con ello felicitar a la justicia y las autoridades  por el tratamiento general que se ha dado al vertido del barco Prestige. Ha sido el mejor número de magia nunca visto. El caso termina sin responsables políticos, directos o indirectos. Nadie paga un escándalo medioambiental mayúsculo, el problema desaparece y el telón se cierra. Otro maravilloso número de magia con giro argumental. Si sólo fuéramos espectadores y no nos costase paisajes, dinero y lágrimas pediríamos un bis. Oh, disculpen: sólo somos espectadores. Y nos ofrecen un bis tras otro, día a día, queramos o no. Bises de prestigio o desprestigio, con grandes y sorpresivas desapariciones finales.

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Nosotros. Ahora. Aquí.

12 de noviembre de 2013

Las catástrofes naturales tienen siempre un componente imprevisible, pero los científicos habían avisado hace mucho tiempo de lo que podía suceder en Filipinas como consecuencia del cambio climático.”.

En las reuniones sobre cambio climático faltaría reconocer dos niveles de causa-efecto, aplicables al nivel de preocupación. Nivel 1: Incita a comprar un aire acondicionado mejor o a subir la calefacción; sirve de charla coloquial. Nivel 2: Destruye con potencia devastadora y asesina personas.

el_comisario_oara_el_cambio_climatico_de_filipinas_en_dohaEn Filipinas, Nivel 2, la variación de temperaturas es mucho más que una mera anécdota para comentar en el taxi. Han sido machacados por un tifón, y aunque no pueden culpar directamente al cambio climático, sí pueden ligar la mayor virulencia y frecuencia de catástrofes naturales a los gases de efecto invernadero. El calentamiento del mar está íntimamente relacionado con las grandes tormentas que azotan las zonas costeras; lamentablemente, si no se pone remedio, esto será sólo la punta del iceberg. Las zonas más castigadas se volverán inhabitables y dejarán miles de desplazados, que se marcharán a los países “productivos”, desbordados por migraciones masivas provenientes de la codicia industrializada.

La cumbre (sin niveles) sobre el cambio climático ya olía a rancio. Más de lo mismo; alguna bonita palabra y nulos acuerdos reales. En 2012, El representante de la república de Nauru, una pequeña isla de 21 km2 en Micronesia, lanzaba este mensaje al mundo desarrollado: “No estamos hablando de que sus pueblos puedan vivir, sino de si nuestros pueblos podrán vivir. Nuestra gente es la que está en la cuerda floja”. La isla de Nauru está en ese Nivel 2 de zona que desaparecerá por la subida de las aguas, siempre que no sea borrada del mapa por las tormentas.

Pero el discurso más duro, con más calado, lo lanzó el delegado de Filipinas en la ONU, intentando contener con poco éxito las lágrimas. Hablaba por su hermano, que había sobrevivido tras tres días sin comer, por los huérfanos, por toda la gente que ya no podrá hablar. Habló de actuar para parar “esta locura”. Todavía se recordaban sus conmovedoras palabras de hace un año: “Pregunto aquí, a todos nosotros… Si no somos nosotros, ¿entonces quién?, si no es ahora, ¿entonces cuándo?, si no es aquí, ¿entonces, dónde? La cita debería grabarse a fuego en toda mente que se precie para recordar que sólo tenemos una vida que cambiar, y es esta.

Nosotros. Ahora. Aquí.

 Vídeo: Parte de la intervención, en inglés.

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Fumar (de un tubo de escape) mata

10 de noviembre de 2013

SmogNY modified by Cooliflower

María G, falda ajustada y pecho push-up, salió a la calle y no vio la fila de árboles mal podados que bordeaban el paseo a mano izquierda, como tampoco la chica con camiseta de The Cure que lloraba sentada en un banco. María G se fijaba en sus propios pasos, en el ritmo de los semáforos, en los pies, con altos zapatos de tacón (“Manolitos”, los llamaba). Siguió caminando calle abajo. El cielo había adquirido tonos anaranjados caprichos e inusuales; dos aviones habían cruzado sus estelas sobre el firmamento disfrazado, como envolviéndolo para regalo. En un pequeño balcón Sergio J se asomaba, a pecho y pubis descubierto, todavía medio dormido y rezumando lujuria por la noche sin freno y con marcha atrás. Una vecina de Sergio J miraba a cuatro hombres disfrazados de pollos a punto de empezar, petaca en el bolsillo, una despedida de soltero.

María G, miope de jornada definida, no veía nada de esto, porque la fuerza de la costumbre es una ceguera muy tupida, tan densa que no deja ver lo injusto o innecesario. La rutina de María -la tuya, la mía-, hace que una mudanza con grúa sea un hecho insólito o elimina de la vista a un hombre durmiendo en el interior de un banco, irónicamente rodeado del dinero que jamás podrá tocar. La costumbre, costumbrista (no podía ser de otro modo), vive de expertos en Google, seres auto-autorizados que crecen (crecemos) con un licenciatura gratuita de diez minutos en temas que abarcan desde la física cuántica, hasta la cirugía torácica. Un rato delante del ordenador doctora expertos en cualquier materia, listos-idiotas, miopes perdidos con vista de lince.

María G paseaba contenta porque sus niveles de colesterol estaban por los suelos y los de autoestima por los cielos, y se entretenía viendo pasar automóviles. María G estaba al borde de un infarto y lo desconocía, porque los danacoles, el ejercicio moderado y la vida de dientes blancos anunciada por televisión no explica cómo la contaminación te fulmina, te aniquila, te deja seca. Te mata, literalmente.

Qué coches tan bonitos, piensa María G.

El humo que generan los automóviles a partir de  la combustión de derivados del petróleo aumenta los niveles de contaminación y como resultado puede acelerar la ocurrencia de infartos o detonar padecimientos como alergias, afirma un estudio publicado en el British Medical Journal (BMJ).

Los expertos señalan que después de seis horas de exposición a las toxinas contaminantes del humo, se incrementa temporalmente el riesgo de padecer un infarto, aproximadamente en un 5%.”

La OMS declara cancerígena la contaminación atmosférica. Por primera vez incluye la polución del aire entre los agentes causantes de cáncer.“.

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Y aún así, reciclamos

3 de noviembre de 2013

Contenedor imposible Barcelona Cooliflower

Tienes el cubo lleno de plásticos, una pila de cartones y panfletos varios (profesor africano que cura la impotencia, depilación brasileña que hace lo mismo y recibos de la luz para descender la libido). Allí asoman, en un rincón de la cocina, las dichosas botellas de vidrio, que cobran vida cada noche para avanzar unos centímetros y hacerte tropezar; las oirás reírse con un clinclanclón de satisfacción.

 

La cocina apesta a orgía descontrolada de olores. El cubo de envases huele a suavizante con sardinas, el de los desechos orgánicos a intoxicación por marisco y la barrera translúcida de vidrio a “me tomo la última”. Los papeles no huelen a nada, son educados y se pliegan a las circunstancias. Normal; todos perdemos los papeles, pero ellos no se extravían a sí mismos.

El hogar es un mercadillo persa con pieles de plátano baratas-baratas. Reciclar consiste en iniciar una batalla doméstica por amontonar inmensidades en espacios reducidos; cuando el volumen amenaza con reventar cocina y convivencia, hay que conseguir que sea otra persona la que transporte días de dejadez.

-¿Te importa llevarte la bolsa, ya que bajas?

-¿A ti te importa explicarme el paralelogramo al huevo, ya que los tienes cuadrados?

Al final alguien pardillo, habitualmente el mediador bonachón o casco azul de los pisos (la persona que pasaba por allí) recoge la inmundicia colectiva y sufre el primer cortocircuito mental cuando debe abrir la puerta y le faltan manos. Piensa (es bonachón): “¡No debería apoyar la bolsa y liberar al ejército de bacterias que se propagará como una horda de consultores sedientos de PowerPoints!”. Por supuesto, la basura terminará en el suelo, la mano se pringará de alguna sustancia con aroma de aloe vera al tocino ibérico y llegará sudando y con cara de asco al contenedor. Y aparecerá el segundo cortocircuito.

Es el momento de hacer un alto en el camino y recordar a todos aquellos profesionales que diseñan nuestro día a día en su zulo multicolor. La próxima vez que lleves zapatillas de deporte de 70 euros y se te dé la vuelta la lengüeta o se despegue la suela, acuérdate de ellos. Los jefes que diseñan en la sombra, los grandes Masters of masters, decidieron hacer contenedores con agujeros diminutos para insertar grandes bolsas de envases. Los señores del Brunch, autocados por la mano de Duchamp, han creado espaciosos búnkeres para vidrio con un agujero VIP de “pase ordenadamente, de uno en uno”. Aquí llega el segundo cortocircuito.

Y es cuando el casco azul de la convivencia, luchando contra el diseño inverosímil, con  las manos manchadas de mermelada de fresa y tinta de calamar y tras ganar la batalla contra el diseño más idiota del mundo, decide que recicle Rita, o su primo Mambrú.

(¡Y aún así, oh guays del averno, reciclamos!).

“El 73 por ciento de los españoles separan residuos, lo que sitúa a España entre los diez primeros países en reciclaje de envases.”.

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Y aún así, reciclamos