Queridos enemigos

23 de febrero de 2012

Somos un grupo de amigos que nos reunimos para debatir  sobre ecología y nos encanta vuestro blog.

 Compartimos los posts que tratan sobre temas que creemos que pueden ser interesantes y éste nos gustaría publicarlo en el blog de nuestro colegio.

(…)

Nos parece un blog muy divertido e interesante.

 Un saludo y seguir así

 

Oscar Ribalta

 

Conecto la televisión y comienzo mi rutina parkinsoniana de quince minutos eligiendo canales al azar. ¡Ah! ¡La increíble mujer come-cubitos! Pobre. Le preocupan tremendamente sus dientes sensibles. Al final del anuncio la señora de las raras prioridades está contenta; su dentífrico le permite comerse un trozo de hielo a bocados. Valiente época en la que toda la sensibilidad viene y se escapa por la boca.

Cambio de canal. Aparecen jovencitos musculosos, y chicas ligeras de ropa y abundantes en escote. Se miran en el espejo, salen de fiesta y se emborrachan. En ocasiones rompen la rutina y se emborrachan, salen de fiesta y se miran en el espejo. Hay momentos excepcionales en los que aún ocurren menos cosas, porque no hay espejos ni alcohol, entonces los cuerpos radioactivos languidecen. Me entero de que estoy viendo Jersey Shore, un reality show.

No comprendo esta realidad, no sé quién es quién ni qué narices están haciendo. Me pierdo en los planos cortos de cejas y cerebros profusamente recortados y decido cambiar de canal. Ahora aparecen otros chavales bastante más humanos y variopintos, manifestándose con las manos vacías, coreando “éstas son nuestras armas”. Irrumpen en escena policías con chaleco antibalas, porra en ristre, y emprenden una cacería equitativa sin importar sexo, edad, color o indumentaria. Los/las jóvenes –una niña enemiga yace en el suelo desmayada, con la cabeza abierta- piden cosas tan extrañas como calefacción en clase. Me acuerdo de la pasta de dientes para insensibilizar: quiero un tubo de dos litros. Voy a comprarlo para untarme el alma entera.

Y se muestra cristalina la diferencia entre reality y realidad, la genuina nueva hornada de seres humanos activos, comprometidos y con ideas, como el grupo del que nos hablaba Oscar Ribalta. Mientras se cultive la inteligencia con sensibilidad, habrá futuro.

 

Gracias, jóvenes del planeta. Repetimos canción, este es vuestro himno. :-)