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Archivos Mensuales: junio 2013

¡Oh, oh, Obama!

26 de junio de 2013

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Obama fue nuestra gran esperanza negra contra un futuro oscuro. Al presidente norteamericano se le esperó como al mesías que lideraría el mundo para cruzar la calle, en fila india y cogidos de la mano. Necesitábamos un humano de etnia maltratada, un tipo curtido en el trabajo social, para ver la luz al final del túnel (sin parada cardiorespiratoria previa). Lo tuvo todo a su favor, hasta un premio de la paz. Si los grandes homenajes se reservan a título póstumo, el suyo fue una medalla de anticipo a cuenta de futuras acciones.

Tanto deseábamos su venida que aún no había llegado y ya habíamos comprado el confeti.

Y, como suele ocurrir con los castillos en el aire, al truco de Obama se le vió el plumero con el contraste claro-oscuro, en cuanto paseó sus finos tobillos por una Casa Blanca demasiado blanca. La noche y el día, el aceite y el vinagre, el pueblo y el poder en activo (llámese faraón o corporación); la vieja historia del antagonismo. Obama se encontró negativa tras negativa en todas sus propuestas ecológicas, humanitarias y sanitarias. Tuvo que agachar las orejas y -quizá por la envergadura de sus soplillos presidenciales- ha tardado años en elevar la voz y la cabeza.

“Me niego a dejar a vuestra generación y a las generaciones venideras un Planeta sin solución”, ha proclamado Obama. “Hay que dejar claro ante el resto del mundo que EE UU se compromete a reducir su emisión de gases contaminantes”. Así ha presentado un proyecto con claro compromiso medioambiental, con reducción de gases efecto invernadero y reconversión de la industria a las energías renovables. Es un borrador sin precedentes y los republicanos harán todo los posible para que esta maligna cosa buena no se lleve a cabo, pero la piedra ha sido lanzada y los norteamericanos (aunque cueste reconocerlo) marcan la pauta mundial en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. De momento, hasta que la muerte nos separe.

Si hemos copiado gordura, teleconcursos, teletiendas, telebobos, moda rapera, gorgoritos bluseros y falibles (y fálicos) modelos industriales… ¿Por qué no políticas medioambientales? Wake up, Mariano!! ¡Sal de la pantalla de LCD y pisa la Tierra!

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África y el último que decide

20 de junio de 2013

Los ingenieros de mundos repartieron los roles después de plantar césped en los montes, gastar una fortuna en rellenar océanos y pintar el cielo de azul (iba a ser magenta, pero había excedentes de cian. El color original se guardó para atardeceres románticos). Llevaban algo de prisa; se habían dejado llevar con el Amazonas y Madagascar.

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Empezaron por el hemisferio norte, bastante más soso que el sur. “Enriquezcamos las vidas de estos blancuchos”, pensaron. “Démosles mejores papeles. Se nos fue la mano con la gaita, la música folk y los culos de carpeta, pobrecillos…”.
La población hizo cola, guardando la vez. Hubo retrasos; En Grecia e Italia surgieron problemas con los revendedores de roles. En España les robaron hasta el cobre de las brochas. Llevó su tiempo. Una vez finalizado el reparto, nada sencillo, fueron al hemisferio sur, pasando por África, la zona más verde y divertida, con las pocas vacantes disponibles. A la mayoría se le asignó el rol de figurante fibroso. Los ingenieros de mundos debían marcharse a Ganímedes en un cuarto de hora, así que repartieron al azar lo que quedaba y así resultó: hubo sicópatas erigidos presidentes, y numerosos criminales burócratas que pronto hicieron buenas migas con sus homólogos-mongólogos norteños.

El resultado de la mala gestión de roles, del papel puramente administrativo en África fue, y es, terrorífico. La deforestación por tala indiscriminada es la causa principal de la degradación medioambiental, y la tala sin control sólo se puede dar bajo una burocracia corrupta. Los ingenieros de mundos (¿por qué no esta leyenda que acabamos de inventar, tan creíble como cualquier otra?) dejaron bosques y selvas impecables con una gestión deficiente y países como Ghana y Madagascar han perdido el 90% original. En el Congo, al ritmo actual, la superficie forestal habrá desaparecido en cien años. La pérdida de vegetación afecta particularmente a las personas fuera de las grandes urbes. En el caso de África es el 40% de la población; el desierto avanza cerca de 8 kilómetros al año. Realmente, las tierras degradadas se pueden recuperar con el sencillo método de reforestar y utilizar agricultura menos dañina. Naciones como Etiopía mejoran su salud de este modo: ¡los etíopes han plantado 725 millones de árboles!

Loa ingenieros de mundos, Dios, La Gran Salchicha cósmica o Gaia hicieron su trabajo, la mano que permite las talas es burocrática.

Nota: Los datos aportados en esta entrada son de la revista “Mundo Negro“. Aunque sea una revista de misioneros y en Cooliflower seamos más de misiones que de dogmas, tiene un contenido magnífico.

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Montse Foix necesita tu ayuda

14 de junio de 2013

NOTA INICIAL: Antes de que descartes esta entrada, por una vez te pedimos que la leas hasta el final. Una vida puede depender de ello.

Bienvenido, mister Chance (Being there, título original) es una película a revisar. Sin destripar totalmente el argumento, el film trata sobre un hombre criado entre cuatro paredes con una televisión por niñera, afrontando repentinamente el mundo real. Disperso, con lenguaje mezcla de “caja tonta” y jardinería (la botánica es el único conocimiento en el que sí está versado), sube posiciones en la escala social y política. Todo lo que hace o dice parece cargado de buen juicio; su ignorancia es interpretada como fina ironía o curtida sabiduría. Cuando le preguntan, por ejemplo, por una noticia que aparece en los periódicos él responde, inocentemente, que “no lee”. Mr. Chance, de hecho, no lee la prensa, como tampoco una sencilla etiqueta: es analfabeto.
Peter Sellers bordó un personaje entrañable, un hombre simple que se gana a la gente por maneras, traje caro y metáforas que no lo son. Aún así, él no pretende engañar a nadie; es idiota, pero honrado. La traducción de su comportamiento corresponde al lelo entorno que lo rodea, tan estúpidos que crean personajes cuando sólo hay personas.
Hay muchos idiotas de los que saben leer, e incluso tienen varias carreras, que viven del espíritu de mister Chance. Un buen corte de pelo, un traje a medida y cara de “sé lo que me digo” bastan para arrimarse y hacer manada con otros individuos de su misma e inútil especie (la gilipollez ilustrada también es endogámica). Cuando llegan a la cúspide de la cadena mercantilicia deciden sobre economía, educación o sanidad. Así de fácil. Estamos en manos de un atajo de idiotas con poder casi infinito.
Y bien, todo el circunloquio anterior ha servido para introducir una terrible situación que sólo ocurre con excedente de majaderos, catetos, bobos, cretinos, torpes, mentecatos y zopencos de la peor ralea, la que se jacta de su soberbia y contamina con su estulticia al resto. Montse Foix, en Lleida, es una mujer enferma de SQM y enfisema pulmonar que ha terminado en la calle, durmiendo en un coche, porque sus dolencias, según algún ilustre mamarracho, no alcanzan la gravedad suficiente como para recibir ayuda. La historia completa está en el blog que más ha hecho por dar a conocer la durísima situación de los afectados por SQM, Mi Estrella de mar.
Sin más rodeos, te rogaríamos seguir el caso en este enlace, difundir la noticia y ayudar a Montse. Lo decíamos al principio y lo subrayamos al final: Una vida puede depender de ello. Y disculpa los insultos, el rico vocabulario castellano se queda corto para tanto inútil sin alma al que han hecho creerse listo.

Lee el informe e indígnate :

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4 años en presente perfecto

6 de junio de 2013

Aniversario-4o

El día mundial del medioambiente es nuestro cumpleaños, así que desde ayer son 1.460 días. Cuatro años en presente perfecto.

Curándome de agobios, Francesc (padre, gurú de la comunicación y parte del equipo Cooliflower), decía hoy: “Esta primavera que hierve la sangre… ¿O será que el verano (ese fin del mundo laboral) está a la vuelta de la esquina, y vamos como locos intentando terminar todos los temas en los que estamos metidos en esta frenética realidad?”. La frase era su contribución poética a animar mi día con sabiduría, que no es sino un compendio de cercanía anímica. Son fantásticas frases de andar por casa. En cuatro años hemos aprendido a escuchar y vivir en el presente perfecto. Hemos aprendido a extraer gestos, pensamientos, manos amigas, palabras sabias que surgen de cada uno de nosotros/vosotros. De Francesc, Xevi, Roc, Mónica, Jep, Santi… de todas las personas que han sostenido y sostienen Cooliflower.

 En 1.460 días hemos aprendido a escuchar a amigos, enemigos, conocidos y desconocidos. Y lo hemos hecho aún cuando costaba oír. Ahí estaba la sabiduría suelta en la calle o amarrada en medios de comunicación. Ahí observaban, clavados como estacas, los silencios que dicen más que palabras y las palabras tan vacías como el silencio.

Ayer escuchaba a los Pirahas, una tribu feliz en su sencillez, con la singularidad de que utilizan un lenguaje sin tiempos verbales, colores ni números. Decían, con bella lógica, desconfiar de dios porque es forastero y vive arriba; ellos están interesados en “lo que está sobre el suelo”. Por los Pirahas, sin necesidad de hacer memoria, sumar victorias o restar colores, entendí cuál es nuestro trabajo. Me di cuenta de qué es y ha sido Cooliflower. Somos un presente perfecto para personas que luchan por un presente perfecto; para los que creen en el Hoy tanto como en la imperfecta divinidad de lo humano.

 Por muchos más años de presente perfecto. Sonríe. 🙂

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Certificado energético para viviendas (claro, claro…)

4 de junio de 2013

Shanty_housing_in_Hong_Kong Original de Komencanto Wikipedia

Cadena SER: “Ya es obligatorio el certificado energético para alquilar o vender una casa. FACUA se pregunta por qué pagar si no se quiere presumir de eficiencia energética”

Levante: “Es «más negocio» para ingenieros y arquitectos pero «un nuevo impuesto para los propietarios» en opinión de los agentes de la propiedad inmobiliaria.”.

Problema de lógica con dos grupos urbanos elevados a la enésima potencia del tópico:

He aquí dos edificios similares en tamaño. El primero de ellos, nuevo y mega-cool, ha sido desarrollado con la última tecnología en materiales aislantes. La orientación con respecto al sol es óptima para sacar partido a las horas de luz. En su tejado, varias placas solares y generadores eólicos nutren de energía a los vecinos. Todos escuchan a Arcade Fire, llevan barba troglodítica y descuidada ropa de segunda mano de trescientos euros. La certificación energética es una merecida “A”. El segundo edificio, con cincuenta años de antigüedad, tiene muros finos, ventanales mal aislados y está orientado hacia “donde cayó”. Por no ser, no es ni medio bonito. Sus ocupantes, fans de El Arrebato, también llevan barba, mujeres incluidas (no tienen tiempo ni dinero para depilación, con tanta hora extra malpagada). Su certificado energético es una “G”, lo más bajo en la escala energética.

Lector/a, ahora viene la pregunta… En el caso de que no fueras alérgico/a a las barbas y en tu cuenta corriente hubiera dinero… ¿A cuál te mudarías, si buscaras eficiencia energética? Te dejamos unos segundos para pensarlo.

… (Mmh… ¿Esta tontería de los tres puntitos contabiliza en el número total de palabras del post?).

Ya. No queremos que te canses de darle a la tecla. La respuesta es el edificio “G”. Es más eficiente de largo porque ya estaba en pie. Para construir el “A” hubo que demoler un antiguo bloque, con un coste energético equivalente a 1.344.000 latas recicladas. Después vino el proceso de construcción, la contaminación por los materiales utilizados, etc. Hasta que el edificio “A” empiece a compensar el CO2 y la energía de su fabricación, pasarán 20 años. En el edificio “G”, por otro lado, el alquiler y la comunidad son más baratos. Y hay más pisos vacíos donde escoger. De hecho, demoler para construir es un sacrilegio urbanístico, ya que en España el 13,7% de las viviendas están desocupadas.

¿Para qué sirve el certificado energético, entonces? El “papelito” en sí parece pura burocracia recaudadora, pero por unos 200 euros (piso de 80 metros) se recibe un informe con sugerencias para mejorar la eficiencia. Pasar de la “G” a la “A” es un 70% más económico, así que realizar obras menores ahorra dinero y ladrillazo. El futuro de la construcción sostenible será la inexistencia de dicha construcción, al menos hasta que rellenemos 3.443.365 viviendas vacías. La energía mejor aprovechada es la no consumida.

AQUÍ, Artículo que explica detalladamente el nuevo certificado.

Consejos de aislamiento bajo estas líneas (¡aprovecha ahora, antes de que llegue el frío!).

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Certificado energético para viviendas (claro, claro…)