Quemados vía Twitter

27 de julio de 2012

“Solidaritat per la Independència (SI) llevará ante la Fiscalía los mensajes insultantes contra Cataluña que considera proliferan entre usuarios de la red social Twitter. (…) Asimismo, trasladarán a la Fiscalía los “comentarios del mismo carácter” que han leído en diarios digitales y páginas web, “algunos firmados incluso por periodistas”. (…)

Entre otros ejemplos, SI menciona que a cuenta del incendio del Empordà muchos mensajes rechazaban que se ayudara a Cataluña: “Cataluña pide ayuda al Ejército español. Yo les enviaba unos cuantos bidones de gasolina”, “los bomberos catalanes intentando apagar el fuego a escupitajos para no gastar agua” o directamente “putos catalanes de mierda. Ojalá se murieran todos”, son algunos de los ‘tuits’ recogidos para identificar a sus autores ante Fiscalía.” (ORIGINAL AQUÍ).

 

Luc Viatour / www.Lucnix.be

 

Este verano se respira hollín. Las llamas se han propagado física y metafóricamente, encendiendo pinos y penas. Los montes, la confianza y, por último, la ciudadanía, se han quemado. La extensión que ha ardido es incontable, desde el primer árbol, hasta la última neurona.

 

Estamos muy quemados.

 

Cuando algo importante arde (monte, cordura, modo de vida), cuesta un gran esfuerzo recuperarlo y a veces muere para siempre. Las llamas se extinguen con planificación y solidaridad; las combustiones espontáneas se apagan con coherencia y dignidad. Si sigues la palabra del actual político-cerilla te lanzas de cabeza a una hoguera, a la de las vanidades. Caer en descalificaciones y justificaciones “yo-no-he-sido-y-tú-más” conduce a la situación caótica, insolidaria, incoherente e indigna que está hundiendo a este país, pasto de la codicia y la estupidez. Tú, persona que lees estas frases evita, por favor, el histriónico modelo actual; los políticos son como los árbitros: se sabe cuándo son buenos si termina el partido y no mentas a la madre del colegiado; esos, los inconmensurables anónimos, son los roles a seguir. Un ejemplo, válgame la repugnancia, debe de ser ejemplar.

Si no puedes con el enemigo, no te unas a su sinrazón, convéncele de sus errores, ignórale si persiste en las equivocaciones, pero repudia su modelo. El escritor Arthur C. Clarke dijo “no es fácil ver cómo las más extremas formas de nacionalismo pueden sobrevivir, cuando los hombres han visto la Tierra en su verdadera perspectiva como una pequeña esfera contra las estrellas”.

Y la mayoría de nosotros, en esta pequeña y frágil esfera sin fronteras reales, queremos vivir por y para la convivencia.

 

El lado opuesto y positivo de las redes sociales aquí.