Noticias frescas

Archivos Mensuales: julio 2013

TerraCycle te quiere robar los bolis

27 de julio de 2013

caligari cooliflowerTerraCycle, proyecto promovido por un extraño sujeto cuya imagen adjuntamos, está recogiendo todos los bolígrafos de plástico del planeta para un abyecto y siniestro plan. La tenebrosa conspiración se lleva a cabo en el laboratorio secreto de TerraCycle, en Las Montañas de la Pesadumbre. El mundo palidece de angustia y una muchedumbre, jauría de desesesperación, hace cola en las papelerías gritando ¡no sin mi boli! Suplican y se arrastran como gusanos con lumbalgia, para conseguir los suminstridasnja czvz

Disculpad. Es verano, no apetece trabajar y la playa y los becarios son gratis, ¿qué esperabais? Hemos llegado de tomar mojitos, amén de otras bebidas alcohólicas con sombrilla, y nos hemos encontrado redactando a nuestro emo paranoico, que hace un café estupendo, bien oscuro, pero escribe algo raro. Lo acabamos de dejar KO con un póster de Hello Kitty rosa nausea.

TerraCycle junto a BIC (bicbicbic), como veréis en el video que incluimos más abajo, han creado una iniciativa que te evitará infecciones; acabará con esos bolígrafos y rotuladores mordisqueados y pringosos, con capas de ADN, asquerosidades y bacterias acumuladas desde que ibas a primaria. Es fácil: te apuntas a su página web con un sencillo formulario, llenas una caja, la envías (está prepagado) y ellos te la cambian por puntos canjeables. ¿Que hacer con los puntos? ¡Donaciones o regalos solidarios! Y TerraCycle da una nueva vida a los difuntos bolígrafos. Todo bueno, bonito y gratis.

(Sigue durmiendo, emo. No, no llamaremos a esta entrada “El club de los bolígrafos muertos”).

Leer más

Romanticisma

23 de julio de 2013

image

Los románticos, los de la cuarta acepción de la RAE, según llegan a mano izquierda, siempre lo han tenido difícil.

Cuando eran pequeños soñaban barbaridades. Se aburrían en clase y querían cambiar a las profesoras por hologramas de magdalenas. Jugaban solos, con amigos imaginarios o mal acompañados, con amigos imaginados. Se deshicieron a sí mismos, por aquello de desmenuzarse en pequeñas cosas, y en plena mengua les infravaloraron su memoria fotogénica, la que hace recordar detalles que nunca han sucedido. La memoria fotogénica tiene la particularidad de funcionar en todas las direcciones; inventa recuerdos recientes y deseos futuros, permite visualizar hechos bonitos e improbables y positivizar (a veces, inventar) pasados de a hierro mata sin hierro-muertes. Los románticos, con su memoria atemporal, creen en el amor para toda la vida, y el amor para toda la vida no acostumbra a creer en ellos; los románticos (allá van, con los pájaros siempre, siempre sobre la cabeza), se hartan de decir que “un mundo mejor es posible” y el mundo les da su espalda, que son las antípodas silenciosas, por falta de negocio.

Los románticos, los energéticos, pertenecen a una subdivisión que decidió formar cooperativas para exigir suministros renovables, o se decidieron a montar sus propios paneles solares para desconectarse de multinacionales. Entonces llegó alguien a recordarles que la familia es la familia, y el negocio es el negocio:

Industria gravará con un peaje la producción casera de electricidad. La tasa es un 27% por ciento más cara que la que se abona por comprar a las compañías eléctricas. Los ajustes asfixian a 30.000 familias con huertos solares.”.

Industria, tan malvado como suena, desea el bien común, común por habitual en Las Cortes. Recordemos que gran parte de los políticos “jubilados” se retiran en compañías energéticas, y los aspirantes a vivir de los favores pretéritos no están dispuestos a desconectar su ostentoso y descarado enchufe, tamaño desvergüenza nacional.

Pero los románticos, cooliflowerenses, no se rinden (allá van, con los pájaros siempre, siempre sobre la cabeza, silbando nuevas canciones).

Leer más
wpid-illustration.jpg

Consulte con su médico o electricista

17 de julio de 2013

No necesitábamos ser químicos para saber que era malo. El cielo plomizo amenaza mal tiempo. Si nos dormimos a mitad de una proyección, es que el film era un plomazo. Y si un día de lluvia se ve una mala película en compañía de un plomo, la jornada se hace tan larga por acumulación de (metales) pesados que más que hablar de un elemento de la tabla periódica, hacemos apología de un elemento del periodo, pero de los días sanguinarios tamponizados. XX o XY, la menstruación del aburrimiento es hermafrodita.

image

El plomo es malo en sentido figurado, y maligno en lenguaje literal. La apreciada “Etapa Negra” de Goya estuvo influenciada por el envenenamiento por plomo del genio. Sus pinturas contenían este material que utilizaba profusa y generosamente, lo que degeneró, por contaminación, en sordera y un estado próximo a la locura… que fue vanguardia de la vanguardia. Aquelarres, brujas y espectros bailaron en su cerebro dañado. Hoy día sabemos que incluso una mínima cantidad de plomo es nociva, especialmente para los niños cuyo organismo absorbe el doble que un adulto.

Los graves envenenamientos siguieron bien entrado el siglo XX, hasta que las normas se endurecieron y pinturas, juguetes, cosméticos o herramientas contaminadas fueron desapareciendo, excepto un nuevo objeto, practicamente impuesto por decreto. En todos los hogares empezamos a contar con pequeñas cápsulas de vidrio, las bombillas de bajo consumo, que contienen tanto plomo como para que las organizaciones sanitarias recomienden, en caso de rotura, salir echando vatios de la habitación. Y en las cajas, mira qué gracia, se pueden leer palabras como “green” o “eco”.

Si los gobiernos impusieran al mercado distinguir entre “bio”, “natural” o “eco”, o en las instrucciones de uso se incluyera un “si se le rompe la bombilla, consulte con su médico o electricista”, quizá nos hubiéramos pensando dos veces si el riesgo para la salud compensaba el ahorro.

Más información:

Cómo afecta el plomo al organismo, el curioso caso de Francisco de Goya.

Toxicidad de otros metales, artículo de la OCU.

Fantástico documental doblado al castellano sobre los inconvenientes de las bombillas de bajo consumo.

Leer más

El ataque de las carpetas

10 de julio de 2013

Avanzar por el centro de Barcelona es hacer una carrera entre carpetas. En la esquina del inicio de las ramblas, demasiado sonrientes para ser lunes, una pareja joven y tostada solicita cinco minutos. Los transeúntes los esquivan rozándolos; pasan con un “no” que suena a mugido, embistiendo las carpetas con trote de Miura asustado. La calma se vuelve prisa irracional.

El camino hacia Plaza de Catalunya es una repetición de la primera confrontación: ACNUR, Greenpeace, Amnistía Internacional… los captadores crean cercos y los paseantes avezados  buscan tretas con las que evadirse, por ejemplo, buscando el logo para decir “ya soy socio de…”. En ocasiones la estrategia falla. Una mujer de cincuenta y bastantes dice ser “colaboradora de Smint”. Señora, que esos son mis caramelos… (Anécdota real).

Hay quien se para. Un porcentaje mínimo se involucra, el resto lo hace para sentirse bien sin aportar un céntimo. El discurso suele empezar con un “yo os ayudaría pero…”. En verdad, la diferencia entre los que esquivan y los que se excusan es el grado de dicha. El que puede ayudar no lo hace porque es demasiado feliz para sentir la infelicidad. El que “quisiera, pero no puede”, se da demasiada lástima a sí mismo para creer en causas que no sean la propia. Como mucho, aporta para apadrinar a ratos la foto de un niño, todo dientes, que quizá ni exista, pero da buen rollo. Somos asín, que dicen los diplomados en barra fija al fondo del bar.

El día para los captadores de ONG acaba con dolor de pies y agujetas de ánimo; siempre hay una excusa para la excusa, que es, internamente y sin filtro: “cuando tengo fondos, son míos, cuando no, también, pero sois majos. Yo colaboraría por un mundo mejor, pero prefiero regalarme unas sandalias”.

Los captadores, cooliflowerense, son personas que también están trabajando y utilizan su tiempo en causas justas; en cada una de las carpetas hay depositadas muchas esperanzas. Ellos, como toda persona en este planeta, tienen algo que contar, con sus propias vidas y tiempo limitado. Como propósito de verano te recomendamos que pruebes a escuchar sus verdades, tan válidas y útiles que quizá hasta dejes de esquivarlas.
image

Leer más

Algo tan raro como la plastisfera

4 de julio de 2013

La plastisfera es un territorio circular donde el método anticonceptivo obligatorio es la plastificación, las medusas son bolsas de supermercado y los pájaros envoltorios de palomitas. La prueba de calidad para asientos consiste en que la espalda quede pegada con sudor; sobra decir que los tejidos antitranspirantes son obligatorios, la moda huele a poliuretano sobaquizado y Eau de Plastelina.

En esa zona de gofres retractilados y vinilos de ABBA, las estrellas de purpurina penden de hilos de pescar frente a una vieja linterna (sol) con olor a neumático caliente. Las tiendas de “Compro Plásticos” se hacen de platino con cualquier fea baratija. Ningún jardín es tal sin adornos de botellas de agua (con gas… propano).

image

Esta podría ser la plastisfera, o plasticosfera, pero en realidad se trata de otro hábitat todavía más surrealista. En el inmenso área donde confluyen diferentes corrientes marinas en los oceános Pacífico y Atlántico, se han ido formado auténticos “arrecifes de plástico”. Esto ya era de dominio público, tanto como que comprende una superficie que duplica, de sobra, el territorio de Italia. La novedad es que en mares altamente tóxicos, entre residuos de petroleo procesado, diferentes formas de vida están aprendiendo a vivir y convivir. El plástico es tierra de cultivo para extraños ecosistemas, lo que da razón a algo que hemos comentado numerosas veces: la vida, como la energía, no se destruye, se transforma.

La situación nos lleva a concluir que la humanidad no está matando al planeta Tierra, pero sí lo está modificando para otras, e imprevisibles, colonias biológicas. Los nueva biodiversidad se adaptará, nosotros… probablemente no. Somos piltrafas genéticas tan inteligentes como endebles. Por ello: Cooliflowerense, te pedimos que intentes reducir el consumo de plásticos y pienses que cada acto, hasta el más nimio, acarrea consecuencias de ida y vuelta. Godzilla mola, sí, pero en las películas.

Si te interesa el tema, visita este interesante blog: ” Los científicos también advierten que, si bien la plastisfera es un nuevo ecosistema, éste influirá en las comunidades que ya existen en el mar abierto de formas que todavía no se pueden prever (…) En su más reciente estudio, el equipo de Zettler reporta haber encontrado en los restos plásticos una gran cantidad de bacterias del género Vibrio, donde se encuentran algunas de las causantes del cólera.”

Leer más

Compartir este artículo :

Algo tan raro como la plastisfera